jueves, 21 de junio de 2012

Capitulo 39 Golondrinas en pleno cortejo hechicero


Dante abrió lentamente la puerta y caminó con sigilo. Se sentó en la punta de la cama, abrazó su guitarra y comenzó a demostrar lo que había aprendido, lo que tanto trabajo le había costado.
-If I fell in love with you....
Eva dio un salto y lo miró, tratando de comprender qué pasaba.
-Dante ¿¿¿qué hacés acá???
-¿Te gusta? ¡Hace una semana que  estoy practicando!
Estiró un brazo para tocarlo. La poca luz que entraba por las rendijas de la ventana hacían que el nene no pareciera él, mas bien le parecía un angelito sentado con una guitarra.
-Si...me encanta...
-Quería mostrártelo antes de que fueras  a trabajar, porque anoche volviste muy tarde. Ah, por cierto, ya es hora de que te levantes –se bajó de la cama y se acomodó sus zapatitos. Eva alcanzó a ver el “George Harrison” garabateado en la madera de la guitarra. Cerró sus párpados con fuerza y suspiró.
Desayunó a las apuradas, pero no le alcanzó para agarrar el bus., así que tuvo que caminar. Pensó que estaría bueno, no le vendría nada mal caminar y despejarse un poco antes de comenzar el día laboral. Pero al final se convirtió en un infierno: puestos de diarios con revistas sobre “ellos”, radios prendidas en estaciones con música de
“ellos”, disquerías con discos de “ellos”, colegialas hablando de “ellos”....llegó al edificio conteniendo las lágrimas, pero no pudo mas cuando vio la gigantografía con la tapa del mes: “ellos”.



-¿Me están escuchando? –preguntó Brian. Solo veía cuatro caras color ceniza, sin expresión alguna.
-¿Qué? –dijo Paul, reaccionando.
-Nada, olvídenlo. ¿Se puede saber qué tienen? ¿Están enfermos o qué?
-Nunca entenderías –respondió John.
-Está bien, yo me voy, pero cambien esas caras por favor.
Se miraron. No hacía falta que dijeran nada, estaba todo dicho.
-Vamos a practicar –dijo John sin entusiasmo –La actuación de esta noche tiene que salir bien.
-Ay, para qué tanto si total no se escucha nada –se quejó George
Sin embargo, comenzaron. Pero lo que hacían era desastroso. Se olvidaban las letras, se equivocaban de compás...hasta que John se cansó.
-¡La puta madre que lo re mil contra parió! –gritó golpeando el puño contra la pared.
-Tranquilo –Ringo se le acercó –Chicos esto no da para mas....
-Somos lo peor, me odio por ser tan egocéntrico –se reclamó Paul.
-No sos vos, somos todos. Ahora pensará que la usamos, pensará lo peor de nosotros, y con toda razón –dijo George.
-Si ella es una groupie, o lo que sea, no me importa. Que haga con nosotros lo que quiera que nos dé vuelta como una media. Pero así no puedo. ¿Qué dicen?
-John...-respondió Paul -¿ahora cómo vamos a hacer? Nos debe odiar, y ya no querrá saber mas nada con nosotros....



Se había cansado. Se estaba muriendo y ¿qué era lo peor? Que era por una tontería.  Pero habia decidido que se tragaría el orgullo. Si la usaban, que la usaran. ¿Falta de  dignidad? Ya no le importaba. Los quería, y si tenía que hacer caso al “para saber lo que  es amar hay que perder la libertad” estaba dispuesta a eso. Su único deseo era estar con ellos, y si no los tenía lo demás no le servía para nada.
Alargó la mano y tomó el tubo del teléfono. Agudizó el oído para escuchar que no anduviera nadie cerca de su oficina y marcó. Tomó aire al escuchar el primer tono. Esperó, pero nadie contestó. Colgó rápido, alejó el teléfono. No, no lo intentaría una vez mas, la valentía que había tomado hacía apenas cinco minutos, se había esfumado.



Esa noche el estudio de televisión estaba desbordado, actuaría The Beatles y eso era motivo de llantos, desmayos, luchas con la policía, etc.
Mientras, en el camarín, los cuatro se miraban al espejo y trataban de “inventarse” una sonrisa.
-¿Sabes qué día es mañana? –preguntó Ringo de repente.
-Si, lo sabemos, por eso vamos a aprovechar esto –respondió Paul acomodándose la corbata.


-¡Eva, vení! –gritó Dante en cuanto la vio abrir la puerta. Le señaló la alfombra para que se sentara junto a él, frente al televisor.
-¿Qué ves? ¿Dibujos animados? –dijo mientras le daba un beso en la frente
-No, ¡actuarán The Beatles!
-Ahh....-dijo sin ilusión –Ehh....no puedo, tengo trabajo para terminar –pasó frente a Anne, a quien no vio, y subió las escaleras con la velocidad de una bala.
-Qué lástima que no pueda verlos, ¿no mamá? Son sus amigos.....
-Si....sus amigos...-repitió Anne mirando la escalera.



La actuación empezó, todo iba bien, mejor dicho, como siempre.
-Y ahora, –dijo John frente al micrófono –le toca a George, pero antes queremos decir que ésta canción se la dedicamos a alguien que mañana cumple años.....
George comenzó a cantar “Do you want to know a secret?”, pero sin dudas, la expresión de los cuatro había cambiado: la esperanza de que ella los estuviera viendo los animó.
-¡Eva! –gritó Anne -¡Bajá!
Se asomó y bajó unos escalones.
-¿Qué pasa?
-Te dedicaron una canción....sé que es para vos porque mañana es tu cumple...
Bajó rápidamente y se quedó clavada frente al televisor.
-¡Muy bien, gracias chicos! –dijo el conductor del programa -¡Qué afortunada es la persona a quien le acaban de dedicar la canción! ¿Podría saberse quién es?
-Es....una...amiga...-respondió Paul, y cientos de gritos se escucharon, pero el chico sólo sonrió –Espero que nos esté viendo....
-¡Claro que si, cómo no va a estar viéndolos, si todo el país lo hace! ¡Y ahora...
Pero Eva dejó de escuchar lo que el conductor decía, para seguir mirándolos y repitiendo para sí misma: “Sí, los estoy viendo mis amores”.


Al día siguiente, despertó sobresaltada. No era para menos. Dante saltaba en su cama, Anne sostenía una torta y Jenny aplaudía emocionada, todo al compás del “Feliz Cumpleaños”.
-¡EVAAAA FELIZ CUMPLEEEE! –todos la abrazaron.
Sonreía, feliz, en ese momento lo estaba, tanta demostración de cariño la sorprendió.
-¿Qué te parece si ésta noche cenamos todos juntos? –propuso Anne –Jenny, podrías decirle a tu novio que también venga.
-¡Genial! ¿Qué decís, Evy?
-¡Claro, me encanta la idea!
-Acá tenés mi regalo –Jenny le entregó un paquete rojo, que Eva abrió con ansiedad.
-¡Jenny! ¡Qué hermoso! –dijo al descubrir un bolso color crema -¡Muchas gracias!
-Y este es nuestro regalo –Anne y Dante le entregaron una caja envuelta en papel azul y verde. Eva la abrió con la misma ansiedad.
-¡Zapatos! ¡Biiieeenn! –gritó.
-Y son color crema, así te combinan con el bolso.
-Veo que se han complotado –rió.
-Así parecés mas elegante –Jenny le guiñó un ojo.
-Gracias, gracias, son geniales.
-Si, si, muy geniales, pero por mas que sea tu cumpleaños, no te salvás de ir al trabajo. Así que levantate rápido –ordenó Jenny, mientras Anne y Dante reían por su actitud.


El día de trabajo empezó bien, sólo tuvo que correr detrás de los periodistas para sacar fotos en una presentación de bandas independientes. Lo bueno era que, como todo empleado que cumplía años, recibió una canastita llena de chocolates y dulces, que devoró en el trascurso de la mañana.
Cuando por fin regresó a la sede de la revista, ya era casi la hora del almuerzo. Dejó algunas cosas en su oficina y bajó, en busca de Jenny. Pero la chica parecía que tenía un día tan ajetreado como el de ella, así que, mientras hablaba por teléfono, Jenny le hizo señas de que la esperara en la puerta.
Eva salió a la vereda. Le desagradaba bastante la calle a esa hora pico, donde todos corrían enloquecidos, tanto en auto como a pie. Se apoyó en una pared y encendió un cigarrillo. Cuando exhalaba el humo de su primera pitada, vio como de entre la vorágine de gente emergía un grupito de ancianitos, caminando lentamente. Le dio ternura, parecían tan ajenos a esa locura...
Siguió fumando, mirando hacia todos lados, incluso hacia el interior del edificio, para ver si Jenny había terminado.
-Eva –escuchó un susurro y se giró. Uno de los ancianitos le hablaba.
-¿Eh? –preguntó desconcertada, hasta que se dio cuenta -¿¿¿Qué mierda hacen acá ustedes??? –pese a lo que les había dicho tratando de parecer enojada, algo en su interior saltó de alegría.
-Shh....por favor vení con nosotros
-Paul, no tengo porqué ir con ustedes. Y sacate ese disfraz, te queda espantosamente ridículo.
-¿Y a mi?
-A vos también, John. Váyanse, no quiero saber nada con ustedes –amagó con darse vuelta, cuando escuchó un quejido.
-Ay, ay, ay, mi pierna....mi artrosis....
Se giró, y trató de disimular una risa que, traicionera, amenazaba con salir.
-¡George, dejá de actuar!
-¡Ay, ay, ayyyyy! Por favor ayúdeme jovencita.
Estuvo a punto de irse y dejar a esos cuatro locos, pero la gente que pasaba la miraba de una forma que parecía decirle “Qué despiadada, no ayuda a un pobre ancianito”.
Se volvió hacia ellos, y no sin fastidio, dijo:
-Está bien abuelo, venga que lo voy a ayudar.
-Oh, si, si, llevémoslo.
-Ringo no es necesario que actúes vos también...
Los “cuatro ancianitos” caminaron delante de ella, hasta que se alejaron un poco de la puerta del edificio, y se acercaron a un auto, que no era otro que el de Paul. Entraron todos, seguidos por Eva, aún no muy convencida.
-Paul, deberías comprar un auto mas grande, no cabemos –se quejó John
-¿Se puede saber qué quieren? –peguntó molesta, cruzada de brazos.
-Queremos hablar –respondió George -¿Nos viste anoche?
-Sólo un poco, viejo artrósico.
George rió, pero ella no. Miró detenidamente a cada uno, al parecer ninguno iba  a decir nada mas.
-Viendo que el “queremos hablar” de ustedes, es quedarse completamente callados, me voy –abrió la puerta del coche, y ya estaba bajando una pierna cuando Ringo se la manoteó y le cerró la puerta.
-¡No me toques! –protestó
-Para hablar nos tenemos que ir –Paul encendió el auto.
-No, tengo que almorzar con Jenny –otra vez intentó salir y otra vez Ringo la detuvo -¡Te dije que no me toques!
Paul arrancó y comenzó a salir del tráfico del centro.
-¡Les dije que ahora tengo que almorzar! ¡No pueden hacer esto! ¡Siempre secuestrándome! ¡Siempre hacen lo que se les da la gana!
-Ya, dejá de quejarte –dijo John con total despreocupación, mientras limpiaba sus anteojos.
-¡LOS ODIOOOOO! –gritó pataleando. Pero ellos apenas si hicieron una risita.
Llegaron a la casa, bajaron todos menos ella.
-No pienso moverme de acá hasta que me lleven otra vez al lugar donde me secuestraron.
Ringo abrió la portezuela del coche y se quedó parado, con las manos apoyadas en el techo.
-¿No pensás salir?
-Dije que no –respondió mirando al frente
-Es una lástima que te resfríes por estar sentada ahí, con la puerta del auto abierta, cuando hay tanto viento como hoy.....yo no me voy a ir de acá, ni voy a cerrar.
-Ashhh....¡está bien! –salió del auto y le dio un portazo -¿Qué? ¿Te dolió el portazo que le di a tu coche? –dijo mirando, desafiante, a Paul. Pero él sólo sonrió, negando con la cabeza, para luego seguir al resto, que ya estaba entrando a la casa.



-Sentate, ponete cómoda –le dijo John casi con sorna, al verla parada, cruzada de brazos y apretando los dientes.
-No, gracias –respondió ella de la misma manera.
Ante sus ojos vio como se sacaban sus disfraces, sus sombreros, barbas, anteojos y bastones, quedando tal cual como eran siempre. Y sintió como esa bronca que quería aparentar se diluía, sabía que con el simple hecho de que la miraran la dejaban sin fuerzas. Eso le dio, nuevamente, algo de bronca. ¿Cómo podía ser? ¿Cómo podía dejarse dominar así? Y era que, por mas que quisiera evitarlo, no podía, era un vano esfuerzo mental sobre una convicción que tenía su loco corazón: amar a esos cuatro.
-Ya, ¿de qué quieren hablar? –dijo tratando de recuperar la compostura
-Primero, ¡Feliz Cumpleaños!
-Si, si, gracias....-respondió entre impaciente y fastidiada.
-Segundo –siguió Paul –Te queremos pedir perdón. Fuimos unos completos idiotas.
-Eso ya lo sé.
-Entonces...¿nos perdonás?
-Tendría que pensarlo.
-A ver, Eva –John se puso de pie y arrojó la colilla del cigarrillo que había terminado –Comprendemos perfectamente tu odio y tu desprecio. Fuimos unos desgraciados egoístas, te dijimos de todo, y desconfiamos de vos.
-Decime algo que no sepa.
John suspiró, y continuó.
-Hemos decidido no ser mas así.
-¿Tengo que creerles?
-¡Si! –afirmó Ringo –Tenés que creernos porque cambiamos. Ya está, no mas celos, no mas condiciones, y...
-Y no mas secuestros.
-Ehh....si....no mas secuestros....
-Eva, si querés trabajar, hacelo –George se acercó un poco –No te vamos a molestar con eso de que podés vivir bien con lo nuestro. Sos independiente, pensás así, es tu personalidad, y la vamos a respetar. Aparte, eso es lo que nos enamoró de vos. Bueno, por lo menos a mí....
-Lo que sí queremos –dijo Paul –es que te vengas a vivir con nosotros.
Se quedó pensando, mirándolos.
-¿Por qué hacen todo esto?
-Ay, ¡porque te amamos, mujer! –dijo John, exasperado.
-Claro, ¡por qué otra cosa va a ser? –agregó Paul.
-Pues...lo dicen como quien dice “Voy a comprar naranjas a la esquina”. Eso no me convence mu....
Pero no pudo seguir, porque cuando pudo reaccionar, George la estaba besando, como nunca antes lo había hecho. Y no pudo resistirse. Mierda, podría haber sido cualquiera de los cuatro y le habría pasado lo mismo.
-Eva....por favor....-dijo George apenas separado unos centímetros de su boca.
-Yo....-no sabía qué decir. Es que no tenía nada para objetar: le estaban diciendo que la quería, que le daban todas las libertades, que se fuera a vivir con ellos, ¿qué podría decir ella frente a todo eso?
Levantó la vista y vio a los otros tres frente a ella. Si, esos cuatro podían hacer lo que querían con ella, sin posibilidad de una mínima defensa. Pero estaba decidida a no poner ninguna.
-Ya no dudaremos mas, seas quien seas ya no nos importa, ¡no podemos vivir sin vos! –dijo John.
Tomó aire y lo largó en un rápido suspiro.
-¡Ay si, está bien! –impulsivamente, los abrazó.
-Shhhii!!! ¡Abrazo grupal! –exclamó George dando saltitos.
-¡Malditos sean, no puedo estar enojada con ustedes, me pueden, me pueden!
-Y vos a nosotros, hermosa –Paul le acarició la mejilla y le dio un beso rápido.
-Entonces, ¡aceptás vivir con nosotros? –preguntó John, impaciente.
-¡Si, si, si y si!
-¡Biiieenn! ¡A vivir como en el Tíbet! –festejó George
-Ya salió el tibetano –rió Ringo.
-¡Esto se merece una buena copa! –Paul descorchó una botella de champagne y les sirvió a todos.
Ahora si, estaban comenzando una nueva etapa en sus vidas. Una vida rara. Una vida de a cinco.


martes, 15 de mayo de 2012

Capitulo 37 El amor es un ingrato, que te eleva por un rato y te desploma porque sí.


Eva despertó y vio que llovía torrencialmente, ahí, en medio del campo inglés, en una casa que John no quiso decirle de dónde había sacado. Si, John, ese loco que la había “secuestrado”. Sin dudas, el secuestro mas dulce del mundo.
-Ey Johnny –dijo sacudiéndolo suavemente
-Hola Vicky....-respondió somnoliento -...pensé que te habias escapado....
-Ni loca –rió y le dio un suave beso –Mirá como llueve
-Si, escucho. Y creo que tendremos que quedarnos aquí
-¿Cómo? ¿Por qué?
-El camino es de tierra y con esta lluvia se hará imposible salir. Hoy mas que nunca amo a este clima de mierda, hará que me quede con vos toda la noche.
-Creo que has sobornado al Servicio Metereológico –rió- Pero...yo mañana tengo que trabajar
-Y bueno, por un día no te van a hechar....dejá de pensar en el trabajo


-Creo que tendríamos que llamar a la policía
-Paul, no exageres...
-Hari, supuestamente, hace 2 horas y media que tendrían que haber llegado, y no...
-Se habrán ido a hacer lo que ya sabemos –rió Ringo
-Ustedes se lo toman a risa, pero yo estoy preocupado
-Mas preocupado tendría que estar yo, se llevó mi auto...no quiero verlo chocado por Lennon
-¿Starkey lo único que te preocupa es tu auto?
-Si. Ya Paul, dejalos que hagan su vida. Y no me digas que estás preocupado, estás celoso
-¿Yo?
-Si, y no te lo aguantás –dijo George –Démosle mas tiempo, ya sabemos como es John. Si no hay noticias llamemos a la casa de Eva.


Jenny estaba cansada de atender teléfonos, que sonaban todos a la vez. Pero también estaba extrañada porque Eva no aparecía, era muy responsable y ni siquiera habia avisado. Lo peor era que el director ya le habia preguntado varias veces por ella y ya no sabía qué responderle. Decidió llamar a Anne, quizás ella supiera algo.
-Hola!
La voz de un niño la desconcertó.
-Dante dame eso! –escuchó del otro lado de la línea –Soy Anne, ¿quién habla?
-Anne, soy Jenny
-¡Jenny! Tanto tiempo que no te veo! ¿Cómo estás?
-Bien...¿por casualidad, Eva no está ahí?
-No, ¿no está con vos? este es su horario de trabajo....
-No volvió después del receso por el almuerzo. Dijo que se iba con....con....¿vos sabés?
-¿Qué cosa?
-Que ella....bueno....
-Si, lo sé.
-Ah, ok. Me dijo que se iba a almorzar con ellos, pero no volvió.
-Hay que llamarlos.
-Pero...no tengo el número
-Yo tampoco, sólo lo sabe ella, y creo que no lo tiene anotado en ningún lado, se lo sabe de memoria.
-Entonces, esperemos.


La tarde se iba haciendo noche y nadie tenía noticias de “los dos fugitivos”.
-¡Mierda, mierda, mierda y más mierda! –gritó George- ¡Esto me está desesperando!
-¿No era que yo exageraba y era celoso?
-Paul....de verdad, ya pasaron muchas horas
-Listo, yo llamo a la casa –Ringo marcó el número y esperó impaciente.
-Hola
-Hola...¿sos Anne?
-Si...¿quién habla?
-Soy Ringo –dijo en un suspiro- Por favor, decime que Eva está ahí
-Pues...no. No volvió del trabajo, y su amiga Jenny me dijo que no regresó después del almuerzo....estamos preocupadas
-Estamos seguros de que se fue con John, pero con esta tormenta que hay tenemos miedo de que les haya pasado algo
-Bueno, por lo menos saben que está con él....
-Si. Si hay noticias te aviso. En un rato te llamo para ver si te enteraste de algo. Adiós.
Colgó y miró a los otros dos, que estaban parados detrás de él.
-Nada
-Cuando vuelva lo mato –dijo Paul.


Eva bostezó y se desperezó, y John aprovechó para hacerle cosquillas. Después de luchar con él, sin resultados, no le quedó mas remedio que darse por vencida, y así él la dejó tranquila.
-¿Cómo pasaste la noche, Vicky?
-¿Por qué me decis Vicky?
-Señorita, ¿no sabe que es mala educación contestar una pregunta con otra pregunta? Te digo Vicky porque me gusta. Ahora, contestame
-Ok –dijo riendo- La pasé genial.
-¿Nada mas?
-Maravillosa
-¿Nada mas?
-Alucinante
-¿Nada mas?
-Te amo
-Me encanta esa respuesta, muñeca –le dio un beso y se abrazaron, para quedarse callados, mientras él le acariciaba el pelo -¿Sabés algo? Nunca estuve enamorado, y menos así, como estoy con vos. Me embrujaste
-¡Y dale con que soy bruja!
-¡No te enojes tonta! Te cuento una cosa: hay algo que pensamos los cuatro...
Los cuatro. Que John dijera eso hizo que su maldita confusión regresara. ¿Quién la había mandado a amar a cuarto tipos? Si hasta podría decirse que era un castigo de los dioses, pero si había algo de lo que estaba segura, era de que todo lo que vivía era de todo, menos un castigo. Era un sueño en estado puro, un sueño hecho realidad.
-¿Me estás escuchando?
-Ay no, perdón, me quedé pensando en cualquier cosa
-Te decía que pensamos algo....la idea era planteártelo entre los cuatro, pero ¡qué va! Te lo digo yo y punto. Vos pensalo bien, no tenés obligación de contestarme ahora.
-¿Qué pasa? –preguntó bastante intrigada
-Pensamos si....si querrías venirte  a vivir con nosotros.
Se incorporó un poco y lo miró.
-¿Vi...vivir? ¿Con ustedes?
-Si, en nuestra casa. Pasaríamos mas tiempo juntos....
-¿Que hay de Brian?
-Bueno eso....paneamos decírselo en unos días. Seguramente pondrá el grito en el cielo, pero no te preocupes, nunca le hacemos caso.
-John....yo....realmente....no lo sé....
-Tranquila, pensalo bien. Creo que tendríamos que levantarnos, ya no llueve y podríamos volver.



-Así que los señoritos se escaparon –Paul se veía irritado, cosa que hacía que los demás apenas contuvieran la carcajada -¿Se puede saber por qué ni siquiera avisaron?
-Porque no sos mi padre, Paulie –respondió Eva
-Eva...ay....¡me ganás! ¡Soy incapaz de decirte algo! Pero a éste...a éste...
-Este tiene nombre, y es John Lennon. Y tampoco sos mi padre, te estás pasando. La culpa de todo la tengo yo.
-Eso ya lo sabía.
-Y bueno, ¿para qué tanto escándalo? Ya me conocés, sabés que hago cosas así.
-Pero John –intervino George –ya sabemos que sos así, pero de verdad nos preocupamos, pensamos que les habia pasado algo.
-Está bien. Perdón. –dijo de mala gana
-Bueno chicos, me voy –Eva agarró su cartera –Anne y Jenny también deben estar buscándome
-¡Esperá! –Ringo la detuvo- Si querés llamalas desde acá. Pero antes queríamos decirte que...
-Ya se lo dije –cortó John
-¿QUÉ?
-Si, si, ya se lo dije...
-¡Sos lo peor! –Paul cada vez se enojaba mas
-¿Y? –George y Ringo hicieron caso omiso a la furia de Paul y la miraban con una sonrisa, esperando una respuesta.
-Pues....no sé. Me gustaría pensarlo. Mi primera respuesta sería que SI, que me encantaría, pero no quiero dejar a Anne.....ella necesita el dinero que le pago y sé que le costará encontrar un nuevo inquilino, y que además sea confiable.
-Awww que buena sos –dijo Paul –Entendemos, no te preocupes.


Al día siguiente, Eva se encaminaba hacia el trabajo. El día anterior habia tenido que aguantarse el sermón de Paul, el de Anne, y luego el de Jenny, que se apareció en su casa llena de recriminaciones. Ahora tendría que enfrentarse a otro, y mucho peor: el del director. ¿Cómo le explicaría su ausencia sin notificación de un día y medio? Quizás, hasta ya la habrían hechado...
En la esquina vio como Jenny y Patrick se despedían co un beso. La chica se acercó con una gran sonrisa.
-Que cara de enamorada...-rió Eva
-Ay Evy! –dijo en un suspiro- no sabés lo feliz que estoy. Patrick es perfecto, lo quiero tanto....a veces me da rabia pensar en todo el tiempo que perdí con Joseph
-¡Ya no pienses en él, mujer!
-Eso intento, pero como para no pensar.....me va a dejar en la calle
-¿Cómo?
-El departamento donde vivo es alquilado por él. Y en dos meses vence el contrato que lo obligaba a seguir pagando, por eso no me hechó antes. Obviamente no lo va a renovar, y, pese a que ahora gano bien como para pagarlo yo, no tengo garante....
-¡Puedo ser yo!
-Eva, si no tenés ninguna propiedad a tu nombre....
-Uy, cierto...
-No puedo irme con Patrick porque...bueno, hace poco que nos conocemos como para vivir juntos. Aparte él vive con sus dos amigos.Y para alquilar en otro lado...pues, está dificil. ¡Este maldito Londres cada vez está mas lleno de gente!
-Umm...se me ocurre una idea...
-¿Cuál?
-Dejá que lo piense mejor. Por ahora tengo que hablar con el director.


Golpeó la puerta de la oficina y esperó. No tenía ni idea de lo que le diría.
-¡Adelante!
Abrió lentamente y se asomó, encontrandose con su jefe tomando café y leyendo entretenidamente.
-¡Eva! ¿Cómo estás?
-Pues...pues.....ahora mucho mejor
-¿Por qué?
-Porque...porque....estuve muy descompuesta. Eso venía a explicarle, no pude volver luego del almuerzo porque me sentía horrible
-Oh...comprendo.
-Y luego tuve que faltar porque seguía mal .no avisé porque...
-Si, ya sé, la maldita tormenta que nos dejó a todos sin teléfono. En mi casa aún no restablecieron el servicio y aquí, ya ves, hace apenas unas horas que volvió.
-Si, si, claro, fue por eso....bueno, me retiro, buenos días. –salió de allí agradeciendo a esa tormenta que tantas cosas buenas le estaba trayendo.


-¡Chicos tengo una noticia! –gritó al entrar a la casa, por la tarde, luego de trabajar.
-¿Qué pasa? –preguntaron todos
-Bueno, aún tendría que resolver algunas cuestiones pero...¡creo que podré venirme a vivir con ustedes!
-¡Eso es genial! –Paul la levantó, haciendo que gritara u riera
-Esperen, esperen, dije “creo”. El tema es que Jenny tiene que dejar su departamento y no encontrará otro...a menos que vaya a la casa de Anne. Y para que eso pase, yo me tengo que ir, ¿y adónde me puedo ir?
-¡Con nosotros! –gritó Ringo
-Clarooo! Pero aún no les dije nada a ninguna de las dos. Aunque estoy segura de que querrán, ellas se llevan bien.
-¡A festejar! –John ya empuñaba una botella de vino
-Ya dije que no se apresuren –rió –Pero ojalá que se den así las cosas, así estoy mas tranquila. Y aparte de estar con ustedes, ¡hasta me quedará mas cerca para ir a trabajar!
-¿A qué? –preguntó Ringo, serio
-¿Trabajar? –George arqueó una ceja
-Si, claro –respondió sonriendo
-Pero...-Ringo no puedo continuar, porque John lo interrumpió
-No trabajarás mas
-¿Qué? –preguntó extrañada
-John, hay otros modos de decir las cosas, ¿sabes? –Paul lo reprendió –A lo que nos referimos es a que ¿vas a seguir trabajando?
-Si, ¿por qué no? –sonrió, aunque seguía extrañada por la actitud que habian tomado los cuatro
-Porque no lo necesitás –dijo George
-¿Y quien dijo eso? ¡Claro que si! Lo necesito para mantenerme
-Eva...¿para mantenerte? ¿Qué hay de nosotros? ¿Nos nos querés?
-Paul ¿eso que tiene que ver? Por supuesto que los quiero, aunque no quiero su dinero. Ojo, no lo digo por despreciar, lo digo porque realmente no me gusta ser una mantenida. Ya estoy acostumbrada asi, no creo que eso sea un problema.
-Por supuesto que lo es.
-John...
-Si, si. Te dijimos que vinieras para estar mas tiempo juntos, si vas a trabajar, es lo mismo que siempre.
-También queríamos llevarte  a las giras, si trabajás, no podés –agregó Ringo
-A ver, chicos, esto ya se los expliqué una vez....
-Y nosotros también.
-Paul, no seas asi –dijo al ver que el chico estaba enojándose otra vez.
-No Eva, no soy sólo yo. Es algo que pensamos todos, no consideramos necesario que tengas que salir a trabajar, con lo de nosotros alcanza. Y sabes que alcanza, sobra, y mucho mas.
-Ya lo sé...-suspiró –pero ya les expliqué que no quiero. Entiendan mis razones.
-Entonces entendemos a nosotros también.
-John...chicos...yo...a ver....¿qué es lo que tengo que entender? Entiendo perfectamente que quieren pasar mas tiempo conmigo, eso me halaga, me encanta, pero eso no significa que deje todo...
-¡Por Dios, Eva! –George parecía exasperado. En realidad, todos lo parecían. –Lo que tenés que entender es que no queremos que trabajes. Eso es todo, no hay nada mas.
-Bueno, entonces ustedes entiendan que yo NO quiero dejar de hacerlo.
-Elegí: el trabajo  o nosotros –Eva miró a Ringo y no pudo creer que le estuviera hablando así
-No me hagan esto, por favor
-Te propusimos que vinieras con nosotros para estar juntos ¡no para que te quede mas cerca de tu jodido trabajo!
-¡John, no me hables asi! –empezó a perder los estribos, como ellos. –Entiendo el propósito, pero no entiendo porqué quieren que deje todo
-¡Eva esto es complicado! –dijo Paul- Si fueras la novia de uno, no habria tantos problemas,  pero como sos de los cuatro...¡hay que hacer rendir el tiempo!
-¿Y yo que culpa tengo de estar con los cuatro? –se arrepintió enseguida de haberlo dicho. Y mas aún, cuando cuatro pares de ojos le clavaron una mirada penetrante.
-¿Y nosotros qué culpa tenemos de que vos hayas aceptado eso?
-George, si no aceptaba, me harian la vida imposible
-¿Qué? Eva ¿qué decis?
-Ay, no me entienden, si no aceptaba a los cuatro no estaría con ninguno y todo seria horrible.
-¿Entonces no nos querés a todos?
-¡Ay si!
-¡Entonces no trabajes mas! –se lo dijeron los cuatro. En otro contexto, hubiera sonado como una bromita, pero realmente estaban enojados. Todos.
Se quedaron callados, mirándose. Jamás habia sentido algo así por ellos.
-¿Sabe qué pienso? Que ustedes no es que quieran pasar mas tiempo conmigo, sino que quieren que deje de ser independiente.
-¿Qué decís? –dijo John
-Digo lo que pienso. Son unos egoístas machistas.
La miraron estupefactos, pero ella continuó, aunque conteniendo unas lágrimas de bronca.
-Si yo dejo de ser independiente, dejo de ser quién soy. Y no pienso cambiar, pr mas que ustedes lo quieran.
-Nosotros no queremos que cambies –dijo Paul
-¿Ah no? Me están obligando. Pero desde ya les digo: yo no voy a ser una muñequita encerrada en una casa de cristal, para que ustedes me usen cuando tengan ganas.
-No pensamos eso de vos...
-Yo creo que si –dio media vuelta y se dirigió a la puerta –Acá se acabó todo.
-¡Vos no acabás nada! –John la tomó del bazo con fuerza y la obligó a mirarlo.
-¡Soltame Lennon!
-¡No te suelto nada!
-¡Eva vení acá, por favor! –Paul parecía estar igual que John
-¡No quiero! ¡Dejen de obligarme a hacer cosas!
-¡Muy bien, no te vamos a obligar mas, porque no te queremos ver mas!
-¡Perfecto, porque yo tampoco quiero verlos mas! –se zafó de John y salió de la casa, dando un portazo.


Pasó una semana, donde lo único que hizo fue llorar a escondidas. Los quería como eran, pero ellos parecían intentar cambiarla.
Anne sospechaba algo, y Jenny fue directo al grano.
-Quisiera saber qué te está pasando –dijo parada frente a su escritorio
-Nada Jenny. Por favor, tengo que hacer una llamada...
-La hacés después. Ahora me contás. No me voy a mover de acá hasta que me lo digas.
-Ay....-se tapó la cara con las manos -...Jenny....me peleé.
-¿Con cuál?
-Con los cuatro –dijo comenzando a llorar
-Joder Eva....que te pelees con uno, bueno, pero ¿con los cuatro?
-Son iguales
-¿Qué te hicieron?
-Nada.
-¿Como que nada?
-No quieren que trabaje.
-¿Por?
-Pienso que quieren tenerme en su casa a toda hora, dispuesta para cuando ellos quieran
-Como una puta cama adentro
-Jenny no hables así...
-Es que me sonó así. Pero, no entiendo ¿en su casa?
-Me ofrecieron ir  a vivir con ellos, yo les dije que me gustaría, pero quieren que no trabaje mas. Y yo no quiero eso.
-No entiendo porqué eso. Este es un buen trabajo, no le veo nada malo. El bar también lo dejaste por ellos, y ahí  te iba mas que bien.
-Lo dejé porque yo quise
-Pero ellos te influenciaron
-Si, quizás...
-Eva, esto me hace pensar que te están dominando.
-Capaz que lo hacen inconscientemente. Lo que sé es que esto a veces me supera. Son 4 contra 1....


-Paul ¿qué podríamos grabar ahora? –preguntó John de forma legre
-Mmm....-Paul abrió su carpeta, donde tenía notas y hojas garabateadas
-¿Qué tal ésta? –George sacó una hoja –Dijimos que la haríamos
-No, esta no –le quitó la hoja y la colocó de vuelta en la carpeta
-¿Y ésta? –John sacó otra hoja
-Tampoco
-¿Y es...?
-No, esa tampoco, George.
-No entiendo, están buenas.
-Uff...no quiero éstas porque se las escribí a....bueno, ya saben a quién.
Todos se miraron, nerviosos. Hacía dias que simulaban que no pasaba nada, aunque, sólo en sus cabezas, pasaba de todo.
-Entonces mejor me voy –Ringo cortó el silencio y se puso de pie
-Voy con vos –dijo Paul
Juntos fueron en el auto de Ringo a pasear por ahí. Ya era de noche, y en las calles habia poca gente. Se estacionaron en un parque, y allí bajaron, a  caminar.
-Aún no puedo creerlo –Ringo exhaló el humo de su cigarrillo.
-Y yo tampoco. O sea...nos cambió por su trabajo, ¿cómo es posible?
-Las mujeres son raras
-Rich, ésta no es cualquier mujer
-Lo sé. Pero al final....no sé, no es quién parecía o...bah, no entiendo.
-¿Sólo habrá sido una groupie?
-Paul, qué decís...
-Pero, mirá, estuvo con todos, ya cumplió su objetivo. Ahora vuelve al trabajo, como si no hubiera pasado nada.
-Pero estuvo a punto de vivir con nosotros
-Pero no. Puso al trabajo adelante, y ella sabía que a nosotros no nos gustaba. Yo pienso que nos engañó.


Era la milésima vez que extendía la mano para llamar. Se moría de ganas de escuchar aunque sea a uno de ellos. Pero el maldito orgullo le ganaba. Si ella llamaba, si aceptaba condiciones, se estaría convirtiendo en una esclava.
Guardó sus cosas y se encaminó a la parada del bus, para ir a casa. Era muy tarde, ese día habia tenido muchas cosas para hacer, pero lo hacía a propósito, se llenaba de cosas para no pensar.
Cuando llegó a su casa lo único que quería era dormir. Pero ver el teléfono la hizo cambiar de opinión. Se sentó junto a él, mirándolo y luchando con todo lo que sentía y pensaba.
-Eva...¿qué estás haciendo acá, tan tarde? -preguntó Anne bajando las escaleras, en camisón.
-Estaba viendo unas cosas...
-¿Viendo cosas? A vos te pasa algo, ¿no?
-Digamos que...si.
-¿Qué pasó? –se sentó a su lado
-Discutí con...ellos. Una discusión fuerte.
-¿Por qué?
-No quieren que trabaje. Me iba a ir  a vivir con ellos y les dije....
-¿A vivir con ellos?
-Anne, te lo iba a contar, pero justo paso esto. Ellos me ofrecieron eso, y Jenny tiene que irse de su departamento y pensé si...
-¡Si, que venga acá! –dijo dando un saltito
-Anne, ya ves. No será posible. Ya ves lo que pasó....


-¿De quién es esto? –John agitó un pañuelo rojo de seda
-¿Esto? –George tomó el pañuelo y lo olió –Es de Eva.
-¡No la nombres!
-Está bien....
-¿Qué? ¿Vos no estás enojado con lo que hizo?
-Claro que lo estoy.
-Creo que Paul tiene razón. Es una groupie. Mirá, ni siquiera nos llamó.
-Bueno, nosotros tampoco lo hicimos...
-¿La estás defendiendo?
-No, solo que...
-Si querés, llamala. Después de todo, no siempre tenemos que hacer todo juntos. Yo, ya sabés, no quiero saber nada con ella.
-Vamos John, ¿qué decís de ahora? Si vos nunca la quisiste....
John lo miró fijo y lo agarró por las solapas del traje, acercándolo a su cara.
-Vos no sos quién para decir si la quiero o no, ¿entendiste?
-Está bien, John, calmate...
-George...-lo soltó con suavidad- ...per....perdoname hermano......te juro que no quise hacerte eso, perdoname.....-se tapó la cara- por favor, perdoname
-No te preocupes John, fue un impulso tuyo, ya se cómo sos
-¿Ves lo que termino haciendo por culpa de ella? Me descontrolo, me pierdo...
-A todos nos hace lo mismo –suspiró y se tiró en su cama –Maldita sea la hora en que la conocimos.


Despertó. Por segunda vez en esa noche. Le costaba dormirse, y cuando lo hacia, se despertaba sobresaltada. No podía parar los pensamientos que corrían por su mente. Se sentía engañada, ese mundo hermoso que en tan poco tiempo había aparecido, ahora resultaba ser cartón pintado. Fue hermoso mientras duró. Se odiaba por haber caído, por haberse convertido en una cualquiera. Quería tomarles odio, rencor, pero era imposible, se moría de amor. Tendría que aprender  a olvidarlos, y dejar de extrañar aquello que se había convertido en algo indispensable para ella: cuatro personas que, para bien o para mal, se había dedicado a cambiarle la vida.

miércoles, 18 de abril de 2012

Capitulo 36 Es un rapto de inconsciencia, nena ¡no te suelto mas!

Una terrible punzada en la cabeza la hizo despertar. No abrió los ojos enseguida, pero supo que ya era de día. Se detuvo a pensar donde estaba y abrió los ojos, todo esto en cuestión de unos pocos segundos. Se encontró abrazada a Ringo, sentada en el asiento trasero del auto. ¿Qué? ¿Todavía estaban en el auto? Se incorporó un poco y se dio cuenta que sobre su hombro derecho Paul apoyaba su cabeza, dormido. George, en el asiento del acompañante, dormía despatarrado y con una mano que colgaba hacia el exterior de la ventanilla, por la que entraba el frío de la mañana. John, simplemente estaba tirado sobre el volante. Todo esto coronado por una sinfonía de ronquidos.
-Bonita imagen –dijo Eva para sí misma, mientras se incorporaba, haciendo que Paul abandonara su cómoda posición.
-¿Mmm? ¿Estamos en casa? –dijo bastante dormido.
-Me temo que no…
-Eh? –se despertó del todo, sobresaltado -¿Dónde estamos?
-No sé….calculo que en el mismo lugar de anoche…
-Dejen de hacer ruido…-Ringo se acomodó mejor, hasta que también reaccionó –Ey ¿Qué estamos haciendo acá todavía?
-No tengo  la menor idea –respondió Paul
-Solo recuerdo que dijimos “Vamos”, subimos al auto, y fin. –explicó Eva
-Nos quedamos dormidos antes de salir….-dijo Ringo rascándose la cabeza
-Ey George! –Paul pateó el asiento delantero, donde su amigo dormía –es hora de levantarse
-Mmssfgñsñkfjflkjds…
-¿?
-Vamos George, estamos todos en el auto, pasamos la noche acá.
George abrió los ojos y miró a Ringo con incredulidad.
-No jodas…
-¿Que jodo? ¡Mirá! ¿Ves que estamos en el auto?
-¿Pasamos la noche acá? –dijo sentándose lentamente y mirando alrededor –Tuvimos suerte de que no nos encontrara la policía….¡Eva! ¿Estás acá?
-No, soy un fantasma
-Que graciosa andas hoy…Oigan, tenemos que despertar a John.
Eva se acercó y comenzó a sacudirlo con suavidad.
-John….John..
-Mmmm….Mimi no quiero ir a la escuela….
Todos rompieron en carcajadas, que hicieron que John al fin despertase.
-¿Y esto? ¿Qué pasó?
-Nos dormimos adentro del auto –dijo Paul –Ahora vámonos antes de que nos vea alguien
-Esperá que busco la lla…-bostezó sonoramente -…ve.
-Ah no, yo no pienso viajar con John conduciendo así –dijo Eva –Nos vamos  a matar
-Y bueno bonita, ¡conducí vos!
-No sé.
-¿No sabés? –preguntaron todos
-No. Apenas sé andar en bicicleta.
-Te enseñamos.
-¿Cuándo?
-¡AHORA!
-Ni sueñen, estoy pensando seriamente en volverme caminando.
-Yo te puedo enseñar –se ofreció George –Otro día, claro. Te cobraré caro jeje
-Shh! –chistaron los otros tres
-Está bien, me gustaría aprender
-¡La encontré! –John agitaba triunfalmente el llavero
-No John, no vas  a conducir –Ringo se bajó del auto, abrió la puerta de John, lo sacó casi a la rastra, lo metió en el asiento trasero y se puso al volante –Ahora sí.
-¿Qué pasó? ¿Por qué estoy acá? –John, evidentemente, ni se habia enterado de lo que Ringo había hecho.
-Nada, John, nada…-dijo Paul con fastidio -¡Ahora vámonos!
-Ey, ey ey ¿Por qué Ringo va a conducir? –dijo George, arrastrando las palabras -¿Cómo sabemos que él ¡hip! es el que mas sobrio ¡hip! está?
-George, es claro que vos no lo estás –dijo Paul -¡Vamos!
-Ay ¿Por qué tanto apuro Paulie? –se quejó John
Ringo arrancó y fueron parte del camino peleando, hasta que John y George se durmieron otra vez.

Al rato, Eva llegó a su casa. Entró, tratando de hacer el menor ruido posible. Eran las 7 de la mañana, Dante generalmente se despertaba a las 10, así que tenía tres horas para dormir, antes de darle el regalo. Subía lentamente las escaleras, sufriendo con cada ruidito que hacía.
-Hola Eva
-AY! –se asustó, no esperaba que alguien le saliera hablando. Miró hacia abajo y ahí lo vio –Dante ¿Qué hacés levantado?
-Estoy ansioso por mi cumple, quería que llegara rápido. Aparte anoche me dormí temprano y ya no tengo sueño.
-Ah, que bien…-respondió media dormida- Ah, Feliz…-bostezó –Cumpleaños, Dante. Ahora me voy a dormir….
-¿Y la sorpresa?
-¿La sorpresa? ¿Qué sorpr…? Ah, si, la sorpresa. Quedate sentado en el sofá, con los ojos cerrados, ahora vengo. –el nene obedeció y Eva subió a su habitación, donde miró con tentación su cama. Sin embargo, tomó la guitarra y bajó, para, media mareada, pararse delante de él. La cabeza se le partía al medio, esos cuatro se las pagarían.
-Abrí los ojos.
Dante abrió sus ojitos y la miró, y miró a todos lados.
-¿Y? Yo no veo nada
-CHAN CHAN CHAN CHAAAAAAN!!! –sacó la guitarra de detrás suyo, donde la llevaba escondida -¡Feliz Cumple!
El nene miró la guitarra con los ojos abiertos de par en par. Después la miró a ella, y de la nada le dio un abrazo, que ella no se esperaba, pero que la llenó de alegría.
-¿Te gusta?
-Si! ¡GRACIAS! –la tomó con sus manitas y contempló, embelezado, la funda -¡Son The Beatles!
-¡Obvio que si! ¡Pero mirá la guitarra, que es lo importante! –lo ayudó a abrir el cierre y sacar el instrumento con cuidado.
Se quedó boquiabierto, mirando la guitarra, que era a su medida, hasta que reparó en un detalle:
-¡Está firmada por George! –gritó
-¡Porque serás su sucesor! Ahora, tocá algo de lo que te enseñé.
El pequeño, entusiasmado comenzó a rasgar algunos acordes.
-Ahora vuelvo –subió, supuestamente a buscar algo, pero no se resistió a la tentación y se tiró en la cama, para quedar profundamente dormida al instante.


Se acomodó el blazer azul que se habia puesto, respiró hondo, y con paso decidido encaró hacia la puerta del edificio. Era lunes. Era su primer día de trabajo.
-Nenaaaaa!! –se asustó al oír ese grito y miró a todos los lados del inmenso hall blanco del edificio.
-¿Jenny?
-¡Acá estoy! –gritó nuevamente, pero ésta vez prácticamente saltándole encima. Se veía contenta, mas descontrolada de lo acostumbrado.
-¿Q…qué hacés aca?
-¿Ya te olvidaste que trabajo acá?
-No, pero no sabia que ya habias empezado
-Empezé ahora, tonta. Te iba  a contar el sábado pero…
-Pero estabas ocupada con Patrick, ya los vi.
-¿Eh? ¿Qué viste?
-Tengo que trabajar, después hablamos.
-¡Mala!
Eva subió riendo al ascensor que la llevaría al tercer piso, donde la esperaba una pequeña oficina propia, un archivo de fotos y lo que era mejor: un laboratorio fotográfico. Alí revelaría todas las fotos que sacara, las clasificaría, archivaría o mandaría a publicar. También su trabajo era flexible: si alguien estaba interesado en su trabajo podría  buscarla allí y ella podria atenderlo en su horario de trabajo. En otras palabras: estaba a sus anchas.
-¡Bienvenida Eva! –dijo el director
-Gracias…sinceramente, no me esperaba todo esto…
-Espero que te haya gustado. Si querés podés cambiar todo de lugar, es tu espacio. Ahora…¿podrías revelar algunos rollos que hay en ese armario?
-Claro.
El resto de la mañana trabajó en eso, y sabia que a la tarde tendría que clasificar y ordenar bien el archivo. El verdadero trabajo comenzaría en unos pocos días, cuando saliera a acompañar a los entrevistadores y cuando se encargara de la foto de tapa, además de sesiones de fotos con los artistas.
-¿Vas a almorzar conmigo? –dijo Jenny luego de abrir de golpe la puerta del laboratorio.
-¡Cerrá esa puerta! ¡No puede entrar luz!
-¡Ay, yo que sabía!
-¡Cerrá!
Jenny cerró de un golpe la puerta y se metió entre las fotos colgadas que se secaban.
-No toques nada
-No, no, no, no soy una nenita. Te vas quedar ciega entre esta oscuridad y esa luz roja.
-¿Cómo va tu primer día?
-Bien…atendí unas 500 veces el teléfono jaja ¡Ey, te copiaste de mi! –dijo señalando la falda de Eva.
-¿Vos también de minifalda? Se nos pegó la nueva moda.
-Ja, me encanta ponermela y ver la cara de las viejas.
-Cuando no vos Jenny
-Mary Quant merece un monumento. Bueno, me voy, tengo que seguir trabajando –se acercó a la puerta y la abrió –Ah! Me olvidé de preguntarte lo que te venía a preguntar jaja.
-¡Cerrá!
-¿Vas a almorzar conmigo?
-¡No! ¡Cerrá esa puerta!
-Ufa! –cerró otra vez -¿Por qué no vas a almorzar conmigo?
-Porque Ringo me pasará a buscar.
-Ay, a ella la pasa a buscar Ringo –dijo burlándose -¿Sabés qué? Ahora me voy a almorzar con Patrick, y no te voy a contar nada de que estoy de novia con él….ay, lo dije.
-¡Jaja, te pasás Jenny! Eso te pasa por andar tan enamorada
-Si, puede ser –dijo suspirando –Bueno, me voy –salió del laboratorio dejando la puerta abierta de par en par, mientras se reía.
-¡Cerrá carajo!


Cuando salió del edificio divisó enseguida el auto de Ringo y, sin mirar siquiera, subió.
-Hola Rin…¿John? ¿Qué estás haciendo acá?
-¡Vine a buscarte!
-¿Pero por qué en el auto de Ringo?
-¿Qué tiene que ver el auto?
-Bueno…en eso tenés razón.
John arrancó y a los pocos minutos estaba tomando una autopista de salida de Londres.
-John…tenemos que ir a almorzar a tu casa, ¿adónde vamos?
-A un lugar
-Ok, pero mirá que a las 3 tengo que volver al trabajo.
-Lo lamento, no será posible.
-¿QUÉ? John, te lo suplico, no hagas locuras, yo a esa hora tengo que estar ahí si o si, ¡es mi primer día!
-Pero no estarás, iremos a otro lugar, pasarás la tarde conmigo, te guste o no.
-¡JOHN! ¡ESTÁS LOCO! ¡No puedo faltar!
-Claro que podés.
Lo miró, le estaba hablando seriamente, no en su clásico tono de broma.
-John…
-John, nada. Venís conmigo.
-Pero…no podés obligarme
-Si te secuestro, si. Mejor dicho, te estoy raptando.


-¡El que me hizo la broma que hable ahora o calle para siempre! –gritó Ringo entrando a la habitación de Paul, donde también estaba George practicando con la guitarra.
-¿De qué habla? –dijo Paul mirando a George
-Dejalo…
-Ey, no me traten de loco. ¿Quién hizo desaparecer mi auto? ¡No lo encuentro!
-¿”Perdiste” tu auto? –dijo George sin contener la risa
-Pensábamos que eras despistado, pero no tanto hombre…
-Paul, hablo en serio. No está en el garage y las llaves tampoco. Un momento…¿John?
-Dijo que salía…¡ahí está! ¡Fue él! –gritó George poniendose de pie.
-¿Pero para qué se llevaría mi auto? Yo iba a buscar a Eva….ah, ¡eso lo explica todo!


-¡John, volvamos a la ciudad, ya! –gritó Eva –Te estoy hablando en serio ¡no te rías!
-Sos preciosa cuando te enojas.
-Me engañaste, ahora ya sé porqué viniste en el auto de Ringo
-Si venía en el mío no ibas a aceptar, te ibas a quedar parada esperando a Ringo. En cambio asi, caíste como un conejito en la trampa. ¿O debería decir conejita? Jejeje
-¡No me causa gracia! ¡Te lo digo de verdad!
-Calmate, sólo es…
-Sólo es ¡nada! Y tampoco me calmo. De verdad, no te entiendo.
-Eva, calmate –dijo ya perdiendo la paciencia
-¿Por qué hacés esto? ¡Decime porqué!
-¿Te vas a callar?
-¡No! ¡Volvamos, tengo que trabajar!
-¡Te dije que no!
-¿Por qué?
-¡Porque no se me da la gana!
-¡Estás mas loco de lo que creí! ¡¿Por qué mierda hacés esto?!
-¡Porque me revienta que te hayas acostado con todos, menos conmigo!
Se quedó callada, mirándolo casi con bronca, mientras él seguía con la mirada clavada en el asfalto de la ruta.
-Así que es por eso –dijo al fin –Debí suponerlo, lo único que te interesa de mi  es eso, no querés ser menos, como siempre. ¿Pero sabés qué? Ellos a mi me quieren, yo lo sé, en cambio vos siempre fuiste un misterio, y ahora me doy cuenta.
Al escuchar eso, John salió de la ruta y frenó.
-¿Quién sos vos para decirme eso? –le gritó
-¿Y te parece que no soy nadie para decirlo?
Abrió la portezuela y salió afuera.
-¡Vení para acá! –John la imitó -¿Qué vas a hacer?
-Me voy, como pueda. ¡No me toques! –dijo al ver que él quería tomarla del brazo
-Eva…perdoname, no quise decir lo que dije….
-Lo dijiste porque lo pensás…John, somos grandes, no nos engañemos. Vos a mi nunca me quisiste, pensabas que era una bruja, que quería fama. Después dejaste de decir eso porque seguiste a tus amigos, pero para vos soy una mujer mas. Pero quiero que sepas que yo no pienso lo mismo de vos, no sos uno mas para mí…te amo, mal que me pese –se secó con el dedo una lágrima furtiva que se le había escapado.
-Eva…yo…no, no sé como decírtelo….-le tomó la cara y le dio el beso mas apasionado que habia dado en su vida. Estaba equivocada, si había creído eso de él, era porque no sabía como demostrarle que la amaba con locura.
-Escuchame una cosa, Eva Victoria –dijo separándose de ella –vos estás muy equivocada. No quise decírtelo así, pero en cierto modo estoy celoso porque ya estuviste con todos, esto de “compartirte” me come la cabeza, y ya sabes, hago locuras. Pero te amo, loca. Lo que pensaba antes sobre vos, es cosa del pasado. ¿Me entendiste bien?
-Si…-respondió poco convencida.
-¿Me entendiste o no me entendiste?
-Si, ¡ya te dije que si!
-Bueno, no te enojes.
-No estoy enojada.
-Si, lo estás –dijo sonriéndole travieso.
-Que no, te digo que no…
-No te creo, tonta
Se abalanzó sobre él y le dio un intenso beso.
-¿Ahora me creés? –John solo sonrió una vez mas. Sabía que el chico le habia hablado desde el corazón, lo veía en sus ojos, y ella no podía resistirse a eso.
-¿Volvemos? Ya se te va a hacer tarde para el trabajo y…
-No
-¿Eh?
-Que no. Quiero que vayamos a donde me ibas a llevar, señor secuestrador –subió al auto y John hizo lo mismo.
-Pero…
-Pero nada. Quiero que vayamos –le dio otro intenso beso –Y rápido.
John le sonrió pícaramente y encendió el auto.


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Hola!!! Perdín por la tardanza, les dejo el link de la canción que le da título al capitulo, se llama "Rapto" y es de Gustavo Cerati:
http://www.youtube.com/watch?v=vNhiYAmishs&ob=av2e

martes, 20 de marzo de 2012

Capitulo 35 Tu infierno está encantador esta noche

La mañana del viernes era fría y húmeda. Eva juntaba las cosas de su escritorio, era el último día que trabajaba para Joseph. En una caja guardó blocs de hojas, bolígrafos, pisapapeles, señaladores, alguna que otra carpeta y el pequeño portarretratos con la foto de The Beatles que la acompañaba desde el primer día. Sonrió al mirar la foto y recordar cuando la colocó allí.

-Asi que te vas.

-Oh, Edward. Si, me voy.

-Es una pena que nunca te hayas fijado en mi.

-Tranquilo, seguramente la que me reemplaze te tendrá en cuenta.

-Y como despedida....¿no querés ir a tomar algo conmigo esta noche?

-No.

-¿Esta tarde?

-No.

-¿Mañana?

-No.

-¿El domingo?

-¡Que no!

-Ok, ok, está bien....

El “estúpido” dio media vuelta y continuó con su trabajo. Margaret se acercó.

-Eva...es una lástima que te vayas

-¿Me lo dice en serio?

-Si...bueno, nunca nos llevamos muy bien que digamos....pero sos buena chica. Que tengas suerte.

-Gracias Margaret, yo también le deseo mucha suerte, de todo corazón.

Terminó de juntar todo, se puso su abrigo y salió a la calle. Sin querer, una lágrima rodó por su mejilla.



-¡Anne, se me hace tarde!

-Esperá, solo te enrulo dos mechones mas y termino –Anne trataba de enrular el pelo de Eva, que estaba punto de salir hacia el bar, rumbo a su ultima actuación.

-Pero ya es ondulado ¿para qué mas?

-Listo! Ahora sí estas hermosa

-Eva no olvides que mañana es mi cumpleaños –Dante la miraba, paradito en la puerta.

-¿Como voy a olvidar el cumpleaños del hombre de la casa? No digas nada pero....tendrás una sorpresa.

-¿Que es?

-Sorpresa, no se dice! Ahora si, me voy, deséenme suerte.



Cuando llegó al bar, se sentía contenta y triste. Ese sentimiento se acentuó aun mas cuando vio que, pese a que era temprano, el lugar estaba lleno de gente que estaba allí solo para verla. De entre esa gente apareció Jenny, como siempre con un vaso de algo en la mano, muerta de risa.

-Evy ¡no sabes la confusión que tengo!

-Me imagino, debe ser por todo lo que ya te habrás tomado.

-No, no, sólo me tomé éste –dijo levantando el vaso- Te explico, aparte ya es hora de que me confiese.

-No te entiendo nada.

-Patrick me encanta.

-Eso ya lo sabía jajaja

-El tema es que acaba de aparecer mi amor platónico y entonces estoy confundida ¡no sé con cuál quedarme! Jajajaja.

-¿Tu amor platónico?

-Si. También vino gente que conoces que te está buscando.

-Pará, pará, explicame mejor.

-A ver...¿cuál es mi amor platónico?

-Jenny estoy apurada, quiero entrar, hace frío y vos con tus adivinanzas...un momento –dijo poniendose seria- tu amor platónico es....Paul.

-¡Acertaste!

-Entonces...Paul...

-Si, si! ¡Está acá! Y ya te imaginarás quienes son la otra gente que te busca.

-¡No pude ser! Vos tomaste mucho.

-No, no, yo los vi y los reconocí ¡y eso que están muy bien disfrazados! ¡Vení! –tomó de la mano a Eva y la arrastró adentro del bar- ¡Ahí están! –dijo señalando una mesa con cuatro personas sentadas.

A Eva se le iluminaron los ojos y se iba a acercar cuando...

-Eva ¿viste todo esto? –Bill se veía muy contento

-Si...

-Vamos andá a prepararte, va a actuar Patrick y después vos

-Pero ¿ahora no puedo ir a...?

-No, no, ponete al lado del escenario ¡toda esta gente está por vos!

-Si claro....-dijo mientras Bill la empujaba hacia el escenario.

Patrick y su banda actuaron muy bien, como siempre, ya se estaban haciendo conocidos y hasta podria decirse que tenían fans. Jenny no le quitaba ojo de encima y Eva se dio cuenta que verdaderamente a su amiga le pasaban cosas con ese chico, pues se transformaba cuando lo veía.

Le llegó su turno y subió, mas nerviosa que lo acostumbrado.

-Buenas noches, sinceramente estoy muy impactada, no creí que me siguiera tanta gente...les agradezco mucho y sepan entender que me retiro de esto porque....mi vida cambió, para bien, soy muy feliz y todo gracias a unas personas que amo con toda mi alma –miró hacia el lugar donde estaban los chicos, no podia verlos bien por las luces y el humo, pero sabía que estaban allí- Asi que esto es todo ¡gracias!

La aplaudieron a rabiar y comenzó a cantar las canciones a las que “su público” ya estaba acostumbrado: Bob Dylan, Creedence, y por supuesto, Beatles. Remató su actuación con “These boots are made for walking” de Nancy Sinatra.

Cuando bajó del escenario sintió que una etapa de su vida habia finalizado. Con toda la gloria.



-Vení para acá –sintió unas manos en su cintura y reconoció de inmediato la voz de Ringo.

-¡Rin...!

-Shhh! –él, riendo, le tapó la boca con la mano- No te podíamos encontrar, vení.

La condujo hasta la mesa donde estaban sentados, a la que ella habia querido llegar pero que la gente que la saludaba no se lo permitía. Se sentó junto a él, que le sirvió una cerveza.

-¿Los chicos?

-Ahí vienen –señaló a tres que se acercaban muy contentos

-¡Al fin apareciste! –exclamó John

-No sabiamos donde te habías metido, estuviste genial –dijo Paul

-Un poco mas y tenés mas fans que nosotros –agregó George

-Chicos, si no fuera porque estoy muy feliz, los mataría ¿Como se les ocurre venir? Miren si losa reconocen....

-Tranquila, manejamos la situación –dijo Paul con aires de superioridad.

-Igual tiene razón, por allá hay un tipo y dos chicas que nos miran mucho...será mejor que nos vayamos –propuso John.

-¿Adonde? –preguntó Eva

-¡Adonde nos lleve el viento! –dijo Ringo -¡Vamos!

-Esperá naricitas, compremos algo –George sacó su billetera y se acercó a la barra. Los otros se quedaron en silencio, y Eva continuaba saludando a la gente que se le acercaba.

-Paul...-dijo cuando la dejaron tranquila –Verás...¿te acordás de Jenny?

-Si, tu amiga.

-Sos su amor platónico.

Paul largó la carcajada.

-Ella los reconoció, está acá. ¿Vos podrías...?

-Si, saludarla. Claro, vamos, aparte quiero conocerla.

-¡Gracias Paulie!

Eva tomó de la mano a Paul y comenzó a buscar entre la gente. Al fin encontró a su amiga y quedó asombrada: Jenny se besaba con Patrick en la oscuridad de un rincón. Al parecer, había optado por un amor real.

-¡Ya vámonos! –gritó George para hacerse oír, mientras levantaba dos botellas de vodka, acompañado por John, que llevaba cervezas.

-Falta Paul –informó Ringo

-No falto mas –Paul reapareció- Esperemos a Eva en el auto, dijo que ahora viene.

Así hicieron y luego de meter las botellas que habían comprado, se encerraron en el auto, tratando de evitar las miradas de quienes salían del bar o de los que pasaban por la calle. Desde allí vieron como Eva se despedía de Bill.

-Bill, ya te lo dije muchas veces, pero gracias, muchas gracias por todo.

-Y yo ya te dije que el agradecido soy yo, ya sabés que podés volver cuando quieras. Te voy a extrañar.

-Y yo también, la verdad que lo pasaba muy bien acá.....te deseo que sigas progresando así. Adiós.

Se despidió dandole un beso en la mejilla y se dirigió, apurada, al auto.

-¿Y bien? ¿Adónde vamos? –dijo cerrando la puerta. No obtuvo respuesta.- Hooolaaa! ¿Hay alguien aquí? Ahhhh, ya veo....son las figuras de cera del Madame Tussaud...

-Estamos enojados –Ringo se decidió a abrir la boca.

-Ohhh ¡uno habla! –rió- ¿Y eso? ¿Por qué están enojados, así, tan repentinamente?

-¿Quién es ese tipo? –dijo George

-Ah, ya entendí. Están celosos.

-¿Nosotros? ¿Celosos? Pero por favorrr....-dijeron al unísono- ¿Tanto se nos nota?

-Si.

-Bueno si, lo estamos....-asintió Paul

-¡Le diste un beso! –John golpeó el volante

-Chicos....no saben cuánto me encantan.




-SHE LOVES YOU YEAH, YEAH, YEAH. SHE LOVES YOU HEAH, YEAH, YEAH. SHE LOVES YOU YEAH, YEAH, YEAH, YEAAAAAAAAAHHH!!!! –John, ya un poco borracho, gritaba a voz en cuello junto a Eva, que también estaba un poco entonada.

Los cinco habían hecho unos kilómetros hasta llegar a un sitio despoblado, en una especie de pequeña colina desde la que se divisaban las luces de las casas cercanas. Esa era la única luz, sin contar la de la luna llena y enorme.

-¿Quieren? –Paul se acercó a ellos tomando del pico de una botella- ¡Ay! ¡Me caigo!

-Paul cuidado! –Eva lo tomó del brazo y lo tironeó- Si te caés de acá arriba te matás.

-Y bueno, me mataría por vos.

-Que cosas decís...

-Si no nos matamos mientras veníamos para acá, no nos matamos mas –dijo George riendo

-¡Oigan! –protestó John- ¡Yo no tengo la culpa de que esa vaca se haya cruzado en la ruta!

-Claro, y los tres baches y las dos veces que te saliste del camino también son culpa de la vaca ¿no?

-Bueno....no. Ya saben, cuando tomo me mareo enseguida.

-¡No mientas! –rió Ringo- Sos capaz de tomarte una bodega entera y quedarte de lo mas fresco.

-Está bien, está bien ¡es porque no veo!

-¡USÁ LOS ANTEOJOS! –dijeron todos

-No me gustan....me hacen ver feíto. Si los uso, Eva dejará de gustar de mi –dijo haciéndose el niñito.

-John...me gustás con o sin lentes.

-¿De verdad? –dijo tomándola de la cintura y dándole un suave beso.

-Si, de verdad –respondió sonriendo.

-¡John! –gritó Paul desde atrás del auto -¡Ya nos tomamos todo!

-¡Buscá abajo de los asientos!

-¿Y ustedes que hacen? –Eva se acercó a George y Ringo. Este último estaba sentado en el césped, y George en el asiento del acompañante, con la puerta abierta.

-Estamos armando porros. Me imagino que querrás uno ¿no? –dijo George.

-Ehh...no sé...

-Vamos, si ya los conocés, ¿te acordás cuando te convidé?

-Si pero....ahora estoy bastante mareada, tomé mucho y si fumo...

-No pasa ná! –rió Ringo

-El maldito John tiene un arsenal de botellas de whiskey abajo de los asientos.

-Paul, dejá de deambular con botellas en la mano, parecés un linyera borracho –George se rió, pero igual le robó una botella.

-Ey! ¡Vengan a sentarse acá! –gritó John, sentado en el suelo, apoyado contra la trompa del auto. Eva y Paul se acercaron.

-Creo que tomamos demasiado –Eva rió, mirando, las botellas vacías que habían quedado tiradas

-Se nota que no estás acostumbrada a nosotros todavía ¡esto no es nada! –Paul arrojaba las botellas al aire, que luego caían rodando por la colina, hasta que se cansó y se puso pensativo –Ammm...Evy....cuando te vi actuando pensé que fuimos muy egoístas.

-¿Eh?

-Es que lo hacés muy bien, y tenés gente que te sigue, y sé que a vos te gusta. Y dejaste eso por nuestra culpa, porque no queremos que trabajes y eso...

-Paul...no te sientas culpable...-le acarició la mejilla

-Es que es así...

-No, no. Aparte tarde o temprano dejaría, no es lo que yo quiero, no me gustaría ser famosa, eso quería antes, ahora ya no. Hoy me sentía bien por ver a todas esas personas, pero también incómoda, no sé cómo manejarlo. Quiero seguir siendo como soy.

-Sos tan linda y tan buena...-la abrazó y luego le dio un intenso beso

-Ey, ey, ey, no cuenten plata delante de los pobres

-¡Rich, vos siempre interrumpiendo todo! –se enojó Paul

-Pobrecito, no lo retes –Eva rió y abrazó a Ringo- Vos sabes que yo te quiero ¿no?

-Si, claro que lo sé

Iban a besarse pero John cortó todo con un grito desesperado.

-¡GEORRRGE! ¡Bajate de ahí!

Buscaron con la mirada, asustados, hasta que vieron donde estaba George. Parado, arriba del techo del auto, riéndose.

-Uy, se descontroló el enano.

-¡Mas enano sos vos Starkey!

-¡Harrison de mierda, me estropeás el auto y morís, te digo que morís! ¡Bajate!

-No quieeerooo

-Georgie ¿que haces ahí?

-La verdad, Eva, no sé jaja. Tenía ganas de pararme acá y ya me ves....

-¡BAJATE!

-Vengan para acá y dejen de pelear –llamó Paul- Siéntense.

Todos se sentaron en el césped, apoyados en el auto y mirando las pequeñas luces que se veían desde allí. Eva agarró una de las botellas de whiskey y tomó del pico. Se sentía desatada, probablemente por la cantidad de alcohol que llevaba encima. Paul tomó uno de los porros, lo encendió le dio unas pitadas y se lo pasó a Ringo.

-McCartney no seas rata, danos un porro para cada uno –dijo John- ¿Para qué carajo somos Los Beatles si tenemos que estar fumando todos de un mismo porro? Eso queda para los pobres...

-Primero fumamos todos de uno, después encendemos uno para cada uno.

-Uhh como una especie de rito, ¡me gusta! –dijo George.

Fumaron todos del mismo y después si, Paul repartió. Al rato estaban riéndose como tontos y encima seguian tomando.

-Qué linda luna....la pintaría –Ringo exhaló el humo

-Que vas a pintar vos...-bromeó Paul

-Che miren si nos caemos de acá, ¿yo veo mal o estamos sentados muy al borde? –George sentía un poco de miedo.

-Creo que si nos caemos no nos vamos a enterar –dijo Eva entre risas- Oigan...¿la única droga que consumen es ésta?

-No, tomamos pastillas –dijo Paul

-Dicen por ahí que hay un ácido....-John fumaba y parecía transportado a otro mundo- Yo lo probaría. Bah, yo probaría todo.

-John...

-Tranquila hermosa –dijo al ver que Eva lo miraba con cara de preocupación –No me pasará nada, me sé cuidar, recordá que soy John Lennon jeje. Y ahora...¡ABRAZO GRUPAL!

-SIII!!!

Riéndose, y como podían, se abrazaron todos y así se quedaron.

************************

Hola! bueno, nunca escribo acá en esta nove, solo les digo que publiqué rapido y voy a publicar otro mas dentro de pocos días porque quiero compensar el mes y pico que no subí. Y también decirles que, alguna capaz que se dio cuenta, casi todos los títulos de los capitulos son títulos o frases de canciones que me gustan mucho, asi que a partir de ahora les voy a decir a cuáles pertenecen, por si tienen ganas de escuchar. El de hoy es un tema de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, se llama El infierno está encantador esta noche, les dejo el link

http://www.youtube.com/watch?v=zVOoxTN4ztE

lunes, 12 de marzo de 2012

Capitulo 34 Vos podrías acompañarme y sentir lo que yo siento


Jenny todavía lloraba en la mesita del café donde habia ido con Eva. No lloraba de tristeza o bronca, como lo veníaa haciendo desde unos dias atrás, sino de alegríaa. Habia obtenido un puesto de secretaria en la Rock Magazine y todo gracias a Eva, aunque ella no quisiera reconocerlo.
-De verdad amiga, esto es genial, ¡no estoy en la calle! No le voy a decir nada, pero ojalá Joseph se entere de que estoy en la competencia. ¡Y todo por vos! ¡No sabes cuanto te quiero!
-Jenny no es para tanto, yo...
-¿No es para tanto? ¡Dejá de hacerte la humilde, querés! Esto hay que festejarlo, mañana vení a cenar a casa
-Mmmm....creo que no podré, Joseph me manda a cubrir una entrega de premios, o algo así. Será el último trabajo que haré para él.
-¿Lo sabe?
-No, se lo diré mañana.

Así, al día siguiente, golpeaba la puerta de la oficina de Joseph, que la hizo pasar. Lo vio despeinado, con ojeras, desmejorado.
-¿Sabes algo de Jenny? –preguntó sin antes siquiera saludarla- Ayer no vino y hoy tampoco
-Me dijo que está engripada –mintió
-Ah, pensaba que ya no se iba  a presentar mas, todavia le queda una semana de trabajo. ¿Qué necesitabas?
-Ehhmm....justamente es sobre eso, sobre el trabajo
Joseph levantó la vista del pocillo de café que tenia entre las manos y la clavó en ella.
-Verás....voy a dejar esta revista, me ofrecieron un puesto en...
-Rock Magazine ¿no?
-Si
-¿Y cuándo te vas?
-El lunes empiezo
-Muy bien –dijo asintiendo varias veces con la cabeza- Supongo que no tendré que mandarte a la entrega de premios de hoy.
-Puedo ir, aún estoy trabajando acá...
-Tomate el resto del dia –se dio vuelta en su sillón y se quedó mirando fijamente por la ventana.
Eva juntó sus cosas y al salir vio en la puerta un cartel: “Se necesita recepcionista y fotógrafa”.
Fue hasta su casa, Anne estaba limpiando y se sorprendió de verla llegar tan temprano. Charló un rato con ella y, luego de subir  a su habitación, comenzó a contar nuevamente el dinero que habia ganado en el bar. Lo puso en un sobre y bajó, tomo el teléfono y marcó un numero que ya sabia muy bien.
-¿Hola?
-Hola!
-Ey, Eva!
-¿Como estas Paul?
-Ahora que te escucho, genialmente genial
-Jajaja, que lindo sos. ¿Podés pasarme con George?
-¿George? ¿Por qué vas  a hablar con él? ¿No queres seguir hablando conmigo? –dijo haciendo vocecita de niño caprichoso.
-Me gustaríaa hablar con todos, pero me urge mas con George. Dale, pasamelo, no seas celosín
-Está bien....-respondió de mala gana- ¡¡¡GEORRRRRRGGGE!!!!!
Después de escuchar varios gritos mas, y voces y ruidos que la hicieron reir, al fin pudo hablar con George
-Hola caramelo
-Hola bombón ¿como estas Georgie?
-Mal, porque te extraño
-Mmmm...creo que ya no me extrañarás mas, siempre y cuando no tengas nada que hacer ahora....
-¿Me estas invitando a salir?
-Necesito un favor....¿podrías acompañarme a....-bajó la voz y casi en un susurro continuó- ....comprar una guitarra?
-¿Una guitarra? –dijo el imitando su volumen de voz
-Si...
-¿Y por qué hablamos así? ¿Es secreto de Estado?
-Jaja, es que espara Dante y está por acá dando vueltas...quiero que sea una sorpresa. Asi que si, es secreto de Estado, señor agente.
-Comprendido señorita agente, ahora mismo paso por usted.
Media hora despues, George estacionaba su auto y Eva salía apurada de su casa e intentaba entrar al auto.
-George ¡abrime!
Bajó el vidrio y la miró, muerto de risa.
-¿Contraseña?
-¿Eh?
-Contraseña
Entendió a lo que se refería, aún seguía con el juego de los agentes.
-Si no sabe la contraseña, usted es una espía. Repito: ¿Contraseña?
-Te amo
La miró como sorprendido e hizo una sonrisita soñadora, y luego le abrió la puerta. Eva subió riendose.
-George, dejá de mirar películas...-no pudo seguir hablando porque el le plantó un enorme beso
-Iremos a la mejor casa de música –dijo acomodandose detrás del volante y arrancando.
-Pero....tanto dinero no tengo....
-Tranquila, me conocen.
Al rato, miraban todas las guitarras para niños que habia, pero no se ponian de acuerdo, Eva las elegia solo por su apariencia y él por su calidad. Al fin coincidieron en una y se dio cuenta de que le sobraria bastante dinero, por lo que también decidió comprar una funda.
-¡Mirá esta!
-¿Fundas con nuestras caras?
-¿No es genial? Le compraré ésta, quedará encantado
-No quedará encantado, quedará traumado jaja
-Es un fan y para un fan nada es suficiente. Me da ganas de comprarme una para mi
-¿Y para que querés una funda asi si nos tenés en vivo y en directo? Especialmente  a mi....-la tomó de la cintura y le dio un pequeño beso.
-George, nos van a ver...
-Ya te dije que me conocen, no pasa nada.
Pagaron las cosas y se metieron dentro del auto.
-Tengo hambre –dijo ella riendo
-¡Vayamos a comer papas fritas!
-Pero...son las 5...es la hora del té
-Pero yo tango ganas  de comer papas fritas. Y también hamburguesas.
Fue asi como al rato, todos en un negocio miraban a esa apareja de locos que a esa hora de la tarde comía hamburguesas y papas fritas como desesperados.
-Ya no quiero mas –dijo Eva empujando su plato
-Lo comeré yo
-Me pregunto donde te entra tanta comida ¡sos la envidia de muchas mujeres que queremos comer sin engordar!
-¿Viste? Hasta en eso soy un misterio jeje ¿Qué te parece si ahora vamos a tomar helado?
-¿Querés seguir? Jaja
-Esta bien, olvidemos el helado, lo que quería en realidad es ir al parque
-¿A cuál?
-El parque donde esa vez nos peleamos y después nos reconcilamos ¿te acordás?
Terminaron de pasar la tarde en ese mismo parque, donde se divirtieron como dos niños e incluso intentaron, sin éxito, remontar una cometa, que George, tirando abajo el mito del beatle tranquilo, rompió a patadas.
-¡Esta porquería no anda! ¡Vas a morir!
-¡George! ¡No vuela porque no hay viento!
-Demasiado tarde, la destrocé. Auch, casi se me cae el bigote falso –se pegó de vuelta el bigote y la tomó de la mano.
-¿Sabes que? Esta mañana cuando me levanté, por nada del mundo me hubiera imaginado que pasaría casi todo el dia con vos –dijo Eva
-¡Y yo tampoco!
-Pero ahora...será mejor que vuelva a casa...
-Tenés razón, vamos
Una vez dentro del auto, la abrazó y comenzaron a besarse. Eva sintió que si George no paraba ella tampoco lo iba a poder hacer.
-George....George....-dijo separándose.
-Por favor Eva...quedate conmigo –dijo mirándola profundamente
Lo vio como desesperado, y a la vez como si fuera un niño abandonado. Muchas cosas se le cruzaron por la cabeza, entre ellas, que George la podía, tenía algo....distinto. Le pareció que una luz se abría paso en su mente. Quizás fuera George, quizás toda esa historia se terminaría con George.
-Vamos –respondió al fin.


Cuando abrió los ojos vio por el ventanal de aquel lujoso hotel que era de noche. No pudo ver mas porque George comenzó a cubrirle la cara de besos, hasta que se detuvo, y por su expresión, parecía que habia recordado algo.
-Uy! ¡Yo tenía que ir  a una entrega de premios!
-¿Ustedes iban a estar? yo tenía que ir, pero al final no....voy a aprovechar para cenar con Jenny, me invitó y tuve que decirle que no, pero ahora le daré una sorpresa –se sentó en la cama y con la vista buscó su ropa. George la abrazó por detrás y la hizo caer otra vez, entre risas.
-Por favor, no te vayas –dijo poniendose serio
-Pero...vos tenés que ir a esa fiesta...
-¿Y qué? No voy y listo.
-Se van a preocupar por vos
-No me importa, quiero portarme mal y si es con vos, mejor.
-Pero...
-Eva, pasemos la noche juntos.
Asintió y la besó, y otra vez se sintió incapaz de controlarse. Si, quizás fuera George....

lunes, 23 de enero de 2012

Capitulo 33 Lágrimas y Sonrisas

Eva entró al bar y se sorprendió al ver a Jenny sentada en una de las mesas, abrazada, cuando no, a un vaso con bebida. Pero lo que mas la sorprendió fue que al parecer estaba muy entusiasmada charlando con Patrick.

-Vaya que vas rápido Jenny Cooke –se dijo a sí misma, mientras esbozaba una sonrisa

-¡Eva! –Patrick agitaba su mano, saludandola y ella se acercó- Te invito a tomar algo

-Ok, traé lo que quieras

El chico se levantó y se encaminó hacia la barra para pedir los tragos. Eva aprovechó para hablar con su amiga

-Te estás entendiendo bien con él, eh

-¡No seas tonta! –fingió enojarse- Es simpático y no voy a negarte que también es lindo, por lo menos me hizo reír un poco, hoy no fue un buen día.

-¿Joseph?

-Si....terminamos

-¿Qué?

-Si. Le dije que así no puedo seguir. Yo lo quiero....bueno, quizás no tanto como antes, me hizo muchas cosas que “desgastaron” mi amor

-¿Y él qué te dijo?

-Nada. Bueno, si. Me insultó de arriba abajo y se fue dando un portazo, como siempre.

-Acá están sus pedidos, señoritas –Patrick volvió, risueño, y las chicas fingieron una sonrisita.

-Chicos, los dejo, me toca subir –anunció Eva

Subió y comenzó a cantar. Decidió aprovechar que Jenny y Patrick charlaban demasiado cerca para cantarles algo medio romántico, así que se lució con “And I love her”, y de paso recordaba a su Paul. Jenny se dio cuenta, ya que Eva, mientras cantaba, los miraba pícara. Cuando terminó su turno, seguía Patrick y su banda, así que se sentó junto con Jenny.

-Lo hiciste a propósito, te odio –se quejó Jenny, mientras Eva no contenía la risa

-Es que se ven tan lindos juntos...

-¿Si? Mirá vos...Igual no quiero nada con nadie

-No seas así, parece buen chico

-Si, a mi también me parece bueno, y la verdad es que me dijo que soy linda –dijo haciendose la coqueta

-¡Jen, que arrastre tenés!

-Eva –Bill se había acercado a ellas- disculpá que te interrumpa, acá está tu paga –le entregó un sobre

-Gracias Bill ¿seguro que me perdonás?

-¡Si mujer, ya te dije que si!

Cuando la banda de Patrick finalizó su actuación, Eva se retiró, mas que nada para dejar a Jenny a solas con él. Llegó a su casa y abrió el sobre, para luego contar todo el dinero que tenía guardado en una pequeña caja celeste. Si, llegaba y además le sobraba para comprarle la guitarra a Dante, la semana siguiente era su cumpleaños.


El lunes, Eva caminaba apurada hacia su trabajo. Se habia dormido después de un domingo de locos junto a sus cuatros amores y para completarla, se habia quedado hasta tarde jugando con Dante a los autitos. Al llegar a la puerta del edificio, dos hombres muy bien vestidos se le acercaron.

-¿Sheels? ¿Eva Sheels? –preguntó uno

-Si...-respondió algo desconfiada

-¿Qué tal? Somos de la revista Rock Magazine. Queríamos hablar con vos.

-Verás –continuó el otro- nuestra revista hace poco que se lanzó y estamos buscando los mejores profesionales para ella.

Sabía de qué se trataba. Era la dura competencia que le habia surgido a la revista de Joseph, y muchas veces lo habia escuchado furioso por eso. Tenía una enorme popularidad, principalmente entre los jóvenes y la novedad era que sólo se dedicaba al rock.

-Sabemos que sos fotógrafa, pero que aquí también trabajas como una especie de periodista musical

-Si, algo así. Digamos que solo hago la columna de rock

-Nosotros queremos ofrecerte trabajo en nuestra revista. No sólo tendrás un mejor sueldo, sino que sólo harás un solo trabajo: serás fotógrafa.

La oferta no era nada despreciable. En la revista de Joseph hacía las dos cosas porque no le quedaba otra, pero su pasión eran las fotos. Y si además le ofrecían un mejor sueldo....

-Mmm....no sé –respondió

-Pensalo. Pensalo todo el tiempo que quieras. Estaremos muy contentos si aceptás. Te dejamos nuestras tarjetas para que nos llames –cada uno le entregó su tarjeta y se sorprendió, ya que eran los mismísimos director y subdirector de la revista.

Tenía ganas de aceptar ese trabajo, no sólo haría lo que le gustaba, sino que ganaría mas dinero y prestigio. Pero tampoco quería dejar su viejo trabajo abandonando a Jenny, mas en el momento en el que estaba.

-Te ofrecieron trabajo ¿no? –preguntó Jenny ni bien la vio

-¿Cómo sabés?

-Vinieron mas temprano preguntando por vos. Me imagino que vas a aceptar

-No sé...

-Ah, pero vos sos una pelotuda con todas las letras ¿cómo no vas a aceptar? Muchos mueren por entrar ahí y mirá, a cualquiera no lo vienen a buscar el director y el subdirector. No me mires así. –dijo al ver el rostro sorprendido de Eva- Yo lo sé todo, desde hace rato que sé que esos son los directivos. Aceptá, no seas boba.

-Pero Jenny....no quiero dejarte

-¿Eh? ¿Estás rechazando ese ofertón por mi? Vamos Eva, ni que fuera tu novia para que me digas eso....

-Jen, tenés un lío bárbaro y aparte....te voy a extrañar

-Yo no me voy a ofender ni voy a dejar de ser tu amiga porque te vas, al contrario, me haría muy feliz ver que progresas.

-¡Jenny! –la voz de Joseph resonó y Jenny se mordió el labio en un gesto de preocupación. Dejó a Eva y se dirigió a la oficina.

Eva se sentó en su escritorio. Joseph siempre habia sido bueno con ella, es mas, gracias a él, conoció a los chicos, le daba pena dejarlo asi. Pero con Jenny últimamente no se estaba portando bien. Lo comprobó una vez mas, cuando vio que su amiga salía llorando desesperadamente de la oficina y se metía en el baño. La siguió, y ubicó el cubículo donde estaba.

-Jenny –golpeó suavemente la puerta- ¿Qué pasó? ¿Por qué estás asi?

-Dejame Eva, dejame sola, depués te cuento.

El resto de la jornada transcurrió extraña, Jenny no quiso decir qué era lo que le pasaba. Cuando salieron, Eva la acompañó hasta su departamento y ya estaban allí cuando no aguantó mas y le preguntó nuevamente qué habia ocurrido.

-Verás Eva...-dijo Jenny, mientras se le humedecían los ojos- aceptá el trabajo. No pienses que me abandonarás, porque no será así. Si no aceptás, la que te abandonará seré yo.

-No te entiendo...

-Joseph me hechó.

No podía creer lo que escuchaba. Joseph no parecía tan hijo de puta.

-Porque terminaste todo...

-Si. Dijo que si no hay nada entre nosotros, tampoco habrá trabajo. Creo que lo dijo para asustarme y que yo le pidiera de volver juntos, pero yo no quiero. Y como no quiero, no tengo mas trabajo. La semana que viene será la última. Estoy en la calle...-comenzó a llorar otra vez y Eva la abrazó. Ahí se le ocurrió una idea.

-Creo que sé cómo solucionarlo. Vos dejame a mí.


Al día siguiente, almorzaba con los chicos y aprovechó para contarles sobre su oferta de trabajo.

-¡Aceptá! –gritó John con un tenedor en la mano

-No, no aceptes –contradijo George

-¿Por qué no querés que aceptes? –preguntó Paul- Es un buen trabajo....

-Porque no quiero

-Uy, ya se puso caprichoso

-Callate Lennon

-Georgie ¿por qué no querés que trabaje?

-Porque así tenés mas tiempo para nosotros

-Ay, el benjamín de la casa extraña a mamá –rió John

-Te dije que te calles

-Chicos, chicos, tranquilos –intervino Eva- George....no quiero dejar de trabajar, aunque claro, me encantaría pasar mas tiempo con ustedes, yo también los extraño cuando no los veo

-Pero es lo mismo –dijo Ringo, que habia estado muy callado- Si dejaras de trabajar, tampoco podríamos vernos mucho, porque nosotros siempre estamos ocupados. Mejor dejemos las cosas como están.

-¿Ves George? –lo abrazó- Igual no nos podríamos ver.....aunque me gusta que quieras pasar mas tiempo conmigo

-¿Y quién no? –rió él, antes de darle un beso.

Esa misma tarde, luego de salir del trabajo, Eva se encaminó hacia Rock Magazine. Era un poco tarde ya, pero quizás la atenderían. El edificio estaba en pleno centro y era imponente. Entró y una recepcionista le pidió sus datos antes de indicarle la oficina del director. Subió en ascensor y el hombre ya estaba esperándola.

-Eva, pasá, pasá –la hizo entrar a la moderna oficina- Sentate. ¿Querés café, té, jugo? También tengo whisky.

-Ehhh....jugo.

-¿Galletitas? ¿Fumás? –el hombre parecía desesperado por atenderla y eso le causó gracia

-No, gracias, con el jugo estoy bien.

Justó entró el subdirector y se sorprendió de verla allí.

-¡Eva! ¡Qué bueno que viniste! ¿Ya le ofreciste algo para que tome? –dijo dirigiéndose al director

-Si, si –ambos se sentaron frente al escritorio, mirandola expectantes

-Bien....decinos en qué podemos ayudarte.

-Bueno....básicamente....-quería hacerse la interesante, sólo para intrigarlos mas- ....estuve pensando y...si, acepto el trabajo.

Abrieron los ojos como platos.

-¡Qué bueno!

-¡Muchas gracias!

-¡ya mismo hago tu contrato!

-¿Cuándo querés empezar?

-Esperen, esperen –trató de frenar un poco la algarabía –acepto...pero con una condición.

-La que quieras

-Si querés un escritorio rosa, lo tendrás

-No, no –rió- Verán...tengo una amiga, trabaja conmigo y hoy la despidieron. Por motivos que nada tienen que ver con el trabajo.

-Decile que venga cuando quiera, la tomamos.

-¡Pero si no saben ni qué es lo que sabe hacer!

-A ver, Eva, te explicamos: buscamos empleados, pero si encontramos gente que fue despedida de otras revistas, mejor. Eso es competencia, ¿entendés?

-Si, creo...

-Bien, decile a tu amiga que venga con vos a traer el currículum. La vamos a estar esperando.

martes, 10 de enero de 2012

Capitulo 32 Beautiful Stranger

Eva entreabrió los ojos y sintió que Ringo jugueteaba con un mechón de su pelo. Se abrazó mas a él, le gustaba estar así, sentir su calor. Cualquiera diría que lo de la noche anterior habia sido igual a lo de la noche del sábado, simplemente se había acostado con un tipo. Pero para ella era totalmente distinto.

-Mierda –pensó- ¿será que nunca podré decidirme? Pensaba que por lo que habia pasado con Paul preferiría a el, pero ahora....también me quiero quedar con Ringo....basta Eva, viví el presente y listo.

-Evy....¿ya despertaste? –preguntó Ringo suavemente

-Si! –dijo incorporándose alegre y dándole un beso

-Te amo muñeca ¿Que te parece si vamos a desayunar? Al final anoche no comimos la gran cena que me maté preparando –ahí recordó que sus amigos seguramente habian vuelto y podrían estar durmiendo o, lo que era peor, dando vueltas por la casa

-¿Qué pasa? –preguntó Eva, que notó su preocupación

-Los chicos....

-Uhh....un momento ¿qué hora es?

-Las 7 –respondió mientras daba un bostezo

-¿¿¿Qué??? ¿¿¿Las 7??? ¡¡¡Tengo que ir al trabajo!!! –se sentó en la cama mientras buscaba desesperada su ropa desperdigada por toda la habitación y Ringo la miraba, divertido

-Voy a ver si están en casa –dijo levantandose

Espió por la puerta, pero se escuchaba nada, bajó las escaleras pero tampoco, ni signos de desorden ni nada parecido, todo tal cual lo habia dejado en la noche. Miró en las habitaciones y nada.

-No hay nadie –dijo ya nuevamente en su habitación. Eva suspiró aliviada- John y George deben andar borrachos por ahi, y Paul quien sabe donde está

Pese a que en ese momento estaba ahi con el, no pudo reprimir un gesto de enojo, al saber que “sus otros tres” andarían aún de jarana por cualquier lado.

-¿A qué hora entrás a trabajar? –preguntó el, que se habia dado cuenta del gesto de ella, pero no le dio importancia

-Ocho y media

-Ahhh....¡tenés tiempo! Yo te llevo, no te preocupes. Preparo el desayuno, si querés bañate.

Diez minutos después, Eva le daba un gran abrazo y un beso mientras él le servía el desayuno.

-Mmmm....¡esto huele rico! –dijo mientras comía una tostada- café con leche, mi preferido

-¡Viste que yo sé todo!

Dijeron algunas tonterías mas, mientras comían, y se reian de sus caras de dormidos.

-¿Vas a seguir trabajando en el bar? –preguntó Ringo cuando se hizo un rato de silencio

-Si....bah, no sé. ¿Por qué la pregunta?

-Es que no entiendo porqué empezaste ahí, y además justo trabajás viernes y sábados, los días que podríamos vernos tranquilos, o verte con los chicos....

-Empezé para distraerme, para sacármelos de la cabeza a ustedes. A la vista están los resultados –rió

-Tendrías que dejar todo tus trabajos, así tenés mas tiempo

-Claro, y vivo de comer aire

-Jajaja, no, ¿para qué estamos nosotros?

-Mantenida jamás –dijo con una sonrisa, pero con firmeza- Voy a pensarlo mejor a lo del bar, porque la verdad es que termino la semana agotada y encima tener que estar levantada casi toda la noche, y ya empieza esta época en la que la garganta no me acompaña, me pongo afónica enseguida. Y con la próxima paga llego para comprar la guitarra para Dante.

-¿El nene que vive en tu casa?

-Si, ¿como sabes?

-Me dijo George, dijo que es precioso

-Si, es muy vivo. ¡Uy, que tarde!


Ringo la llevó hasta el trabajo y después de una despedida interminable, por fin entró al edificio. El muchacho le encantaba, lo quería con locura, era tan tierno y dulce....

-¡EVA!

-Jenny ¿que pasa?

-¡Te estaba hablando mujer! ¡Parecés que estuvieras volando! Ah, ya recordé porqué....¿que tal tu noche?

-Maravillosa –dijo soltando un suspiro

-Maldita, no sabés cuanto te envidio. Pero igual te aviso que llegaste tarde.

-¿Como? Si son las Ocho y med....-miró el reloj de la entrada y vio que ya eran las nueve y unos minutos. Ahí comprendió la carita de travieso de Ringo cuando ella entró a la cocina y lo sorprendió “acomodando el reloj” de la cocina, según dijo él. Lo habia atrasado.

-Eva ¿me estás escuchando? –Jenny trataba de que su amiga bajara de la nube de colores donde parecía flotar

-¿Eh? ¿Si? ¿Que pasa?

-Sacate esa sonrisa tonta.

-¿Que pasa?

-Nada. Dejalo así. Veo que estás muy enamorada.

-¡Ay si Jenny! ¡Son tan lindos!

-¿Cual es mejor, Paul o Ringo? y no me mires asi, sabes a lo que me refiero.

-No tienen puntos de comparación, son totalmente distintos ¡pero tan hermosos, tan dulces, tan román...

-¿Pueden callarse las dos? –Margaret las miraba con fastidio.

-Perdón Margaret –alcanzó a decir Eva y se sentó en su escritorio.


La semana pasó sin sobresaltos. El trabajo igual que siempre, con algún que otro encontronazo con Margaret, siempre fastidiada por las conversaciones entre las chicas y la pesadez del “estúpido” que siempre revoloteaba demasiado cerca de Eva. Los chicos vivían llamandola por teléfono a todos lados, ya sea en su casa, o en el trabajo. En las noches continuaba con sus clases a Dante, que avanzaba muy rápido, tanto en tocar la guitarra como en sacar conclusiones sobre quien era “el novio” de Eva, porque ya habia deducido que tenía. Pero lo que la preocupaba era Jenny, parecia la misma Jenny de siempre, no obstante algo ocultaba, seguramente su situación con Joseph, a quien no habia mencionado en toda la semana y Eva temía sacarle el tema.

El viernes por la noche, esperaba que el bar comenzara a llenarse de gente para cantar. Mientras, podría hablar con Bill y comunicarle su decisión.

-Bill ¿puedo hablar con vos?

-Un momento, antes quiero darte una noticia: ¡comenzarán a trabajar dos bandas! Las contraté ayer, son muy buenos.

Vio que Bill estaba muy entusiasmado y no se animaba a hablarle

-¿Y qué tenías para decirme?

-No, nada Bill

-¿Como que nada? Vanos chica, ¿que pasó?

-Es que...no sé como decirtelo, no me lo perdonarás. Me ayudaste mucho cuando entré acá y ahora....

-¿Querés irte?

-Si. ¡Pero no me voy a otro lado, eh! Solo que ya no voy a cantar mas. Perdoname.

-Eva, no hay qué perdonar. Decís que te ayudé, pero vos también me ayudaste a mi, fuiste la primera que se animó a cantar acá y a hacer este lugar un poco mas entretenido para que viniera la gente, y lo conseguiste. No me pidas perdón, es tu decisión. Pero no hace falta que te diga que cuando tengas ganas de volver a rascar la guitarra y pegarte unos gritos, las puertas estarán abiertas para vos.

-Gracias Bill, de verdad, sos muy bueno. Gracias por todo.

-¿Cuando será tu última actuación? Asi ya voy avisando...

-La semana que viene ¿te parece?

-Como quieras. Ahora podes ir preparándote, ya hay bastante gente.

Dio una mirada al pequeño local y vio sentada a Jenny en una de las mesas.

-¡Jenny! ¡Que raro vos por acá!

-Ora vez discutí -respondió amargamente

-Amiga...

-En realidad no discutí, pasó lo que siempre pasa: yo quiero hablar y él se va pegando un portazo –hasta ese momento habia hablado con dureza, pero se quedó en silencio unos instantes y con la mirada gacha. Luego levantó la vista y Eva vio sus ojos húmedos- estoy tan cansada de esto...

Eva la abrazó, y Jenny descargó algunas lágrimas.

-Tranquila, pronto acabará

-Si, si me decido a terminar...ahora –dijo secándose los ojos y volviendo a su habitual alegría -¡quiero tomar algo fuerte! ¡Hay que ahogar las penas!

-¡Yo te invito! ¿Cerveza, ajenjo, vino....?

-Nada de esas pavadas. Whisky con vodka.

Eva pidió en la barra lo que Jenny quería cuando vio que Bill la llamaba desde el costado del escenario.

-¿Que pasa? –dijo al acercarse

-Eva, el es Patrick, el líder de una de las bandas que contraté

Vio a un muchacho alto, rubio y simpático.

-Hola Patrick, un gusto

-¿Como estas Eva? Estamos acá gracias a vos, porque comenzamos a venir a este bar para escucharte. Me dijo Bill que te vas, es una lástima

-Si, pero las cosas son así, son etapas

-¡Eva me dijiste que me invitabas y no pagaste mi trago, el mozo está reclamándome! –Jenny se apareció, interrumpiendo la amable conversación con cara de fastidio

-Ahora lo pago, no te pongas asi....-respondió la chica con pocas ganas- te presento a Patrick, es de una de las bandas que tocará ahora

-Hola Patrick, soy Jenny –se presentó, ya con otro semblante y con un tono de voz mucho mas suave

-¿Que tal, Jenny? –dijo sonriendole

-Bien, muy bien

-Si me disculpan –dijo Eva- tengo que subir a cantar, nos vemos después

-¡Ey, mi trago!

-Uff..., ahí tenés –le arrojó su billetera, que Jenny abrió impaciente, como un niño pequeño, mientras Patrick se reía

Comenzó a cantar “Cotton Fields” de Creedence. Desde allí, vio que Jenny y Patrick charlaban y reían al pie del escenario. Quizás era demasiado rápido para hacer predicciones, pero algo le decía que esos dos se entenderían. Y muy bien.