martes, 20 de septiembre de 2011

Capitulo 23 Confesiones de Invierno

John, Paul y George salieron mas que enojados de la casa. No tenían ganas de hablar con nadie, estaban cansados de responder preguntas tontas y sonreír constantemente. Lo peor era que Ringo se quedaría solo y quién sabe qué haría. Cuando se cercioró de que se habían ido, Ringo tomó el teléfono y llamó a una casa de comidas y preparó una mesa con velas, perfumó todo y se fue a bañar.

Mientras, Eva llegaba a su casa y al abrir la puerta se encontró con la sonrisa de Dante

-¡Hola Eva! ¿Hoy me darás clases? –preguntó poniendo su mejor carita de niño bueno

Eva se sintió un poco mal, el nene la esperaba ansioso y ella no podía darle clases

-Dante perdoname....pero hoy no puedo, tengo salir otra vez en un rato...

-Pero ayer tampoco estuviste –dijo poniendo carita triste

Eva lo alzó y le dio un beso en la mejilla

-Ya lo sé, pero mañana te daré clase si o si, es una promesa

-Eso espero, así jamás llegaré a ser como George –se cruzó de brazos y la miró con una expresión de enojo

-Ohh...¡había olvidado que estaba frente al próximo Harrison!

Anne se asomó desde la cocina

-Dante, no la molestes ¿Como estás Eva?

-Bien Anne ¿y vos?

-Bien, cocinando

-No prepares comida para mi, tengo que salir

-¿Con George? –preguntó Dante pícaramente

-¡Dante! –lo reprendió Anne- ¿qué decís? Yo no te enseñé eso

-Jajaja, no lo retes...-se acercó a Anne- en cierto modo, Date acertó –le dijo al oído

Anne la miró sorprendida y Eva le guiñó un ojo. Subió las escaleras y entró a bañarse.

Trató de vestirse acorde a la ocasión, aunque no sabía cuál era la ocasión. Todo se le hacía un poco raro. Se decidió por una blusa blanca con voladitos y puntillas, una falda corta rosada, zapatos, y su amado tapado violeta. Se maquilló, se peinó tratando de que las puntas fueran hacia arriba, se puso una vincha con una flor y bajó. Dante jugaba con unos autitos y la miró un poco enojado, ella solo rió ante su expresión. Escuchó que un auto se estacionaba frente a la casa, se despidió de Anne y del pequeño y salió.

Ringo la esperaba en su auto, le abrió la puerta y ella subió.

-¿Como estás? –preguntó él muy sonriente

-Muy bien ¿vos?

-Excelente

Comenzó a conducir por la ciudad, no se decían nada

-Tapado violeta –pensó- le debe gustar George, por eso ese color....

Llegaron a la casa y Eva se encontró con la mesa con velas y flores.

-¿Y los chicos? –preguntó preocupada, pero disimulando

Ringo se apoyó en el marco de la puerta , la miró y suspiro

-No están. Te mentí.

-No entiendo...

-Te invité porque sabía que ellos no iban a estar esta noche. Si te hubiera dicho la verdad, no habrías aceptado

Hizo una media sonrisa. No sabía si solo estaba bromeando y aparecerían de golpe los otros tres o si hablaba en serio

-No me creés –dijo él, viendo su reacción

-No...no sé....me voy

-Yo sabía que ibas a decir eso

-Es que...-respiró hondo- no entiendo porqué hiciste esto, podrías haberme invitado cuando realmente estuvieran todos, yo hubiera venido y...

Ringo se acercó a ella

-Si están todos no puedo hablar con vos. Y lo que quiero es eso. Ahora sentate, vamos a cenar.

Eva obedeció, y ni siquiera sabía porqué. Podría haberle pegado cuatro gritos y salir de allí, después de todo, la había engañado, y lo peor era que ella algo sospechaba y sin embargo aceptó y fue.

Ringo trajo la comida y ella la probó

-Mmm...¡está riquisima! ¿La hiciste vos?

-Si, por supuesto

Comieron, tomaron algo de vino y charlaron animadamente, como si no hubiera pasado nada.

-¡Cocinás bien!

Ringo soltó una carcajada

-¡No la cociné yo!

-Ahh, ya me parecía. ¿Donde te recibiste de mentiroso?

-Jaja, no sé, a lo mejor en el mismo lugar donde te recibiste de linda –dijo mirandola dulcemente

-Si, si, dejá de mentir, ahora me explico porque tenés esa nariz, Pinocho –rió

-No me causa gracia, eh!

-No lo decía para que te rieras –dijo sacándole la lengua

Eva se puso de pie, recorrió un poco la sala, le llamaban la atención los cuadros y la cantidad de libros y discos que había. Sacó uno de Frank Sinatra

-Si querés escuchalo –Ringo se había acercado a ella

Ella puso el tocadiscos y “Strangers in the Night” invadió el ambiente. Se sentó en un sofá con la tapa del disco en la mano

-Me encanta Frank –dijo mas para si misma que otra cosa

Ringo se sentó a su lado con una copa de champagne en la mano y le dio otra a ella.

Bebieron en silencio, estaba un poco nerviosa, ya era, según ella, hora de irse, antes de que pasara algo de lo que podría arrepentirse. Iba a anunciarle que se iba, cuando él comenzó a hablarle

-Eva...-lo hacía tímidamnete, como si le costara mucho decir lo que quería- sé que ya hablaste con George y Paul....bah, hablar, mas bien te...

-Me besaron, si –interrumpió ella en un “ataque de sinceridad” como lo llamaba, de los cuales, la mayoría de las veces se arrepentía

-Si...no sé que sienten, ni qué sentís vos por ellos....

-No sé...-dijo tristemente- ...es raro...

-Lo que sí sé es lo que yo siento.

Lo miró por primera vez, él tenía la mirada clavada en ella. Sus ojos la perdían, y con los suyos le preguntó desesperada qué era lo que sentía. Él abrió la boca, para decir algo.

-Te amo...-dijo inaudiblemente, como para que nadie escuchara lo que había dicho

-Ringo...yo....yo...-no sabía qué contestarle. Era la primera vez en su vida que alguien le decía eso y se odiaba por no saber si podía contestar lo mismo.

-No me digas nada –le cortó, como resignado, mirando el suelo

-No puedo verlo así –pensó- se ve tan...tan...¡Eva ¿qué te pasa?! No puede ser que....Dios, es tan dulce, tan lindo, me encanta, pero no sé si lo amo o qué se yo...¿y si es todo parte del juego? No, no puede ser, aunque si, puede serlo o...¡que hermoso es!

En un impulso se acercó a él, le tomó el rostro y lo besó como nunca lo había hecho en su vida. Se separó cuando se dio cuenta de lo que había hecho. Vio que los ojos de él brillaban de una forma particular y tenía una amplia sonrisa en su rostro. La besó apasionadamente y se recostaron en el sofá. Siguieron besandose hasta ella lo separó.

-No puedo –dijo al borde de las lágrimas

-¿Por qué? –preguntó confundido

Se sentó y él también a su lado

-Por dos razones. La primera...

-...Es que sos virgen –dijo él interrumpiéndola y riendo

-¡Después decís que no sos adivino! –rió casi sin ganas

Se puso de pié y camino hacia una ventana.

-Jaja ¿y la segunda?

-La segunda es que....-suspiró- ay, no entiendo nada, ¡me estoy volviendo loca! No sé que me pasa, esto es raro....-las lágrimas que antes habían amenazado con salir, ahora lo hicieron– no entiendo qué es todo esto, no sé si creerte o que hacer...

Ringo se acercó y la abrazó.

-Vení, sentate, vamos a hablar –se sentaron nuevamente en el sofá- decime ¿qué es lo que pasa? ¿qué no entendés? –decía mientras le acariciaba el pelo

-Es muy loco lo que te voy a decir, y vas a pensar que soy una...una puta, o algo así. Me gustan los cuatro –después de que lo dijo sintió que se había sacado una enorme carga de encima

-¿Nosotros cuatro? –preguntó incrédulo

-Si...

-A muchas fans les pasa....

-Pero, lo de las fans es natural, no los conocen, un día les parece lindo uno, otro día les gusta otro, no los ven personalmente. A mi me pasaba lo mismo, y cuando empezé a tratar con ustedes, primero pensé que no me gustaría ninguno, después me gustaron todos pero pensaba que a la larga terminaría decidiendo por uno...pero no, no puedo. Y vos, y Paul, y George, no sé que les pasa, para mí que todo es un juego entre ustedes pero a mi cada vez me gustan mas, y sé que todo terminará cuando se aburran de competir. A mi me gustan, es mas, hasta creo que me estoy enamorando....

-Pero...John no hizo nada...¿él también te gusta?

-¡Si, también me gusta! ¡Me gustan todos, los amo a todos y sé que voy a terminar en un manicomio porque esto es imposible! ¡Mierda! ¡Me odio!

-Tranquilizate. Yo no estoy en ningún juego, te amo y punto

-No me entendés, no te puedo elegir a vos

Lo dijo demasiado fuera de control, y vio como la mirada de él se empañaba. Trató de arreglar lo que había dicho

-Escuchame...si yo te elijo a vos, te voy a estar engañando, porque voy a vivir pensando en los otros tres. Y no te enojes con ellos, no tienen la culpa de que una chica loca los ame. No puedo elegir ¿me entendés? Es o todos o ninguno. Y lo mejor va a ser ninguno, porque esto está mal, muy mal.

-Te entiendo. No te preocupes, voy a hablar con ellos. Que me digan la verdad, si lo hacen solo para divertirse, que dejen de hacerlo, porque te están dañando. A lo mejor se puede resolver todo, seguro que si.

-Ojalá. Gracias por entenderme, de verdad, me das mucha confianza. Espero que todo esto se arregle, de una vez por todas.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Capitulo 22 ¿Invitación?

Paul les contaba todo lo sucedido a George y Ringo, que lo miraban como para matarlo. John también lo miraba así, solo que disimulaba haciendo que leía un libro

-¡La besaste! –gritaba George

-¿Y qué? Vos la besaste antes

-Te besó por lástima, por lo que te había pasado

-¡Si hubieras sentido ese beso no hubieras dicho lo mismo!

-Te detesto Paul. ¿Y vos? ¿No decís nada? –dijo mirando a Ringo

-No. Las venganzas se planean en silencio.

-No te tengo miedo Starkey.


Mientras, Eva daba vueltas en su cama. Se sentía culpable. ¿Por qué había respondido a ese beso? Y lo peor de todo ¿por qué le había dicho que le gustaba? La única respuesta era que Paul era irresistible. Pero se estaba dando cuenta de algo. Esto estaba pasando de ser un simple “me gustan” a un complicado “los quiero”. Comenzó a darse cuenta de que estaba enamorándose de ellos pero que lo habían tomado como una competencia. Lo mejor sería cortar por lo sano. No verlos mas. Pero ¿cómo? Si vivían cruzándose en su camino, la seguían, la llamaban o se le aparecían como por arte de magia. Podría volverse a Manchester, pero no quería dejar su buen trabajo y la gente que había conocido por culpa de estos cuatro.

-Son crueles –dijo en voz alta- están jugando conmigo. Claro que ellos no saben lo que estoy sintiendo. A lo mejor piensan que yo me presto a su juego y que no me pasa nada. Mierda Eva, habiendo tantos hombres en el mundo y vos elegís a ellos. ¡Encima son cuatro! Evidentemente, necesito ayuda psicológica, nadie se enamora de cuatro personas a la vez.

Se quedó dormida pensando e insultándose.


En las mismas estaba John. Todos se habían ido a dormir, solo él estaba levantado, tomandose un trago. La maldita chica de violeta lo estaba atrapando en su telaraña. Pero a la vez, parecía tan inocente....

-Esas son las peores –pensó- Pero, en sus ojos se ve que en realidad no esconde nada. Pero no, no, no, no es posible que los cuatro Beatles estén tras de la misma mujer. Algo hizo para que eso sucediera, porque si fuera especial, tendría una fila de hombres. Bah, no sé, quizás la tenga.


Al día siguiente, Eva jugaba con un mechón de su cabello mientras seguía pensando en el tema que tanto la agobiaba. Tenía trabajo para hacer, su escritorio estaba lleno de papeles, pero no lograba concentrarse. La sacó de sus pensamientos la voz de Margaret, que estaba parada frente a ella.

-¿Ah? Margaret...¿me habías hablado?

La mujer hizo un gesto de negación por la falta de atención de la chica.

-Si...dijo Joseph que si terminaste tu trabajo que se lo lleves

-Ah....si.....me falta sólo un poco.

Margaret dio media vuelta y se fue a su escritorio.

-¡Ni siquiera empezé! –pensó Eva desesperada- ¿Qué hago? Y bueno...¡Elvis salvame!

Empezó a escribir cualquier cosa sobre el rey del rock, en momentos así, siempre acudía a ayudarla, ya que se podía escribir casi cualquier cosa sobre él, y así salir del paso. Increíblemente se había inspirado y estaba llenando una hoja.


George trataba de escapar sigilosamente para ir a buscar a Eva al trabajo, pero fue sorprendido por Brian

-¿Adonde vas, rey del escapismo?

-Ehh...yo...

-Vení conmigo, tenés que dar una entrevista en una hora. Y a la noche estás invitado a una cena. ¡John! ¡Paul –gritó- ¡Vengan!

Los chicos aparecieron y Brian les informó sobre sus actividades.

-John, esta noche tenés que ir a un canal de televisión, luego darán una especie de banquete. Y Paul vas a ir a una fiesta.

-¿Y yo? –preguntó Ringo, que estaba escuchando todo

-Vos tenés la noche libre.

-Jaja –rió John- eso es porque nadie te quiere

-Un momento ¡él tendrá la casa para él solo! –dijo George señalandolo

-¡Es injusto! quién sabe lo que hará...-protestó Paul

-Dejen de quejarse y vayan a cambiarse. –ordenó Brian

Ringo vio que era su gran oportunidad y levantó el tubo del teléfono.


Eva ponía punto final a su nota. Estaba parandose para ir a llevarle la nota a Joseph cuando Jenny entró corriendo

-Teléfono para vos, creo que lo conocés.

Solo suspiró. Se imaginaba que sería alguna de sus cuatro pesadillas. O dulces sueños.

-¿Hola? –preguntó

-¡Hola! Soy Ringo

-Ringo...¿qué tal?

-Bien...-Eva escuchó que él bajaba la voz- los chicos y yo queríamos invitarte a una cena esta noche

-¿Cena? ¿Esta noche?

-Si, si.

-¿Para?

-¿Por qué esa pregunta? ¡Para comer! No es una fiesta, solo una cena, acá, en casa. No viene nadie mas.

-¿A qué hora?

-A las 7 te paso a buscar. ¿Aceptás?

-Bueno, está bien.

-Dame la dirección.

-George y Paul la saben

-Ehh...lo que pasa es que ahora no están acá....

A Eva le resultó extraña esa respuesta. Hablaba muy bajito, habia eludido con admirable destreza su pregunta “desorientadora”, su “¿para?”. Y ahora le pedía su dirección porque supuestamente George y Paul no estaban.

-Ok –dijo al fin-anotá.

Le pasó su dirección y se despidió de él.

-¡Mierda! ¿Por qué le dije que si?

-Porque te gusta –intervino Jenny

-Pero yo me quería alejar. Y no sé porqué acepté...además, algo me resultó raro.

-¿Qué cosa?

-Después te digo

Caminó pensativa hasta su escritorio y tomó la nota, para llevarsela a Joseph. Cuando levantó la vista, el “estúpido” estaba allí mirándola, con una sonrisa tonta en su tonta cara

-Hola Eva

-Hola Edward –respondió secamente

-¿Te diste cuanta de algo? Nuestros nombres empiezan con E y nuestros apellidos con S.

-¿Y con eso?

-No, nada. ¿querés ir a tomar algo esta noche?

Rió para sus adentros. Si pensaba que con una simple casualidad de nombres y letras saldría con él, estaba muy equivocado. No era tan fácil como pensaba, y por mas que llovieran casualidades, ni siquiera compartiría con Edward ni un vaso de agua.

-No gracias. Tengo mejores planes.


-¡Bien! ¡Bien! –Ringo daba grititos casi inaudibles- tengo la casa para mi y Eva dijo que viene. ¡Ésta noche tiene que ser MI noche!

domingo, 4 de septiembre de 2011

Capitulo 21 Un hospital y un beso

Paul entreabrió los ojos y una luz lo obligó a cerrarlos. Sintió ruidos extraños y le dolía mucho la cabeza. Una mano cálida le acariciaba el rostro y el cabello. Abrió un poco los ojos nuevamente

-Paul....-sólo escuchó decir a una voz que le pareció muy conocida

Abrió bien los ojos, pese a que la luz le hacía doler la vista, y se encontró con la mirada llorosa de Eva

-Paul...¿cómo te sentís?

-¿Qué...qué pasó? ¿Dónde estoy? Me duele la cabeza...-dijo levantando su mano para tocarse

-No Paul, no te toques ahí

-Mierda –pensó Paul- ¿acaso me emborraché y me acosté con ella sin darme cuenta?

-Eva ¿qué pasó? –preguntó al fin

-¿No te acordás? Nos asaltaron y te pegaron. Estamos en el hospital

-Ahh...cierto...¿qué es esto? –dijo agarrando algo que lo cubría

-Es mi saco, te tapé porque hace un poco de frío...

Se abrió despacio una puerta y se asomó John, disfrazado, mirando hacia todos lados

-¡Paulie! ¿cómo estás?

-John...auch, mi cabeza

-Gracias Eva por avisarme-dijo John poniendo su mano en el hombro de ella

-De nada. Fue un gran susto.

-Pero...¿vos me trajiste hasta acá?- preguntó Paul

-No, pedí ayuda en un negocio cercano al parque, desde allí llamaron a la ambulancia. Luego llamé a tu casa, solo estaba John

-Gracias por todo Eva ¿a vos te hicieron algo?

-No, no, solo se llevaron mis cosas. Voy a avisarle a la enfermera que ya despertaste.

Eva se retiró y Paul se sentó en la camilla, ayudado por John

-Ahora con esa herida quedás mas feo-rió John

-Idiota...¿es muy grande?

-No, tenés unos pocos puntos, con el flequillo lo tapás. ¿Así que estabas con Eva, eh?

-Si...¡estaba a punto de besarla cuando aparecieron estos hijos de puta!

John no respondió, se quedó pensando en lo que Paul acababa de decir: que estaba a punto de besar a Eva. Lo interrumpió la entrada de la enfermera, que revisó a Paul, para luego darle el alta, no sin antes sacarse una foto con el, que tomó un médico con su cámara. Paul se disfrazó de vuelta y se encaminó hacia la salida, junto con John. Eva se habia quedado agradeciendole a la enfermera por su atención.

-John, vos andate. Yo me voy con Eva

-Pero...

-¡Vos andate te digo!

No quería dejarlo solo con Eva. No sabia bien porqué, según el y su explicación racional, era porque no quería dejar solo a su amigo con esa chica tramposa. Pero también podría ser por celos....no, eso nunca. Decidió obedecer y se fue, con cierto disgusto. Eva se acercó y juntos salieron a la calle, donde los esperaba la limusina.

¿Y John? –peguntó Eva mirando a todos lados

-Se fue. Te llevo a tu casa, es muy tarde

Subieron a la limusina. Eva le acomodó el pelo a Paul, de modo que le tapara la herida.

-Ahora queda bien, ni se nota.

-Eva gracias por todo.

-No tenés nada que agradecerme, estabamos juntos y te hirieron, sólo pedí ayuda. ¿pensabas que me iba a ir corriendo, dejandote tirado?

-Podrías haberlo hecho, yo no te defendí. Qué poco hombre soy....

-Paul, no digas eso, ¿qué ibas a hacer? Esos tipos estaban armados

-Igual, tendría que haber hacho algo. ¿Me perdonás?

-No hay nada que perdonar. Y tampoco nada que agradecer.

-Si, si. Decime qué querés que te regale.

-¡Paul, por favor! No me regales nada, ya te dije que no hice nada para que tengas que agradecerme.

-Bien. Viendo que no querés nada, pero yo si quiero darte algo....voy a terminar algo que no pude, aparte de que es el único modo de agradecimiento que se me ocurre....

Sorpresivamente, se acercó y le tomó el rostro, para besarla apasionadamente. Ella se quedó, en principio, como en estado de shock, pero después respondió al beso. Al fin Paul la soltó y se quedó mirandola a los ojos. Ya habían llegado a la casa de Eva.

-Me gustás Eva. Me gustás mucho.

Ella se soltó y abrió la puerta, bajándose. Paul se sorprendió por la reacción. Pero, antes de cerrar la puerta, ella lo miró muy sonriente y le dijo:

-Vos también.

Y se fué.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Capitulo 20 Salida accidentada

Paul, George y Ringo peleaban. Obviamente, la causa de la pelea era Eva. John los miraba, pero ya no indiferente o riéndose como otras veces, sino serio, muy serio. No les había contado nada acerca de su encuentro con ella y lo que le habia dicho y que además la había besado. Y que, por culpa de ese beso, ahora todo le daba vueltas. Se puso de pie y se encerró en su habitación. Allí siguió dandole vueltas al asunto. Si habia mirado a Eva solo fue para admirarle el cuerpo que tenía. Pero esta vez había hablado muy seriamente con ella, como no había hecho antes.

-¡Maldición! ¡Sos un estúpido Lennon! ¿Acaso a vos también te está gustando? No, no puede ser, eso nunca.

Le hechó la culpa sus amigos. Se estaba contagiando de la “Evamanía” que tenían. La chica era linda, eso no se negaba, pero efectivamente, tenía algo, quizás lo mismo que habia captado a los otros tres. Pero no, no se dejaría engatusar, tenia que demostrarles que todo era una trampa, él no tenia que caer también.

-A lo mejor es una bruja –terminó diciendo en voz alta.

-¡Ah no, Eva! Es lo que te faltaba –Jenny miraba con cara de acusación a Eva

-Y bueno...no sé que me pasa...

-Pará. Hasta ahora el problema había sido Ringo, Paul y George.

-No. El problema siempre fueron los cuatro

-Bueno, pero habia historias solo con tres

-¿De qué historias hablás?

-Bueno, un acercamiento.

-Ah si, eso si.

-Resulta que ahora debemos agregar al señor Lennon

-Si...

-Que te besó

-Si...

-Se aprovechó de tu confianza para entrar al edificio y ponerse la ropa de Joseph

-Si...

-Y te trató mal

-Si...

-Y pese a todo eso a vos te gusta

-Si...

-¿No podés decir otra cosa? ¡Este tema me exaspera!

-Bueno, es que no sé...¡Jenny ayudame!

-Dale bola a George. El te besó. Momento, me olvidaba de John...ah, pero el te dijo todo eso que te dijo. Conclusión: dale bola a George

-¡No quiero darle bola a ninguno!

-¡Y bueno, no le des bola a ninguno!

-¡No puedo!

-Bueno, calmate.

-Ayy...¡maldita la hora en que Joseph me mandó a esa entrevista!

-No te metas con Joseph.

-Uff...me voy a casa, chau.

Caminó desde el trabajo a su casa, en el camino iba pensando en todo lo que Jenny le había dicho. Solo le faltaban unas cuadras para llegar cuando escuchó un bocinazo. Se dio vuelta y vio una limusina ya conocida: la de Paul.

-Evaa!!!!! ¿Que estás haciendo? Subí

Le abrió la puerta y ella no tuvo mas remedio que subir

-¿Podés dejar de seguirme? –lo miró enojada

-¿Yo? Yo no te sigo, solo te encontré. Y quiero que vayamos al parque –respondió contento

-¿Por que siempre querés secuestrarme?

-No puedo resistirme a chicas tan lindas. Ah, no me dijiste ni hola

-Hola –dijo enojada

-Uy qué carácter. ¿Por qué sos asi?

-No hagas preguntas acerca de mi carácter porque me hacés acordar a un compañero de trabajo, que no soporto.

Llegaron a un parque y se bajaron. Esto no hace falta decirlo, pero lo vamos a decir igual: Paul estaba disfrazado, sino, las fans se lo comerían.

-Quedás muy gracioso disfrazado –dijo Eva riendo

-Ja-ja qué gracioso. Es horrible. ¿Querés tomar una coca cola?

-Bueno, dale.

Fueron hasta un puesto de bebidas y se compraron dos botellitas de coca. Se sentaron en un banco. Ya era un poco tarde, no habia muchas personas, y por suerte no hacia frío.

-Hoy va a ser una linda noche, el cielo está despejado y no hace frío...uy, parezco del servicio metereológico –dijo Paul riendo

-Jajaja, si, y con esa ropa esta muy parecido al señor de la tele que da el estado del tiempo

-No me compares con ese viejo. Siempre que quiero que haga dias lindos me da la noticia de que va a llover

-Jajaja, ¡pero el no tiene la culpa!

-Vos si tenés la culpa-dijo acercandose a ella

-¿De qué?

-De que seas tan linda

-Paul, no empieces –rió

-¿Que no empiece con que? Es la verdad....sos muy linda

-Tenés a dos millones de mujeres a tus pies, y seguro que hay mucho mas lindas que yo

-Pero vos tenés algo que todavía no podemos definir....digo que no puedo definir-dijo nervioso por haber dicho “podemos”

-¿No podemos? –preguntó muy curiosa

-Uff... te das cuenta de todos los errores....no, no podemos, porque George y Ringo están iguales. John no, ya sabemos como es John, le importan otras mujeres

“Otras mujeres” pensó Eva. A ella también le gustaba John, pero él no estaba interesado. “Un momento” volvió a pensar “¿nombró a George y Ringo?”

-Ey, ¿qué te pasa? –preguntó Paul, extrañado por la actitud de Eva

-Nada, estaba pensando....

-Sos especial Eva. Hay algo que me hiciste y que no sé que es

-Yo no hice nada

-Entonces será un don del cielo que tenés....

Paul acercó su rostro mas al de ella, y le acarició la mejilla. Eva estaba muy nerviosa, Paul le gustaba, si, pero a la vez sentía como un rechazo, no sabia qué sentía hacia el, era una sensación más que extraña.

-Me gustás mucho –dijo acercándose para besarla.

Eva cerró los ojos, quería besarlo pese a todo lo que corría por su mente. Pero escuchó otra voz.

-¡Vos, dame todo el dinero!

Abrió los ojos y vio que dos tipos tenían encañonado a Paul. Quiso gritar, pero no le salió nada.

-Tranquilo amigo, ahora te doy todo –dijo Paul tratando de calmar a los delicuentes

-Vos también, dame el dinero –dijo el otro tipo señalándola

Sacó su billetera, al igual que Paul y trató de sacar su documento de identidad

-¿Qué hacés? –dijo uno de lo tipos

-¡Danos todo! –dijo el otro, quitandole la billetera de las manos

-¡No le hagan nada! –gritó Paul- tomen, acá tienen mi dinero, es mucho, no precisan llevarse las cosas de ella

-¡Paul dejalos!

Los tipos le sacaron el dinero a Paul y también su reloj. Pero antes de irse....le dieron un culatazo en la cabeza, haciendo que se desmayara.

-¡Paul! ¡Paul, por favor! ¡despertá! ¡Paul!


viernes, 26 de agosto de 2011

Capitulo 19 La acusación de John

Jenny miraba con los ojos abiertos de par en par a Eva

-Repetí lo que dijiste....¿te besó? ¿¿te besó??

-Si –dijo Eva bajando la cabeza

-Aaaayyyyy te besó!!!!!!!!

-Si. Te dije que si.

-Cambiá esa cara, pareciera que no estuvieras contenta

-No lo estoy, me siento mal, no sé como pude dejarme llevar así.

-¡Sos una idiota, te besó George!

-Pará de hablar así, te van a escuchar todos

Se sentía realmente mal, y ni siquiera sabía porqué, no entendía como le habia permitido a George que la besara, algo estaba pasando con él ¿Le gustaba George? No lo sabía.

George estaba muy contento en la casa cuando Paul lo vio y se le fue encima enseguida.

-¡Decime adonde estuviste! –le gritó mientras lo agarraba del cuello de la camisa

-¡Pará! ¡Soltame!

-¡Por algo estas tan contento, y encima tenés esa sonrisa de que ganaste algo!

-Si, me gané un beso de Eva. Aceptá la derrota McCartney

-Ahh no, esto no va a quedar así, a partir de hoy la tenés jurada Harrison.

Paul se alejó furioso, y George se quedó mirandolo raro, nunca lo había amenazado así.

Ringo dormía plácidamente y Paul lo despertó violentamente, a almohadazos

-Ey ¿que te pasa? –preguntó molesto Ringo

-Tenemos que asociarnos. Para un asesinato

-¿Cuanto me vas a pagar?

-Cuando lo sepas vas a aceptar enseguida

-¿Y a quién hay que matar?

-A George

-¿George? Es tan flaco que con soplarlo se cae, asi que no veo para qué querés asociarte conmigo para matarlo

-Besó a Eva

Ringo se quedó mirando a Paul, no sabía si creerle o no. Reaccionó, levantándose de golpe

-¡George Harold Harrison! ¿donde estás? ¡Maldito!

George largó una carcajada desde la sala, que enfureció mas a Paul y Ringo

-¡Perdieron!

-Vení para acá chiquito- le dio Ringo con rabia

-¿Perdón? Acá el único chiquito sos vos

-¿Qué hiciste con Eva?

-La besé, y a ella pareció gustarle. Ya está, es mía.

-No tan rápido. A nosotros nos conoce poco, quizás cambie de opinión –dijo Paul

-Quizás –repitió George

-¿Como pudiste hacernos esto? –dijo Ringo, mas clamado y ahora mas triste

-Miren. Les voy a decir la verdad. No me pude resistir, fui a verla mas que nada como un juego, no sabia que todo iba a terminar así. Pero tiene algo....algo....

-Algo que nos encanta –completó Paul

-Si....además, parecía tan triste...cualquiera de ustedes lo hubiera hecho, parecía tan frágil, era imposible no abrazarla y besarla....

-Vaya que estás enamorado Harri –John estaba escuchando todo desde la cocina y decidió entrar a la sala

-Creo que todos lo estamos...-dijo Ringo

-Yo no –dijo con desprecio John

-Yo tampoco

-Si, si, si, y todos te creemos –rió George

-Me gustan todas, pero nunca me enamoro, eso no sirve

-Ay no, me voy –dijo John- no soporto escucharlos hablar, parecen colegialas adolescentes

John comenzó a disfrazarse con una barba y unos anteojos

-¿Y se puede saber adónde vas? –preguntó George

-Adonde no te importa.

-Qué carácter

-Voy a encontrarme con una chica

Todos miraron a John

-No se preocupen, no es la famosa Eva. Es otra, que no es muy frágil que digamos porque....ahhh ¡que tremenda zorra que es!

Los otros tres rieron

-Por lo menos voy a pasarla bien un rato, no como ustedes que están tramando sus asesinatos por culpa de una tonta que seguramente les dirá que no a los tres

No le contestaron. John salió caminando, no se imaginaba que la chica a la que iría a ver, vivía cerca de donde Eva trabajaba. Trató de caminar sin mirar a nadie, para no ser descubierto. Llegó a una esquina y un autobús pasó tan rápido que lo empapó con el agua de la calle, haciendo que su barba cayera. De inmediato, la gente lo reconoció y una horda de mujeres hecharon acorrer tras él.

-Quiero fumar –dijo Eva

-No se puede fumar acá –el “estúpido” se metió una vez mas sin que nadie lo llamara

-No estaba hablando con vos. Y ya sé que no se puede fumar acá

-Todavía no entiendo el porqué de tu carácter. Además, una chica como vos no tendría que fumar, no es delicado...creo que sos un poco nerviosa ¿no? ¿no?

Nadie le respondió, porque Eva se había ido, no soportaba todo ese discurso de psicología barata que tenía Edward. Se paró en la puerta de calle del edificio, y allí prendió un cigarrillo.

-¡No me persigan! ¡No soy John Lennon! –John gritaba desesperado, pero era inútil, las mujeres querían alcanzarlo

-¡Por favor, un autógrafo! –gritó una mujer

-¡Una foto! –gritó otra

-¡Casate conmigo John!

-¡Solo soy un tipo parecido! Dejenme!

John seguía con su carrera para zafarse de las fans, hasta que se metió por un callejón, llegando hasta otra calle. Suspiró aliviado, al parecer lo habían perdido de vista. Continuó caminando por esa calle, cuando vió a una chica parada en la puerta de un edificio.

-Pero miren a quién tenemos aquí –se dijo para si mismo- la famosa Eva...

Eva exhaló el humo de su cigarrillo y miró a su izquierda y vio a un tipo que venía caminando y mirando a todos lados, como si lo buscaran. El tipo se acercó mas a ella, cuando ambos escucharon un griterío de mujeres.

-¡Ay no! –pensó John- ¡ahí vienen! ¡Tengo que hacer algo!

Iba a decirle a Eva que lo dejara esconderse dentro del edificio, pero las fans aparecieron tan de repente que tuvo que esconder su cara si o si....y para eso tomó el rostro de Eva y la besó. Las fans pasaron corriendo delante de ellos.

-No está acá –dijo una

-No, solo están estos dos –dijo otra señalando a John y Eva, que seguían besandose

Pegaron media vuelta y se fueron.

John se separó de Eva, que estaba casi en estado de shock. No podía decir una palabra, ni pestañear, ni respirar.

-Eva, perdón, ¡perdón por favor te lo pido! Vos te diste cuenta de por qué lo hice, te iba a decir que me escondieras en el edificio, pero no me dieron tiempo a nada....perdoname por favor, ay por Dios... qué vergüenza....

-Sos...sos John....-dijo aún anodadada

-Si....ay perdoname, ni siquiera te dije que era yo, perdón, habrás pensado que era un loco psicótico....

-Esq ue con los anteojos no te conocí, aparte estás mojado....

-Si, me bañó un autobús, por eso me conocieron....¿me perdonás?

-S...si....

-De verdad, soy un tarado, mirate, todavía estás asustada

-Si...es que....no sé...ay John perdoname, pero acá la tarada soy yo jaja.entrá al edificio, así se te seca la ropa aunque sea.

Invitó a pasar a John y lo escondió en una oficina. Fue a hablar con Jenny, para que la ayudara,.

-¿Me estás jodiendo? ¿John Lennon acá?

-Si, pero comportate. Acordate de que tenés novio

-Si, cierto....bueno ¿qué hago?

-Dale algo para que se ponga, está empapado.

Jenny buscó una camisa y un pantalón de Joseph y se lo dio a Eva

-Son de Joseph , de casualidad está ésta ropa acá. Dáselas vos, si voy yo lo violo

-Jaja ¿no era que te gustaba Paul?

-Es un beatle, no me importa

Eva fue hasta la oficina donde estaba John y golpeó.

-Entrá –gritó desde adentro

-No puedo, se supone que estás desnudo

-Por eso mismo –dijo John asomándose por la puerta y haciendo una sonrisita pícara

Eva negó con la cabeza y le dio la ropa. Al rato John le dijo que podía pasar. Eva entró y lo vio sentado en una silla, con la ropa de Joseph puesta. Le quedaba enorme, y Eva largó una risita

-No te rías de mi desgracia. Mirá mi linda ropa, toda sucia

-Por lo menos se está secando junto a la estufa

-Gracias. De verdad, gracias por todo, y por aguantarme

-No me agradezcas

-Claro que si cuñada

-¿Cuñada?

-Vamos. Ya sabemos lo que pasó con George. Y él es como mi hermano. Asi que sos mi cuñada

No sabía donde meterse, lo que John le estaba diciendo la estaba avergonzando muchisimo.

-Te digo algo –continuó John- creo que esos tres están haciendo una competencia, y George cree que ganó. No hace falta decir que el premio de la competencia sos vos

-John yo...

-Si, no sabés nada. Pero algo hiciste, porque los tres parecen idiotas.

-No hice nada.

-Si claro, como no. No te creo nada. Decime la verdad, lo estás haciendo por fama

-John ¿qué decís?

-La verdad. Dejá de hacerte la santa, y empezá a decir qué querés, si los metés en líos a los tres vas a tener que vértelas conmigo.

Eva no podía creer lo que estaba escuchando, John la estaba acusando por algo que no tenía idea.

-Me voy –dijo John

-Esta bien –respondió quedamente. Se retiró, para que él se cambiara

Minutos después, John le devolvió la ropa de Joseph.

-Gracias por esto. Y ya sabés. Espero que tengas en cuenta lo que te dije

-¿Me estas amenazando?

-No. Te estoy advirtiendo.

lunes, 22 de agosto de 2011

Capitulo 18 Pelea y reconciliación

Caminaron bastante, pero mucho no les importó, el día era muy soleado y era perfecto para caminar por ahí sin rumbo. Charlaron sobre el sol, sobre Manchester, sobre Liverpool, y se rieron de la gente que los miraba raro por ver a un zaparrastroso con una chica tan bien arreglada. Al fin llegaron al lugar, era un café perteneciente a un club exclusivo. George quizo entrar pero se lo prohibieron

-Ay que tonto, ¿como me van a dejar pasar vestido asi?

Buscó en su bolsillo y sacó una credencial de miembro del club y se bajó un poco la barba artificial que tenía puesta. El hombre de seguridad lo reconoció y lo dejó pasar.

-Eva buscá la mesa que mas te guste, yo voy al baño a cambiarme.

George se fue y Eva quedó en la entrada del café, mirando a todos lados. El lugar era inmenso y muy elegante, sería imposible elegir donde sentarse.

-Mmm...me gustaría cerca de la ventana, pero van a reconocer a George....y mas lejos es aburrido...y....bueno, me siento por acá.

Eligió una mesa que estaba en el centro del salón y se sentó. George tardaba mucho en venir, tanto que la hizo pensar que se había ido, que le había jugado una broma. Estaba empezando a enojarse por eso cuando apareció muy sonriente, y muy bien vestido.

-Perdón por la tardanza ¿me veo bien?

-Claro que te ves bien -pensó Eva- demasiado bien....

-Si, por supuesto –al fin le contestó- siempre te ves bien

-No mientas, hace un rato parecía un pobre tipo

-Pero aún así te veías bien

-Quiere decir que si un día me quedo en la calle seguiré siendo tan hermoso como ahora ¿no?

-Veo que tenés autoestima jajaja. Si, supongo que si.

El mozo llegó y le pidieron dos cafés, con tortas.

-¿Y cuál es tu color favorito? –preguntó George

-Violeta.

-¡El mio también! Aparte a mi me gustan mucho las cosas de frutilla, y sé que por lo menos a vos te gustan las galletitas de frutilla

-¡Que memoria! Jaja. Si, me gustan las frutillas y todo lo que hagan con ellas.

Les trajeron los cafés y comenzaron a comer. Eva pensaba que algo extraño estaba sucediendo. Cuando había ido con Paul a tomar aquel café lo había maltratado y exigido que la llevara a su casa. En cambio George se apareció así, como si nada, y ahora estaban riendo juntos. ¿Por qué lo estaba tratando diferente?


Mientras, Brian buscaba a George por todos lados

-¿Cómo puede ser que no lo hayan visto?

-Nos levantamos y ya no estaba –respondió Ringo

-O se fue muy temprano o se fue en la noche –agregó John

-¡Pero hoy tienen que grabar!

-Bueno, grabamos sin él. Cuando vuelva que grabe su parte –propuso Paul

-Bien, puede ser. Apúrense, vamos al estudio.

-¿Y si le pasó algo? –preguntó John, preocupado

-Ya habría salido en todos los medios....no sé porqué no avisa cuando se desaparece así –dijo molesto Brian

-A lo mejor se hizo invisible jaja -dijo Ringo

-Llegó la hora de la pavada. Vamos. –Brian abrió la puerta y salieron rumbo a un coche, que los llevaría a los estudios.


-¿Qué te parece si salimos a caminar por ahí? –propuso George

-¿No estás ocupado?

-No.....bueno....ahora que me acuerdo si....bah, no importa. ¿Vos?

-No, tengo día libre.

-Bueno, entonces vamos a algún parque. No creo que haya mucha gente, están trabajando.

Salieron del café caminando hacia un parque que no quedaba muy lejos. George se había puesto su disfraz nuevamente, a Eva le causaba risa. Llegaron y efectivamente, había poco y nada de gente. Se sentaron a orillas de un lago artificial y George se sacó la barba del disfraz y el sombrero.

-Hace calor para estas cosas sintéticas jaja

-Si, la verdad es que hace calor, no es época. Pero me gusta.

-¿Querés helado?

-¡Dale!

Se levantaron de allí y fueron corriendo hasta una heladería que quedaba a pocos metros. Pidieron sus helados y volvieron a la orilla del lago.

-Eva ¿te puedo dar un consejo?

-¿Consejo? Bueno...

-Nunca seas famosa

-Que curioso. Es algo que quise serlo desde chica. Pero desde que los conocí a ustedes prefiero seguir siendo una desconocida.

-Hacés bien. Lo único que conseguís es esto: andar disfrazada, huyendo de la gente. No te voy a negar que te llenás de dinero y ya sabés que con eso hacés muchas cosas. Pero lo que ganás en dinero lo perdés en tranquilidad.

-Gracias por el consejo.

-De nada. Sos una buena chica, por eso te lo digo. Cambiando de tema....¿por qué te asustaste tanto cuando hablé del hombre que me habia atendido en la casa donde vivías antes?

Eva palideció. No se esperaba esa pregunta, y con mencionar a ese tipo le hizo recordar lo que habia pasado. Trató de disimular.

-Por...por nada. No me asusté.

-Claro que si. Reaccionaste raro. Como si te hubiera nombrado al diablo jajaja.

-En cierta forma lo es –se le escapó lo que acababa de decir- digo...

-¿Como? ¿Pasó algo con el?

-No...solo es un cascarrabias, al que nada le venía bien y que me estafaba cobrándome mucho por una pocilga.

-Mmmm....parecía que hubiera sido por otra cosa...

-¿Por qué desconfiás de mi? –le dijo casi como un reproche

-Por que se nota que no estás diciendo la verdad

-¿Y a vos qué te importa?

-Ey no te enojes. Preguntaba porque si te había dicho o hecho algo, yo puedo ayudarte....

-No. No pasó nada.

-¿Acaso tuviste algo con el?

Eva lo miró indignada. Harrison estaba cruzando la raya de la curiosidad al chusmerío.

-¿Qué te pasa? ¿Por qué preguntás esas cosas? Ya te dije que no te importa. ¿Acaso yo te pregunto si tuviste algo con tu empleada doméstica?

-No, no me preguntaste, pero si querés saber, te digo que si.

Resopló. La estaba haciendo enojar mucho, y sus reacciones no eran muy suaves.

-Voy a tirarte al agua.

-¿Por qué? ¿Porque tuve algo con la empleada doméstica?

-No, porque me estás molestando, y no me importa tu empleada doméstica, como a vos no te tiene que importar ese viejo verde de mier....-se frenó.

-da –completó George.

-No me causa gracia –se cruzó de brazos

-A mi si. Mentira, te pregunté porque algo estás ocultando, y te quiero ayudar.

-No preciso tu ayuda. Y si seguís con eso me voy.

-Está bien. Pero por algo te ponés así, algo pasó y no querés contarme, teneme confianza, contame tus problem.....

-¡Ay basta! ¿Querés saber qué pasó? ¡Quiso violarme! ¿Estás conforme ahora?

Le había gritado en la cara, estaba roja de furia, pero también de vergüenza. Una lágrima rodó por su mejilla, una lágrima de dolor y de bronca.

George se quedó mirandola. No se esperaba eso, pensaba que ella le diría que habia sido amante del viejo o algo así, no eso que acababa de escuchar. Eva miró hacia otro lado, se secó la lágrima y se cruzó de brazos. George se acercó

-Perdoname....no pensaba que hubiera sido algo asi....perdoname.

No le contestó.

-Soy un idiota, no tendría que haberte hecho enojar y terminar casi obligandote a contar eso tan feo... te voy a ayudar, tiene que ir preso.

-Nadie va preso por eso. No hay pruebas y siempre le hechan la culpa a la mujer.

-Tenés razón. ¿Me perdonás?

Se dio vuelta y vio que él realmente estaba triste y la hizo conmover.

-Si, te perdono. Perdoname vos por gritarte así.

-Fue mi culpa. –la abrazó, sintió la necesidad de hacerlo.

-Parece –pensó George- un ángel desamparado sentado a la orilla de un lago, sin nadie.

Eva sintió que ese abrazo era una de las cosas mas dulces que había sentido. El calor del pecho de él era como un refugio, que le hizo olvidar por un momento el porqué estaba triste.

Se separaron y se miraron. Sonrieron.

-Si querés vamos a tu casa. –propuso George

-Bueno, estoy un poco cansada....

-Busco un teléfono y llamo para que nos vengan a buscar. ¿Querés venir?

No le respondió, solo intentó levantarse del césped, y él la ayudó tomandole la mano. Caminaron hasta la heladería, donde George pidió un teléfono y llamó.

-Listo, en 5 minutos vienen.

-¿Quienes?

-No sé. Yo pedí que me mandaran la limusina.

-Otra vez limusina....

-Ah, me enteré que ya viajaste, con Paul.

-Y con Ringo también

-Ah –pensó que ya había dos que tenían “puntos sumados”

Caminaron hasta el lago, y cuando llegaron vieron que se aproximaba la limusina. Subieron y Eva le indicó al chofer dónde quedaba su casa, que por cierto, estaba muy lejos de allí.

-Nos alejamos mucho ¿no? –dijo George

-Si....-bostezó- voy a dormirme hasta que lleguemos...

Sin darle tiempo a nada, George pasó su brazo por su hombro y la trajo hacia él, para que se recostara en su pecho. Eva lo miró sorprendida y él, dulcemente, le tomó el rostro y la besó.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Capitulo 17 El pordiosero George

George se dirigió a la primera de las direcciones. Iba vestido como un chico pordiosero. Después de mucho caminar y de que un policía lo siguiera por unas cuantas cuadras, llegó a la antigua casa de Eva...solo que él no lo sabía. Golpeó una vez, pero no salió nadie, golpeó otra vez y la puerta se abrió con un chirrido, dejando asomar la figura desprolija de el dueño, que no saludó, solo hizo un ademán para que George hablara.

-Ehh....ehhh.... -dudaba, el hombre le daba un poco de miedo- quisiera saber si acá vive una chica que se llama Eva....

-Ya no –respondió cortante el hombre

-Ahhh gracias, entonces seguiré buscando, grac...-no pudo terminar de agradecer, porque el hombre lo agarró de las solapas del viejo traje que tenía puesto, dejando sus pies colgando

-Si llegás a saber dónde vive, vendrás a decirmelo, ¿ok? –amenazó el hombre, mientras miraba fijo al temeroso George

-Si, si....no se preocupe señor....ahora...suelteme por favor

El hombre soltó a George, que casi se cayó, salvo porque alcanzó a agarrarse del marco de la puerta.

Salió caminando de allí muy extrañado y preocupado ¿Por qué Eva se habría ido? ¿Y por qué tanto interés de parte de ese hombre en saber dónde estaba viviendo? ¿Acaso ella habría tenido alguna historia con ese maloliente tipo?

Mientras, Eva se desperezaba en su cama y en su nueva casa. Era tarde, no había ido a trabajar ya que Joseph le había dado el día libre por lo que le había pasado y también por la mudanza. Bajó las escaleras y vió que Anne y su pequeño no estaban. Sobre la mesa de la cocina había una nota: “Eva: fuimos a hacer compras, en la heladera tenés leche y huevos. Un beso, Anne”. Sonrió, hacía rato que nadie le dejaba una nota. Bueno....si, la tarjeta de Lennon en la caja de galletitas había sido la última.

Comenzó a prepararse unos huevos, mientras hacía unas tostadas en una sartén y calentaba la leche. Realmente se sentía feliz.

-¿Nadie vio a George? –preguntó Paul al resto, que desayunaba apaciblemente

-Estará durmiendo –contestó Ringo

-No está en su habitación, y dejó todo revuelto

-Bueno, se habrá ido con alguna chica –dijo John

Paul y Ringo abrieron sus ojos

-¡Eva! –gritaron al unísono

-¡Vamos a buscarlo! –gritó Ringo mientras tomaba una campera

-¡Lo vamos a hacer pedazos! –sentenció Paul

-Oigan, no enloquezcan! –gritó furioso John- no sean estúpidos, ni saben dónde se fue George y ya piensan que se fue con esa chica, y ya dejen de estar obsesionados con ella, no es la primer ni la última mujer del mundo, es mas, seguro que juega con ustedes.

Lo miraron raro, no entendían muy bien lo que John les decía

-¿Qué es eso de “jugar con nosotros”? –preguntó extrañado Ringo

-Ya saben. Fama. Salir en las revistas abrazada a alguno de ustedes, después en algún programa de chimentos y listo, mientras les saca dinero, les arma escándalos, y goza todo abrazada a algún novio de su pueblo. Fin.

-No había pensado eso –dijo Paul mientras se agarraba la barbilla- sin embargo...si quisiera eso, no se haría la difícil...

-Lo debe hacer para que caigan mas fácil y no se den cuenta de su trampa. Ya lo ven, ¡el genio Lennon, una vez mas, acaba de dilucidar todo!

Paul y Ringo se miraron, dejaron sus camperas colgando de una silla y se dispusieron a continuar con su desayuno.

Eva desayunaba muy entretenida hasta que tocaron el timbre. Vió por la mirilla de la puerta a un pordiosero, sacó unas monedas del bolsillo y abrió.

-Tomá –dijo dulcemente dándole las monedas.

El “pordiosero” le tomó la mano, lo que hizo que ella se asustara, aún estaba traumada por lo que había pasado con el dueño de su anterior casa. Gritó, pero vió una sonrisa conocida

-Soy yo Eva, George –dijo soltándole la mano

-¿Qué estás haciendo acá? ¿Cómo llegaste?

-Ehhh....eh....pasaba por acá y dije “¿por qué no visitar a Eva?” –disimuló

-Ahh si...-dijo desconfiando- ¿y cómo sabías que vivía acá?

-Ehhh....ehh.....ehhhh....

Eva lo miraba casi intimidándolo, no entendía cómo una simple chica podía lograr eso, cuando el que siempre intimidó con la mirada era él.

-Está bien, voy a decirte la verdad. Paul tenía tu dirección anotada y vine. Aunque primero fui adonde vivías antes, me atendió un señor poco amable....me dijo que le diga donde vivís ahora

-¡No por favor, no! –gritó Eva desesperada

-Ok, no te preocupes, no le voy a decir nada...-George se extrañó por la reacción de Eva- y...¿no me invitás a pasar?

-No se permiten hombres.

-¿Me vas a dejar acá?

-Si no te vas...si.

-Ah me estás hechando ¿no?

-Algo así. Todavía no me dijiste para qué viniste.

-Quería saber si querías tomar algo conmigo

-No bebo alcohol

-Hablaba de un café. Para desayunar

-Acabo de terminar de desayunar

-Está bien Eva Victoria nomeacuerdotuapellido. Vos te lo perdés. Solo quería charlar, para conocernos. Tenés una vida interesante, y quería saber mas sobre ella.

Eva solo levantó una ceja. No, no quería rechazar a George, pero ¿por qué no? No, no, debía dejar de hacerse la histérica. Pero lo mejor sería tratar de sacárselos de encima y olvidar que los conoció y hacer una vida con un chico común y corriente. Solo con uno. Pero....George se veían hermoso, aún vestido como estaba vestido. “No Eva no, olvidá que es lindo, olvidá que son lindos, ya está, cerrale la puerta en la cara y que no vuelva nunca mas”.

Intentó cerrar la puerta pero no pudo, George puso su mano impidiendo que se cerrara del todo.

-No, no, no. No es de damas cerrarle la puerta en la cara al caballero....aunque en estos momentos no parezca un caballero. Si venís a tomar el café conmigo, perfecto. Y si no venís, espero una explicación sincera, como la que te di yo respecto a por qué vine hasta acá.

Se le ocurrió una idea. Iría con él, era imposible resistirse a todos esos planteos que le estaba haciendo. Pero de paso, para no sentirse culpable después, haría algo que alegraría a alguien que se estaba ganando su cariño

-Voy a ir –dijo con una sonrisa

-¡Bien! ¡Lo sabía! –gritó George dando un salto

-Parece un adolescente que irá a su primer baile en la escuela –pensó Eva riendo por la reacción de George

-Pero....-dijo poniéndose seria– ...voy a ir con una condición.

-Mmmm....está bien –aceptó de mala gana- ¿cuál es?

-Que charles un rato con un niño de 5 años

-¿Tenés hijos? –preguntó totalmente sorprendido George

-No, es el niñito que vive acá, el hijo de la dueña. Le estoy enseñando a tocar la guitarra, y te admira.

-Ok, lo haré.

Eva miró hacia la calle y vio que Anne y Dante venían cargados con bolsas.

-Ahi vienen.

Anne llegó y Dante entró a la casa con algunas cosas. Eva se acercó a Anne, antes de que entrara a la casa.

-Anne, no pienses nada raro, este tipo que parece un zaparrastroso es....¿como decírtelo? Es....George Harrison.

Anne la miró incrédula

-De verdad, lo conocí haciendo una nota para la revista....vino hasta acá, está disfrazado y le dije si puede conocer a Dante ¿qué opinás?

Anne, aún incrédula, miró al tipo que decía ser Harrison. Esté le hizo una sonrisa y Anne quedó perpleja

-Te creo, te creo, es él, ¡lo reconocería en cualquier parte! –dijo emocionada

-No sabía que a vos también te gustaba George

-¡Si, si! Pase, señor Harrison.

George pasó y Anne llamó a Dante. Para cuando el chico llegó, George ya se había quitado el disfraz.

-¿Lo conocés? –pregunto Anne a su hijo

El chiquito no reaccionaba, parecía que tenía miedo, como algunos niños cuando les dicen que tres hombres con capa y corona que están en la tienda son los Reyes Magos.

-¿Como se llama? –preguntó George a Eva

-Dante

-Hola Dante, soy George, no tengas miedo.-le extendió la mano

El nene se acercó, desconfiando, hasta que George lo tomó y lo sentó en sus rodillas.

-¿Aún dudás de quien soy?

-No...no sé...

George sólo sonrió y con una seña le indicó a Eva que le alcanzara una guitarra. Dante se bajó y George tomó la guitarra, para luego cantar un fragmento de “Do you want to know a secret?”

-¡Si! ¡Sos vos! –gritó el niño, feliz

-¡Al fin! –George tomó a Dante y nuevamente lo sentó en sus rodillas- sos muy difícil, como Eva –le dijo al oído, el chico lo miró extrañado.

Charlaron un rato, Dante se dió el gusto de decirle que quería ser como él, le firmó un poster y se sacó unas fotos tanto con el pequeño como con Anne. Eva ya lo estaba despidiendo cuando George se paró inmóvil, frente a ella.

-Te falta cumplir a vos –le dijo serio

-¿Ahora? –preguntó distraídamente

-Ahora –respondió aún mas serio

-Voy a arreglarme

-No te arregles tanto, así estás bien.

Eva subió las escaleras y se puso un vestido corto blanco con florcitas rojas, unas medias pantys blancas y unos zapatitos chatos también blancos. Aunque su colgante con el signo de Om no pegaba mucho con el atuendo, ya que era de madera, no le importó, no se lo sacaba por nada. Se peinó un poco y se puso unos aritos.

Bajó las escaleras y George aún charlaba con Anne. Sintió algo....¿celos? No, de ninguna manera.

-¿Vas a ir así? –le preguntó a George, refiriéndose a su vestuario

-No queda otra. Pero iremos a un lugar donde van famosos, ahí me lo sacaré y nadie molestará.

Se despidieron de Anne y Dante y salieron caminando, rumbo al “lugar de los famosos”