miércoles, 18 de abril de 2012
Capitulo 36 Es un rapto de inconsciencia, nena ¡no te suelto mas!
-Bonita imagen –dijo Eva para sí misma, mientras se incorporaba, haciendo que Paul abandonara su cómoda posición.
-¿Mmm? ¿Estamos en casa? –dijo bastante dormido.
-Me temo que no…
-Eh? –se despertó del todo, sobresaltado -¿Dónde estamos?
-No sé….calculo que en el mismo lugar de anoche…
-Dejen de hacer ruido…-Ringo se acomodó mejor, hasta que también reaccionó –Ey ¿Qué estamos haciendo acá todavía?
-No tengo la menor idea –respondió Paul
-Solo recuerdo que dijimos “Vamos”, subimos al auto, y fin. –explicó Eva
-Nos quedamos dormidos antes de salir….-dijo Ringo rascándose la cabeza
-Ey George! –Paul pateó el asiento delantero, donde su amigo dormía –es hora de levantarse
-Mmssfgñsñkfjflkjds…
-¿?
-Vamos George, estamos todos en el auto, pasamos la noche acá.
George abrió los ojos y miró a Ringo con incredulidad.
-No jodas…
-¿Que jodo? ¡Mirá! ¿Ves que estamos en el auto?
-¿Pasamos la noche acá? –dijo sentándose lentamente y mirando alrededor –Tuvimos suerte de que no nos encontrara la policía….¡Eva! ¿Estás acá?
-No, soy un fantasma
-Que graciosa andas hoy…Oigan, tenemos que despertar a John.
Eva se acercó y comenzó a sacudirlo con suavidad.
-John….John..
-Mmmm….Mimi no quiero ir a la escuela….
Todos rompieron en carcajadas, que hicieron que John al fin despertase.
-¿Y esto? ¿Qué pasó?
-Nos dormimos adentro del auto –dijo Paul –Ahora vámonos antes de que nos vea alguien
-Esperá que busco la lla…-bostezó sonoramente -…ve.
-Ah no, yo no pienso viajar con John conduciendo así –dijo Eva –Nos vamos a matar
-Y bueno bonita, ¡conducí vos!
-No sé.
-¿No sabés? –preguntaron todos
-No. Apenas sé andar en bicicleta.
-Te enseñamos.
-¿Cuándo?
-¡AHORA!
-Ni sueñen, estoy pensando seriamente en volverme caminando.
-Yo te puedo enseñar –se ofreció George –Otro día, claro. Te cobraré caro jeje
-Shh! –chistaron los otros tres
-Está bien, me gustaría aprender
-¡La encontré! –John agitaba triunfalmente el llavero
-No John, no vas a conducir –Ringo se bajó del auto, abrió la puerta de John, lo sacó casi a la rastra, lo metió en el asiento trasero y se puso al volante –Ahora sí.
-¿Qué pasó? ¿Por qué estoy acá? –John, evidentemente, ni se habia enterado de lo que Ringo había hecho.
-Nada, John, nada…-dijo Paul con fastidio -¡Ahora vámonos!
-Ey, ey ey ¿Por qué Ringo va a conducir? –dijo George, arrastrando las palabras -¿Cómo sabemos que él ¡hip! es el que mas sobrio ¡hip! está?
-George, es claro que vos no lo estás –dijo Paul -¡Vamos!
-Ay ¿Por qué tanto apuro Paulie? –se quejó John
Ringo arrancó y fueron parte del camino peleando, hasta que John y George se durmieron otra vez.
Al rato, Eva llegó a su casa. Entró, tratando de hacer el menor ruido posible. Eran las 7 de la mañana, Dante generalmente se despertaba a las 10, así que tenía tres horas para dormir, antes de darle el regalo. Subía lentamente las escaleras, sufriendo con cada ruidito que hacía.
-Hola Eva
-AY! –se asustó, no esperaba que alguien le saliera hablando. Miró hacia abajo y ahí lo vio –Dante ¿Qué hacés levantado?
-Estoy ansioso por mi cumple, quería que llegara rápido. Aparte anoche me dormí temprano y ya no tengo sueño.
-Ah, que bien…-respondió media dormida- Ah, Feliz…-bostezó –Cumpleaños, Dante. Ahora me voy a dormir….
-¿Y la sorpresa?
-¿La sorpresa? ¿Qué sorpr…? Ah, si, la sorpresa. Quedate sentado en el sofá, con los ojos cerrados, ahora vengo. –el nene obedeció y Eva subió a su habitación, donde miró con tentación su cama. Sin embargo, tomó la guitarra y bajó, para, media mareada, pararse delante de él. La cabeza se le partía al medio, esos cuatro se las pagarían.
-Abrí los ojos.
Dante abrió sus ojitos y la miró, y miró a todos lados.
-¿Y? Yo no veo nada
-CHAN CHAN CHAN CHAAAAAAN!!! –sacó la guitarra de detrás suyo, donde la llevaba escondida -¡Feliz Cumple!
El nene miró la guitarra con los ojos abiertos de par en par. Después la miró a ella, y de la nada le dio un abrazo, que ella no se esperaba, pero que la llenó de alegría.
-¿Te gusta?
-Si! ¡GRACIAS! –la tomó con sus manitas y contempló, embelezado, la funda -¡Son The Beatles!
-¡Obvio que si! ¡Pero mirá la guitarra, que es lo importante! –lo ayudó a abrir el cierre y sacar el instrumento con cuidado.
Se quedó boquiabierto, mirando la guitarra, que era a su medida, hasta que reparó en un detalle:
-¡Está firmada por George! –gritó
-¡Porque serás su sucesor! Ahora, tocá algo de lo que te enseñé.
El pequeño, entusiasmado comenzó a rasgar algunos acordes.
-Ahora vuelvo –subió, supuestamente a buscar algo, pero no se resistió a la tentación y se tiró en la cama, para quedar profundamente dormida al instante.
Se acomodó el blazer azul que se habia puesto, respiró hondo, y con paso decidido encaró hacia la puerta del edificio. Era lunes. Era su primer día de trabajo.
-Nenaaaaa!! –se asustó al oír ese grito y miró a todos los lados del inmenso hall blanco del edificio.
-¿Jenny?
-¡Acá estoy! –gritó nuevamente, pero ésta vez prácticamente saltándole encima. Se veía contenta, mas descontrolada de lo acostumbrado.
-¿Q…qué hacés aca?
-¿Ya te olvidaste que trabajo acá?
-No, pero no sabia que ya habias empezado
-Empezé ahora, tonta. Te iba a contar el sábado pero…
-Pero estabas ocupada con Patrick, ya los vi.
-¿Eh? ¿Qué viste?
-Tengo que trabajar, después hablamos.
-¡Mala!
Eva subió riendo al ascensor que la llevaría al tercer piso, donde la esperaba una pequeña oficina propia, un archivo de fotos y lo que era mejor: un laboratorio fotográfico. Alí revelaría todas las fotos que sacara, las clasificaría, archivaría o mandaría a publicar. También su trabajo era flexible: si alguien estaba interesado en su trabajo podría buscarla allí y ella podria atenderlo en su horario de trabajo. En otras palabras: estaba a sus anchas.
-¡Bienvenida Eva! –dijo el director
-Gracias…sinceramente, no me esperaba todo esto…
-Espero que te haya gustado. Si querés podés cambiar todo de lugar, es tu espacio. Ahora…¿podrías revelar algunos rollos que hay en ese armario?
-Claro.
El resto de la mañana trabajó en eso, y sabia que a la tarde tendría que clasificar y ordenar bien el archivo. El verdadero trabajo comenzaría en unos pocos días, cuando saliera a acompañar a los entrevistadores y cuando se encargara de la foto de tapa, además de sesiones de fotos con los artistas.
-¿Vas a almorzar conmigo? –dijo Jenny luego de abrir de golpe la puerta del laboratorio.
-¡Cerrá esa puerta! ¡No puede entrar luz!
-¡Ay, yo que sabía!
-¡Cerrá!
Jenny cerró de un golpe la puerta y se metió entre las fotos colgadas que se secaban.
-No toques nada
-No, no, no, no soy una nenita. Te vas quedar ciega entre esta oscuridad y esa luz roja.
-¿Cómo va tu primer día?
-Bien…atendí unas 500 veces el teléfono jaja ¡Ey, te copiaste de mi! –dijo señalando la falda de Eva.
-¿Vos también de minifalda? Se nos pegó la nueva moda.
-Ja, me encanta ponermela y ver la cara de las viejas.
-Cuando no vos Jenny
-Mary Quant merece un monumento. Bueno, me voy, tengo que seguir trabajando –se acercó a la puerta y la abrió –Ah! Me olvidé de preguntarte lo que te venía a preguntar jaja.
-¡Cerrá!
-¿Vas a almorzar conmigo?
-¡No! ¡Cerrá esa puerta!
-Ufa! –cerró otra vez -¿Por qué no vas a almorzar conmigo?
-Porque Ringo me pasará a buscar.
-Ay, a ella la pasa a buscar Ringo –dijo burlándose -¿Sabés qué? Ahora me voy a almorzar con Patrick, y no te voy a contar nada de que estoy de novia con él….ay, lo dije.
-¡Jaja, te pasás Jenny! Eso te pasa por andar tan enamorada
-Si, puede ser –dijo suspirando –Bueno, me voy –salió del laboratorio dejando la puerta abierta de par en par, mientras se reía.
-¡Cerrá carajo!
Cuando salió del edificio divisó enseguida el auto de Ringo y, sin mirar siquiera, subió.
-Hola Rin…¿John? ¿Qué estás haciendo acá?
-¡Vine a buscarte!
-¿Pero por qué en el auto de Ringo?
-¿Qué tiene que ver el auto?
-Bueno…en eso tenés razón.
John arrancó y a los pocos minutos estaba tomando una autopista de salida de Londres.
-John…tenemos que ir a almorzar a tu casa, ¿adónde vamos?
-A un lugar
-Ok, pero mirá que a las 3 tengo que volver al trabajo.
-Lo lamento, no será posible.
-¿QUÉ? John, te lo suplico, no hagas locuras, yo a esa hora tengo que estar ahí si o si, ¡es mi primer día!
-Pero no estarás, iremos a otro lugar, pasarás la tarde conmigo, te guste o no.
-¡JOHN! ¡ESTÁS LOCO! ¡No puedo faltar!
-Claro que podés.
Lo miró, le estaba hablando seriamente, no en su clásico tono de broma.
-John…
-John, nada. Venís conmigo.
-Pero…no podés obligarme
-Si te secuestro, si. Mejor dicho, te estoy raptando.
-¡El que me hizo la broma que hable ahora o calle para siempre! –gritó Ringo entrando a la habitación de Paul, donde también estaba George practicando con la guitarra.
-¿De qué habla? –dijo Paul mirando a George
-Dejalo…
-Ey, no me traten de loco. ¿Quién hizo desaparecer mi auto? ¡No lo encuentro!
-¿”Perdiste” tu auto? –dijo George sin contener la risa
-Pensábamos que eras despistado, pero no tanto hombre…
-Paul, hablo en serio. No está en el garage y las llaves tampoco. Un momento…¿John?
-Dijo que salía…¡ahí está! ¡Fue él! –gritó George poniendose de pie.
-¿Pero para qué se llevaría mi auto? Yo iba a buscar a Eva….ah, ¡eso lo explica todo!
-¡John, volvamos a la ciudad, ya! –gritó Eva –Te estoy hablando en serio ¡no te rías!
-Sos preciosa cuando te enojas.
-Me engañaste, ahora ya sé porqué viniste en el auto de Ringo
-Si venía en el mío no ibas a aceptar, te ibas a quedar parada esperando a Ringo. En cambio asi, caíste como un conejito en la trampa. ¿O debería decir conejita? Jejeje
-¡No me causa gracia! ¡Te lo digo de verdad!
-Calmate, sólo es…
-Sólo es ¡nada! Y tampoco me calmo. De verdad, no te entiendo.
-Eva, calmate –dijo ya perdiendo la paciencia
-¿Por qué hacés esto? ¡Decime porqué!
-¿Te vas a callar?
-¡No! ¡Volvamos, tengo que trabajar!
-¡Te dije que no!
-¿Por qué?
-¡Porque no se me da la gana!
-¡Estás mas loco de lo que creí! ¡¿Por qué mierda hacés esto?!
-¡Porque me revienta que te hayas acostado con todos, menos conmigo!
Se quedó callada, mirándolo casi con bronca, mientras él seguía con la mirada clavada en el asfalto de la ruta.
-Así que es por eso –dijo al fin –Debí suponerlo, lo único que te interesa de mi es eso, no querés ser menos, como siempre. ¿Pero sabés qué? Ellos a mi me quieren, yo lo sé, en cambio vos siempre fuiste un misterio, y ahora me doy cuenta.
Al escuchar eso, John salió de la ruta y frenó.
-¿Quién sos vos para decirme eso? –le gritó
-¿Y te parece que no soy nadie para decirlo?
Abrió la portezuela y salió afuera.
-¡Vení para acá! –John la imitó -¿Qué vas a hacer?
-Me voy, como pueda. ¡No me toques! –dijo al ver que él quería tomarla del brazo
-Eva…perdoname, no quise decir lo que dije….
-Lo dijiste porque lo pensás…John, somos grandes, no nos engañemos. Vos a mi nunca me quisiste, pensabas que era una bruja, que quería fama. Después dejaste de decir eso porque seguiste a tus amigos, pero para vos soy una mujer mas. Pero quiero que sepas que yo no pienso lo mismo de vos, no sos uno mas para mí…te amo, mal que me pese –se secó con el dedo una lágrima furtiva que se le había escapado.
-Eva…yo…no, no sé como decírtelo….-le tomó la cara y le dio el beso mas apasionado que habia dado en su vida. Estaba equivocada, si había creído eso de él, era porque no sabía como demostrarle que la amaba con locura.
-Escuchame una cosa, Eva Victoria –dijo separándose de ella –vos estás muy equivocada. No quise decírtelo así, pero en cierto modo estoy celoso porque ya estuviste con todos, esto de “compartirte” me come la cabeza, y ya sabes, hago locuras. Pero te amo, loca. Lo que pensaba antes sobre vos, es cosa del pasado. ¿Me entendiste bien?
-Si…-respondió poco convencida.
-¿Me entendiste o no me entendiste?
-Si, ¡ya te dije que si!
-Bueno, no te enojes.
-No estoy enojada.
-Si, lo estás –dijo sonriéndole travieso.
-Que no, te digo que no…
-No te creo, tonta
Se abalanzó sobre él y le dio un intenso beso.
-¿Ahora me creés? –John solo sonrió una vez mas. Sabía que el chico le habia hablado desde el corazón, lo veía en sus ojos, y ella no podía resistirse a eso.
-¿Volvemos? Ya se te va a hacer tarde para el trabajo y…
-No
-¿Eh?
-Que no. Quiero que vayamos a donde me ibas a llevar, señor secuestrador –subió al auto y John hizo lo mismo.
-Pero…
-Pero nada. Quiero que vayamos –le dio otro intenso beso –Y rápido.
John le sonrió pícaramente y encendió el auto.
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Hola!!! Perdín por la tardanza, les dejo el link de la canción que le da título al capitulo, se llama "Rapto" y es de Gustavo Cerati:
http://www.youtube.com/watch?v=vNhiYAmishs&ob=av2e
martes, 20 de marzo de 2012
Capitulo 35 Tu infierno está encantador esta noche
La mañana del viernes era fría y húmeda. Eva juntaba las cosas de su escritorio, era el último día que trabajaba para Joseph. En una caja guardó blocs de hojas, bolígrafos, pisapapeles, señaladores, alguna que otra carpeta y el pequeño portarretratos con la foto de The Beatles que la acompañaba desde el primer día. Sonrió al mirar la foto y recordar cuando la colocó allí.
-Asi que te vas.
-Oh, Edward. Si, me voy.
-Es una pena que nunca te hayas fijado en mi.
-Tranquilo, seguramente la que me reemplaze te tendrá en cuenta.
-Y como despedida....¿no querés ir a tomar algo conmigo esta noche?
-No.
-¿Esta tarde?
-No.
-¿Mañana?
-No.
-¿El domingo?
-¡Que no!
-Ok, ok, está bien....
El “estúpido” dio media vuelta y continuó con su trabajo. Margaret se acercó.
-Eva...es una lástima que te vayas
-¿Me lo dice en serio?
-Si...bueno, nunca nos llevamos muy bien que digamos....pero sos buena chica. Que tengas suerte.
-Gracias Margaret, yo también le deseo mucha suerte, de todo corazón.
Terminó de juntar todo, se puso su abrigo y salió a la calle. Sin querer, una lágrima rodó por su mejilla.
-¡Anne, se me hace tarde!
-Esperá, solo te enrulo dos mechones mas y termino –Anne trataba de enrular el pelo de Eva, que estaba punto de salir hacia el bar, rumbo a su ultima actuación.
-Pero ya es ondulado ¿para qué mas?
-Listo! Ahora sí estas hermosa
-Eva no olvides que mañana es mi cumpleaños –Dante la miraba, paradito en la puerta.
-¿Como voy a olvidar el cumpleaños del hombre de la casa? No digas nada pero....tendrás una sorpresa.
-¿Que es?
-Sorpresa, no se dice! Ahora si, me voy, deséenme suerte.
Cuando llegó al bar, se sentía contenta y triste. Ese sentimiento se acentuó aun mas cuando vio que, pese a que era temprano, el lugar estaba lleno de gente que estaba allí solo para verla. De entre esa gente apareció Jenny, como siempre con un vaso de algo en la mano, muerta de risa.
-Evy ¡no sabes la confusión que tengo!
-Me imagino, debe ser por todo lo que ya te habrás tomado.
-No, no, sólo me tomé éste –dijo levantando el vaso- Te explico, aparte ya es hora de que me confiese.
-No te entiendo nada.
-Patrick me encanta.
-Eso ya lo sabía jajaja
-El tema es que acaba de aparecer mi amor platónico y entonces estoy confundida ¡no sé con cuál quedarme! Jajajaja.
-¿Tu amor platónico?
-Si. También vino gente que conoces que te está buscando.
-Pará, pará, explicame mejor.
-A ver...¿cuál es mi amor platónico?
-Jenny estoy apurada, quiero entrar, hace frío y vos con tus adivinanzas...un momento –dijo poniendose seria- tu amor platónico es....Paul.
-¡Acertaste!
-Entonces...Paul...
-Si, si! ¡Está acá! Y ya te imaginarás quienes son la otra gente que te busca.
-¡No pude ser! Vos tomaste mucho.
-No, no, yo los vi y los reconocí ¡y eso que están muy bien disfrazados! ¡Vení! –tomó de la mano a Eva y la arrastró adentro del bar- ¡Ahí están! –dijo señalando una mesa con cuatro personas sentadas.
A Eva se le iluminaron los ojos y se iba a acercar cuando...
-Eva ¿viste todo esto? –Bill se veía muy contento
-Si...
-Vamos andá a prepararte, va a actuar Patrick y después vos
-Pero ¿ahora no puedo ir a...?
-No, no, ponete al lado del escenario ¡toda esta gente está por vos!
-Si claro....-dijo mientras Bill la empujaba hacia el escenario.
Patrick y su banda actuaron muy bien, como siempre, ya se estaban haciendo conocidos y hasta podria decirse que tenían fans. Jenny no le quitaba ojo de encima y Eva se dio cuenta que verdaderamente a su amiga le pasaban cosas con ese chico, pues se transformaba cuando lo veía.
Le llegó su turno y subió, mas nerviosa que lo acostumbrado.
-Buenas noches, sinceramente estoy muy impactada, no creí que me siguiera tanta gente...les agradezco mucho y sepan entender que me retiro de esto porque....mi vida cambió, para bien, soy muy feliz y todo gracias a unas personas que amo con toda mi alma –miró hacia el lugar donde estaban los chicos, no podia verlos bien por las luces y el humo, pero sabía que estaban allí- Asi que esto es todo ¡gracias!
La aplaudieron a rabiar y comenzó a cantar las canciones a las que “su público” ya estaba acostumbrado: Bob Dylan, Creedence, y por supuesto, Beatles. Remató su actuación con “These boots are made for walking” de Nancy Sinatra.
Cuando bajó del escenario sintió que una etapa de su vida habia finalizado. Con toda la gloria.
-Vení para acá –sintió unas manos en su cintura y reconoció de inmediato la voz de Ringo.
-¡Rin...!
-Shhh! –él, riendo, le tapó la boca con la mano- No te podíamos encontrar, vení.
La condujo hasta la mesa donde estaban sentados, a la que ella habia querido llegar pero que la gente que la saludaba no se lo permitía. Se sentó junto a él, que le sirvió una cerveza.
-¿Los chicos?
-Ahí vienen –señaló a tres que se acercaban muy contentos
-¡Al fin apareciste! –exclamó John
-No sabiamos donde te habías metido, estuviste genial –dijo Paul
-Un poco mas y tenés mas fans que nosotros –agregó George
-Chicos, si no fuera porque estoy muy feliz, los mataría ¿Como se les ocurre venir? Miren si losa reconocen....
-Tranquila, manejamos la situación –dijo Paul con aires de superioridad.
-Igual tiene razón, por allá hay un tipo y dos chicas que nos miran mucho...será mejor que nos vayamos –propuso John.
-¿Adonde? –preguntó Eva
-¡Adonde nos lleve el viento! –dijo Ringo -¡Vamos!
-Esperá naricitas, compremos algo –George sacó su billetera y se acercó a la barra. Los otros se quedaron en silencio, y Eva continuaba saludando a la gente que se le acercaba.
-Paul...-dijo cuando la dejaron tranquila –Verás...¿te acordás de Jenny?
-Si, tu amiga.
-Sos su amor platónico.
Paul largó la carcajada.
-Ella los reconoció, está acá. ¿Vos podrías...?
-Si, saludarla. Claro, vamos, aparte quiero conocerla.
-¡Gracias Paulie!
Eva tomó de la mano a Paul y comenzó a buscar entre la gente. Al fin encontró a su amiga y quedó asombrada: Jenny se besaba con Patrick en la oscuridad de un rincón. Al parecer, había optado por un amor real.
-¡Ya vámonos! –gritó George para hacerse oír, mientras levantaba dos botellas de vodka, acompañado por John, que llevaba cervezas.
-Falta Paul –informó Ringo
-No falto mas –Paul reapareció- Esperemos a Eva en el auto, dijo que ahora viene.
Así hicieron y luego de meter las botellas que habían comprado, se encerraron en el auto, tratando de evitar las miradas de quienes salían del bar o de los que pasaban por la calle. Desde allí vieron como Eva se despedía de Bill.
-Bill, ya te lo dije muchas veces, pero gracias, muchas gracias por todo.
-Y yo ya te dije que el agradecido soy yo, ya sabés que podés volver cuando quieras. Te voy a extrañar.
-Y yo también, la verdad que lo pasaba muy bien acá.....te deseo que sigas progresando así. Adiós.
Se despidió dandole un beso en la mejilla y se dirigió, apurada, al auto.
-¿Y bien? ¿Adónde vamos? –dijo cerrando la puerta. No obtuvo respuesta.- Hooolaaa! ¿Hay alguien aquí? Ahhhh, ya veo....son las figuras de cera del Madame Tussaud...
-Estamos enojados –Ringo se decidió a abrir la boca.
-Ohhh ¡uno habla! –rió- ¿Y eso? ¿Por qué están enojados, así, tan repentinamente?
-¿Quién es ese tipo? –dijo George
-Ah, ya entendí. Están celosos.
-¿Nosotros? ¿Celosos? Pero por favorrr....-dijeron al unísono- ¿Tanto se nos nota?
-Si.
-Bueno si, lo estamos....-asintió Paul
-¡Le diste un beso! –John golpeó el volante
-Chicos....no saben cuánto me encantan.
-SHE LOVES YOU YEAH, YEAH, YEAH. SHE LOVES YOU HEAH, YEAH, YEAH. SHE LOVES YOU YEAH, YEAH, YEAH, YEAAAAAAAAAHHH!!!! –John, ya un poco borracho, gritaba a voz en cuello junto a Eva, que también estaba un poco entonada.
Los cinco habían hecho unos kilómetros hasta llegar a un sitio despoblado, en una especie de pequeña colina desde la que se divisaban las luces de las casas cercanas. Esa era la única luz, sin contar la de la luna llena y enorme.
-¿Quieren? –Paul se acercó a ellos tomando del pico de una botella- ¡Ay! ¡Me caigo!
-Paul cuidado! –Eva lo tomó del brazo y lo tironeó- Si te caés de acá arriba te matás.
-Y bueno, me mataría por vos.
-Que cosas decís...
-Si no nos matamos mientras veníamos para acá, no nos matamos mas –dijo George riendo
-¡Oigan! –protestó John- ¡Yo no tengo la culpa de que esa vaca se haya cruzado en la ruta!
-Claro, y los tres baches y las dos veces que te saliste del camino también son culpa de la vaca ¿no?
-Bueno....no. Ya saben, cuando tomo me mareo enseguida.
-¡No mientas! –rió Ringo- Sos capaz de tomarte una bodega entera y quedarte de lo mas fresco.
-Está bien, está bien ¡es porque no veo!
-¡USÁ LOS ANTEOJOS! –dijeron todos
-No me gustan....me hacen ver feíto. Si los uso, Eva dejará de gustar de mi –dijo haciéndose el niñito.
-John...me gustás con o sin lentes.
-¿De verdad? –dijo tomándola de la cintura y dándole un suave beso.
-Si, de verdad –respondió sonriendo.
-¡John! –gritó Paul desde atrás del auto -¡Ya nos tomamos todo!
-¡Buscá abajo de los asientos!
-¿Y ustedes que hacen? –Eva se acercó a George y Ringo. Este último estaba sentado en el césped, y George en el asiento del acompañante, con la puerta abierta.
-Estamos armando porros. Me imagino que querrás uno ¿no? –dijo George.
-Ehh...no sé...
-Vamos, si ya los conocés, ¿te acordás cuando te convidé?
-Si pero....ahora estoy bastante mareada, tomé mucho y si fumo...
-No pasa ná! –rió Ringo
-El maldito John tiene un arsenal de botellas de whiskey abajo de los asientos.
-Paul, dejá de deambular con botellas en la mano, parecés un linyera borracho –George se rió, pero igual le robó una botella.
-Ey! ¡Vengan a sentarse acá! –gritó John, sentado en el suelo, apoyado contra la trompa del auto. Eva y Paul se acercaron.
-Creo que tomamos demasiado –Eva rió, mirando, las botellas vacías que habían quedado tiradas
-Se nota que no estás acostumbrada a nosotros todavía ¡esto no es nada! –Paul arrojaba las botellas al aire, que luego caían rodando por la colina, hasta que se cansó y se puso pensativo –Ammm...Evy....cuando te vi actuando pensé que fuimos muy egoístas.
-¿Eh?
-Es que lo hacés muy bien, y tenés gente que te sigue, y sé que a vos te gusta. Y dejaste eso por nuestra culpa, porque no queremos que trabajes y eso...
-Paul...no te sientas culpable...-le acarició la mejilla
-Es que es así...
-No, no. Aparte tarde o temprano dejaría, no es lo que yo quiero, no me gustaría ser famosa, eso quería antes, ahora ya no. Hoy me sentía bien por ver a todas esas personas, pero también incómoda, no sé cómo manejarlo. Quiero seguir siendo como soy.
-Sos tan linda y tan buena...-la abrazó y luego le dio un intenso beso
-Ey, ey, ey, no cuenten plata delante de los pobres
-¡Rich, vos siempre interrumpiendo todo! –se enojó Paul
-Pobrecito, no lo retes –Eva rió y abrazó a Ringo- Vos sabes que yo te quiero ¿no?
-Si, claro que lo sé
Iban a besarse pero John cortó todo con un grito desesperado.
-¡GEORRRGE! ¡Bajate de ahí!
Buscaron con la mirada, asustados, hasta que vieron donde estaba George. Parado, arriba del techo del auto, riéndose.
-Uy, se descontroló el enano.
-¡Mas enano sos vos Starkey!
-¡Harrison de mierda, me estropeás el auto y morís, te digo que morís! ¡Bajate!
-No quieeerooo
-Georgie ¿que haces ahí?
-La verdad, Eva, no sé jaja. Tenía ganas de pararme acá y ya me ves....
-¡BAJATE!
-Vengan para acá y dejen de pelear –llamó Paul- Siéntense.
Todos se sentaron en el césped, apoyados en el auto y mirando las pequeñas luces que se veían desde allí. Eva agarró una de las botellas de whiskey y tomó del pico. Se sentía desatada, probablemente por la cantidad de alcohol que llevaba encima. Paul tomó uno de los porros, lo encendió le dio unas pitadas y se lo pasó a Ringo.
-McCartney no seas rata, danos un porro para cada uno –dijo John- ¿Para qué carajo somos Los Beatles si tenemos que estar fumando todos de un mismo porro? Eso queda para los pobres...
-Primero fumamos todos de uno, después encendemos uno para cada uno.
-Uhh como una especie de rito, ¡me gusta! –dijo George.
Fumaron todos del mismo y después si, Paul repartió. Al rato estaban riéndose como tontos y encima seguian tomando.
-Qué linda luna....la pintaría –Ringo exhaló el humo
-Que vas a pintar vos...-bromeó Paul
-Che miren si nos caemos de acá, ¿yo veo mal o estamos sentados muy al borde? –George sentía un poco de miedo.
-Creo que si nos caemos no nos vamos a enterar –dijo Eva entre risas- Oigan...¿la única droga que consumen es ésta?
-No, tomamos pastillas –dijo Paul
-Dicen por ahí que hay un ácido....-John fumaba y parecía transportado a otro mundo- Yo lo probaría. Bah, yo probaría todo.
-John...
-Tranquila hermosa –dijo al ver que Eva lo miraba con cara de preocupación –No me pasará nada, me sé cuidar, recordá que soy John Lennon jeje. Y ahora...¡ABRAZO GRUPAL!
-SIII!!!
Riéndose, y como podían, se abrazaron todos y así se quedaron.
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Hola! bueno, nunca escribo acá en esta nove, solo les digo que publiqué rapido y voy a publicar otro mas dentro de pocos días porque quiero compensar el mes y pico que no subí. Y también decirles que, alguna capaz que se dio cuenta, casi todos los títulos de los capitulos son títulos o frases de canciones que me gustan mucho, asi que a partir de ahora les voy a decir a cuáles pertenecen, por si tienen ganas de escuchar. El de hoy es un tema de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, se llama El infierno está encantador esta noche, les dejo el link
lunes, 12 de marzo de 2012
Capitulo 34 Vos podrías acompañarme y sentir lo que yo siento
lunes, 23 de enero de 2012
Capitulo 33 Lágrimas y Sonrisas
Eva entró al bar y se sorprendió al ver a Jenny sentada en una de las mesas, abrazada, cuando no, a un vaso con bebida. Pero lo que mas la sorprendió fue que al parecer estaba muy entusiasmada charlando con Patrick.
-Vaya que vas rápido Jenny Cooke –se dijo a sí misma, mientras esbozaba una sonrisa
-¡Eva! –Patrick agitaba su mano, saludandola y ella se acercó- Te invito a tomar algo
-Ok, traé lo que quieras
El chico se levantó y se encaminó hacia la barra para pedir los tragos. Eva aprovechó para hablar con su amiga
-Te estás entendiendo bien con él, eh
-¡No seas tonta! –fingió enojarse- Es simpático y no voy a negarte que también es lindo, por lo menos me hizo reír un poco, hoy no fue un buen día.
-¿Joseph?
-Si....terminamos
-¿Qué?
-Si. Le dije que así no puedo seguir. Yo lo quiero....bueno, quizás no tanto como antes, me hizo muchas cosas que “desgastaron” mi amor
-¿Y él qué te dijo?
-Nada. Bueno, si. Me insultó de arriba abajo y se fue dando un portazo, como siempre.
-Acá están sus pedidos, señoritas –Patrick volvió, risueño, y las chicas fingieron una sonrisita.
-Chicos, los dejo, me toca subir –anunció Eva
Subió y comenzó a cantar. Decidió aprovechar que Jenny y Patrick charlaban demasiado cerca para cantarles algo medio romántico, así que se lució con “And I love her”, y de paso recordaba a su Paul. Jenny se dio cuenta, ya que Eva, mientras cantaba, los miraba pícara. Cuando terminó su turno, seguía Patrick y su banda, así que se sentó junto con Jenny.
-Lo hiciste a propósito, te odio –se quejó Jenny, mientras Eva no contenía la risa
-Es que se ven tan lindos juntos...
-¿Si? Mirá vos...Igual no quiero nada con nadie
-No seas así, parece buen chico
-Si, a mi también me parece bueno, y la verdad es que me dijo que soy linda –dijo haciendose la coqueta
-¡Jen, que arrastre tenés!
-Eva –Bill se había acercado a ellas- disculpá que te interrumpa, acá está tu paga –le entregó un sobre
-Gracias Bill ¿seguro que me perdonás?
-¡Si mujer, ya te dije que si!
Cuando la banda de Patrick finalizó su actuación, Eva se retiró, mas que nada para dejar a Jenny a solas con él. Llegó a su casa y abrió el sobre, para luego contar todo el dinero que tenía guardado en una pequeña caja celeste. Si, llegaba y además le sobraba para comprarle la guitarra a Dante, la semana siguiente era su cumpleaños.
El lunes, Eva caminaba apurada hacia su trabajo. Se habia dormido después de un domingo de locos junto a sus cuatros amores y para completarla, se habia quedado hasta tarde jugando con Dante a los autitos. Al llegar a la puerta del edificio, dos hombres muy bien vestidos se le acercaron.
-¿Sheels? ¿Eva Sheels? –preguntó uno
-Si...-respondió algo desconfiada
-¿Qué tal? Somos de la revista Rock Magazine. Queríamos hablar con vos.
-Verás –continuó el otro- nuestra revista hace poco que se lanzó y estamos buscando los mejores profesionales para ella.
Sabía de qué se trataba. Era la dura competencia que le habia surgido a la revista de Joseph, y muchas veces lo habia escuchado furioso por eso. Tenía una enorme popularidad, principalmente entre los jóvenes y la novedad era que sólo se dedicaba al rock.
-Sabemos que sos fotógrafa, pero que aquí también trabajas como una especie de periodista musical
-Si, algo así. Digamos que solo hago la columna de rock
-Nosotros queremos ofrecerte trabajo en nuestra revista. No sólo tendrás un mejor sueldo, sino que sólo harás un solo trabajo: serás fotógrafa.
La oferta no era nada despreciable. En la revista de Joseph hacía las dos cosas porque no le quedaba otra, pero su pasión eran las fotos. Y si además le ofrecían un mejor sueldo....
-Mmm....no sé –respondió
-Pensalo. Pensalo todo el tiempo que quieras. Estaremos muy contentos si aceptás. Te dejamos nuestras tarjetas para que nos llames –cada uno le entregó su tarjeta y se sorprendió, ya que eran los mismísimos director y subdirector de la revista.
Tenía ganas de aceptar ese trabajo, no sólo haría lo que le gustaba, sino que ganaría mas dinero y prestigio. Pero tampoco quería dejar su viejo trabajo abandonando a Jenny, mas en el momento en el que estaba.
-Te ofrecieron trabajo ¿no? –preguntó Jenny ni bien la vio
-¿Cómo sabés?
-Vinieron mas temprano preguntando por vos. Me imagino que vas a aceptar
-No sé...
-Ah, pero vos sos una pelotuda con todas las letras ¿cómo no vas a aceptar? Muchos mueren por entrar ahí y mirá, a cualquiera no lo vienen a buscar el director y el subdirector. No me mires así. –dijo al ver el rostro sorprendido de Eva- Yo lo sé todo, desde hace rato que sé que esos son los directivos. Aceptá, no seas boba.
-Pero Jenny....no quiero dejarte
-¿Eh? ¿Estás rechazando ese ofertón por mi? Vamos Eva, ni que fuera tu novia para que me digas eso....
-Jen, tenés un lío bárbaro y aparte....te voy a extrañar
-Yo no me voy a ofender ni voy a dejar de ser tu amiga porque te vas, al contrario, me haría muy feliz ver que progresas.
-¡Jenny! –la voz de Joseph resonó y Jenny se mordió el labio en un gesto de preocupación. Dejó a Eva y se dirigió a la oficina.
Eva se sentó en su escritorio. Joseph siempre habia sido bueno con ella, es mas, gracias a él, conoció a los chicos, le daba pena dejarlo asi. Pero con Jenny últimamente no se estaba portando bien. Lo comprobó una vez mas, cuando vio que su amiga salía llorando desesperadamente de la oficina y se metía en el baño. La siguió, y ubicó el cubículo donde estaba.
-Jenny –golpeó suavemente la puerta- ¿Qué pasó? ¿Por qué estás asi?
-Dejame Eva, dejame sola, depués te cuento.
El resto de la jornada transcurrió extraña, Jenny no quiso decir qué era lo que le pasaba. Cuando salieron, Eva la acompañó hasta su departamento y ya estaban allí cuando no aguantó mas y le preguntó nuevamente qué habia ocurrido.
-Verás Eva...-dijo Jenny, mientras se le humedecían los ojos- aceptá el trabajo. No pienses que me abandonarás, porque no será así. Si no aceptás, la que te abandonará seré yo.
-No te entiendo...
-Joseph me hechó.
No podía creer lo que escuchaba. Joseph no parecía tan hijo de puta.
-Porque terminaste todo...
-Si. Dijo que si no hay nada entre nosotros, tampoco habrá trabajo. Creo que lo dijo para asustarme y que yo le pidiera de volver juntos, pero yo no quiero. Y como no quiero, no tengo mas trabajo. La semana que viene será la última. Estoy en la calle...-comenzó a llorar otra vez y Eva la abrazó. Ahí se le ocurrió una idea.
-Creo que sé cómo solucionarlo. Vos dejame a mí.
Al día siguiente, almorzaba con los chicos y aprovechó para contarles sobre su oferta de trabajo.
-¡Aceptá! –gritó John con un tenedor en la mano
-No, no aceptes –contradijo George
-¿Por qué no querés que aceptes? –preguntó Paul- Es un buen trabajo....
-Porque no quiero
-Uy, ya se puso caprichoso
-Callate Lennon
-Georgie ¿por qué no querés que trabaje?
-Porque así tenés mas tiempo para nosotros
-Ay, el benjamín de la casa extraña a mamá –rió John
-Te dije que te calles
-Chicos, chicos, tranquilos –intervino Eva- George....no quiero dejar de trabajar, aunque claro, me encantaría pasar mas tiempo con ustedes, yo también los extraño cuando no los veo
-Pero es lo mismo –dijo Ringo, que habia estado muy callado- Si dejaras de trabajar, tampoco podríamos vernos mucho, porque nosotros siempre estamos ocupados. Mejor dejemos las cosas como están.
-¿Ves George? –lo abrazó- Igual no nos podríamos ver.....aunque me gusta que quieras pasar mas tiempo conmigo
-¿Y quién no? –rió él, antes de darle un beso.
Esa misma tarde, luego de salir del trabajo, Eva se encaminó hacia Rock Magazine. Era un poco tarde ya, pero quizás la atenderían. El edificio estaba en pleno centro y era imponente. Entró y una recepcionista le pidió sus datos antes de indicarle la oficina del director. Subió en ascensor y el hombre ya estaba esperándola.
-Eva, pasá, pasá –la hizo entrar a la moderna oficina- Sentate. ¿Querés café, té, jugo? También tengo whisky.
-Ehhh....jugo.
-¿Galletitas? ¿Fumás? –el hombre parecía desesperado por atenderla y eso le causó gracia
-No, gracias, con el jugo estoy bien.
Justó entró el subdirector y se sorprendió de verla allí.
-¡Eva! ¡Qué bueno que viniste! ¿Ya le ofreciste algo para que tome? –dijo dirigiéndose al director
-Si, si –ambos se sentaron frente al escritorio, mirandola expectantes
-Bien....decinos en qué podemos ayudarte.
-Bueno....básicamente....-quería hacerse la interesante, sólo para intrigarlos mas- ....estuve pensando y...si, acepto el trabajo.
Abrieron los ojos como platos.
-¡Qué bueno!
-¡Muchas gracias!
-¡ya mismo hago tu contrato!
-¿Cuándo querés empezar?
-Esperen, esperen –trató de frenar un poco la algarabía –acepto...pero con una condición.
-La que quieras
-Si querés un escritorio rosa, lo tendrás
-No, no –rió- Verán...tengo una amiga, trabaja conmigo y hoy la despidieron. Por motivos que nada tienen que ver con el trabajo.
-Decile que venga cuando quiera, la tomamos.
-¡Pero si no saben ni qué es lo que sabe hacer!
-A ver, Eva, te explicamos: buscamos empleados, pero si encontramos gente que fue despedida de otras revistas, mejor. Eso es competencia, ¿entendés?
-Si, creo...
-Bien, decile a tu amiga que venga con vos a traer el currículum. La vamos a estar esperando.
martes, 10 de enero de 2012
Capitulo 32 Beautiful Stranger
Eva entreabrió los ojos y sintió que Ringo jugueteaba con un mechón de su pelo. Se abrazó mas a él, le gustaba estar así, sentir su calor. Cualquiera diría que lo de la noche anterior habia sido igual a lo de la noche del sábado, simplemente se había acostado con un tipo. Pero para ella era totalmente distinto.
-Mierda –pensó- ¿será que nunca podré decidirme? Pensaba que por lo que habia pasado con Paul preferiría a el, pero ahora....también me quiero quedar con Ringo....basta Eva, viví el presente y listo.
-Evy....¿ya despertaste? –preguntó Ringo suavemente
-Si! –dijo incorporándose alegre y dándole un beso
-Te amo muñeca ¿Que te parece si vamos a desayunar? Al final anoche no comimos la gran cena que me maté preparando –ahí recordó que sus amigos seguramente habian vuelto y podrían estar durmiendo o, lo que era peor, dando vueltas por la casa
-¿Qué pasa? –preguntó Eva, que notó su preocupación
-Los chicos....
-Uhh....un momento ¿qué hora es?
-Las 7 –respondió mientras daba un bostezo
-¿¿¿Qué??? ¿¿¿Las 7??? ¡¡¡Tengo que ir al trabajo!!! –se sentó en la cama mientras buscaba desesperada su ropa desperdigada por toda la habitación y Ringo la miraba, divertido
-Voy a ver si están en casa –dijo levantandose
Espió por la puerta, pero se escuchaba nada, bajó las escaleras pero tampoco, ni signos de desorden ni nada parecido, todo tal cual lo habia dejado en la noche. Miró en las habitaciones y nada.
-No hay nadie –dijo ya nuevamente en su habitación. Eva suspiró aliviada- John y George deben andar borrachos por ahi, y Paul quien sabe donde está
Pese a que en ese momento estaba ahi con el, no pudo reprimir un gesto de enojo, al saber que “sus otros tres” andarían aún de jarana por cualquier lado.
-¿A qué hora entrás a trabajar? –preguntó el, que se habia dado cuenta del gesto de ella, pero no le dio importancia
-Ocho y media
-Ahhh....¡tenés tiempo! Yo te llevo, no te preocupes. Preparo el desayuno, si querés bañate.
Diez minutos después, Eva le daba un gran abrazo y un beso mientras él le servía el desayuno.
-Mmmm....¡esto huele rico! –dijo mientras comía una tostada- café con leche, mi preferido
-¡Viste que yo sé todo!
Dijeron algunas tonterías mas, mientras comían, y se reian de sus caras de dormidos.
-¿Vas a seguir trabajando en el bar? –preguntó Ringo cuando se hizo un rato de silencio
-Si....bah, no sé. ¿Por qué la pregunta?
-Es que no entiendo porqué empezaste ahí, y además justo trabajás viernes y sábados, los días que podríamos vernos tranquilos, o verte con los chicos....
-Empezé para distraerme, para sacármelos de la cabeza a ustedes. A la vista están los resultados –rió
-Tendrías que dejar todo tus trabajos, así tenés mas tiempo
-Claro, y vivo de comer aire
-Jajaja, no, ¿para qué estamos nosotros?
-Mantenida jamás –dijo con una sonrisa, pero con firmeza- Voy a pensarlo mejor a lo del bar, porque la verdad es que termino la semana agotada y encima tener que estar levantada casi toda la noche, y ya empieza esta época en la que la garganta no me acompaña, me pongo afónica enseguida. Y con la próxima paga llego para comprar la guitarra para Dante.
-¿El nene que vive en tu casa?
-Si, ¿como sabes?
-Me dijo George, dijo que es precioso
-Si, es muy vivo. ¡Uy, que tarde!
Ringo la llevó hasta el trabajo y después de una despedida interminable, por fin entró al edificio. El muchacho le encantaba, lo quería con locura, era tan tierno y dulce....
-¡EVA!
-Jenny ¿que pasa?
-¡Te estaba hablando mujer! ¡Parecés que estuvieras volando! Ah, ya recordé porqué....¿que tal tu noche?
-Maravillosa –dijo soltando un suspiro
-Maldita, no sabés cuanto te envidio. Pero igual te aviso que llegaste tarde.
-¿Como? Si son las Ocho y med....-miró el reloj de la entrada y vio que ya eran las nueve y unos minutos. Ahí comprendió la carita de travieso de Ringo cuando ella entró a la cocina y lo sorprendió “acomodando el reloj” de la cocina, según dijo él. Lo habia atrasado.
-Eva ¿me estás escuchando? –Jenny trataba de que su amiga bajara de la nube de colores donde parecía flotar
-¿Eh? ¿Si? ¿Que pasa?
-Sacate esa sonrisa tonta.
-¿Que pasa?
-Nada. Dejalo así. Veo que estás muy enamorada.
-¡Ay si Jenny! ¡Son tan lindos!
-¿Cual es mejor, Paul o Ringo? y no me mires asi, sabes a lo que me refiero.
-No tienen puntos de comparación, son totalmente distintos ¡pero tan hermosos, tan dulces, tan román...
-¿Pueden callarse las dos? –Margaret las miraba con fastidio.
-Perdón Margaret –alcanzó a decir Eva y se sentó en su escritorio.
La semana pasó sin sobresaltos. El trabajo igual que siempre, con algún que otro encontronazo con Margaret, siempre fastidiada por las conversaciones entre las chicas y la pesadez del “estúpido” que siempre revoloteaba demasiado cerca de Eva. Los chicos vivían llamandola por teléfono a todos lados, ya sea en su casa, o en el trabajo. En las noches continuaba con sus clases a Dante, que avanzaba muy rápido, tanto en tocar la guitarra como en sacar conclusiones sobre quien era “el novio” de Eva, porque ya habia deducido que tenía. Pero lo que la preocupaba era Jenny, parecia la misma Jenny de siempre, no obstante algo ocultaba, seguramente su situación con Joseph, a quien no habia mencionado en toda la semana y Eva temía sacarle el tema.
El viernes por la noche, esperaba que el bar comenzara a llenarse de gente para cantar. Mientras, podría hablar con Bill y comunicarle su decisión.
-Bill ¿puedo hablar con vos?
-Un momento, antes quiero darte una noticia: ¡comenzarán a trabajar dos bandas! Las contraté ayer, son muy buenos.
Vio que Bill estaba muy entusiasmado y no se animaba a hablarle
-¿Y qué tenías para decirme?
-No, nada Bill
-¿Como que nada? Vanos chica, ¿que pasó?
-Es que...no sé como decirtelo, no me lo perdonarás. Me ayudaste mucho cuando entré acá y ahora....
-¿Querés irte?
-Si. ¡Pero no me voy a otro lado, eh! Solo que ya no voy a cantar mas. Perdoname.
-Eva, no hay qué perdonar. Decís que te ayudé, pero vos también me ayudaste a mi, fuiste la primera que se animó a cantar acá y a hacer este lugar un poco mas entretenido para que viniera la gente, y lo conseguiste. No me pidas perdón, es tu decisión. Pero no hace falta que te diga que cuando tengas ganas de volver a rascar la guitarra y pegarte unos gritos, las puertas estarán abiertas para vos.
-Gracias Bill, de verdad, sos muy bueno. Gracias por todo.
-¿Cuando será tu última actuación? Asi ya voy avisando...
-La semana que viene ¿te parece?
-Como quieras. Ahora podes ir preparándote, ya hay bastante gente.
Dio una mirada al pequeño local y vio sentada a Jenny en una de las mesas.
-¡Jenny! ¡Que raro vos por acá!
-Ora vez discutí -respondió amargamente
-Amiga...
-En realidad no discutí, pasó lo que siempre pasa: yo quiero hablar y él se va pegando un portazo –hasta ese momento habia hablado con dureza, pero se quedó en silencio unos instantes y con la mirada gacha. Luego levantó la vista y Eva vio sus ojos húmedos- estoy tan cansada de esto...
Eva la abrazó, y Jenny descargó algunas lágrimas.
-Tranquila, pronto acabará
-Si, si me decido a terminar...ahora –dijo secándose los ojos y volviendo a su habitual alegría -¡quiero tomar algo fuerte! ¡Hay que ahogar las penas!
-¡Yo te invito! ¿Cerveza, ajenjo, vino....?
-Nada de esas pavadas. Whisky con vodka.
Eva pidió en la barra lo que Jenny quería cuando vio que Bill la llamaba desde el costado del escenario.
-¿Que pasa? –dijo al acercarse
-Eva, el es Patrick, el líder de una de las bandas que contraté
Vio a un muchacho alto, rubio y simpático.
-Hola Patrick, un gusto
-¿Como estas Eva? Estamos acá gracias a vos, porque comenzamos a venir a este bar para escucharte. Me dijo Bill que te vas, es una lástima
-Si, pero las cosas son así, son etapas
-¡Eva me dijiste que me invitabas y no pagaste mi trago, el mozo está reclamándome! –Jenny se apareció, interrumpiendo la amable conversación con cara de fastidio
-Ahora lo pago, no te pongas asi....-respondió la chica con pocas ganas- te presento a Patrick, es de una de las bandas que tocará ahora
-Hola Patrick, soy Jenny –se presentó, ya con otro semblante y con un tono de voz mucho mas suave
-¿Que tal, Jenny? –dijo sonriendole
-Bien, muy bien
-Si me disculpan –dijo Eva- tengo que subir a cantar, nos vemos después
-¡Ey, mi trago!
-Uff..., ahí tenés –le arrojó su billetera, que Jenny abrió impaciente, como un niño pequeño, mientras Patrick se reía
Comenzó a cantar “Cotton Fields” de Creedence. Desde allí, vio que Jenny y Patrick charlaban y reían al pie del escenario. Quizás era demasiado rápido para hacer predicciones, pero algo le decía que esos dos se entenderían. Y muy bien.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Capitulo 31 Y realmente quiero que te rías y que digas que es un juego no más
-¿Que hay?
-Nada. Quería saber, si se puede, qué te pasa
-No, no se puede –respondió indiferente mientras le daba una calada a su cigarrillo
John estaba literalmente tirado sobre la mesa, con una tostada en la mano. George lo miraba, no sabía si reírse o pegarle.
-Dale George, ponele algo a esta tostada, untala con algo –dijo mientras la sostenía en alto, aunque seguía con la cabeza clavada en la mesa
-Hacelo vos
-Estoy cansado ¿no ves? Quiero dormir....-bajó la mano y siguió recostado, mientras George hacía caso omiso y se tomaba un café servido por Ringo
-Tengo sueño...dale George, ¡no seas malo!
-A ver, corré tu cabezota -Ringo lo empujó para poder apoyar su taza en la mesa. John sólo lanzó un gruñido
-¡Buenos días! –Paul se desperezaba alegremente en la puerta de la cocina
-Buenos días maldito cerdo –respondió John
-Dejá de refregarnos tu alegría por la cara –agregó George
-Ya sé que me odian –dijo Paul mientras se servía café- pero no tengo la culpa
-No te odiamos, sólo te detestamos –dijo Ringo entre risas
-Callate vos, que no sé porqué andás tan contento también, algo ocultás –dijo George
Los interrumpió el timbre, era Brian
-¿Qué tal chicos? Acá traigo lo que tendrán para hoy –sacó una agenda, los cuatro resoplaron- Paul, esta noche cena con la señora del programa de la BBC
-¡No! ¡Esa vieja es aburridísima!
-George –continuó Brian sin hacer caso a las protestas- una entrevista en la radio y posterior banquete....mas vale que no tomes de mas
George hizo un gesto de fastidio
-John, fiesta de celebridades, estarán Mick, Bob, los Who...
-¡¡¡Bien!!!
-Pero también estará lleno de periodistas, así que no quiero problemas –a John se le borró la sonrisa al escuchar esto último
-Y Ringo, noche libre. Los veo en dos horas en el estudio –Brian se marchó y todos miraron amenazantes a Ringo
-Borrate esa sonrisa de pavo –dijo John- ya sabemos qué estás planeando para tu noche libre
-No planeo nada –respondió haciendose el inocente
-No mientas porque ya lo hiciste –continuó George- la otra vez también todos tuvimos compromisos menos vos y trajiste a Eva. Asi que no digas que no vas a hacer lo mismo.
-Bueno, está bien ¿Y? ¿Acaso no es mi novia?
-También es NUESTRA novia –dijo Paul. John y George lo miraron con ganas de matarlo
-El sábado a la noche no pensaste lo mismo
-Oigan...-dijo Ringo- si cada vez que alguno planee algo con ella estaremos así, lo mejor será que acabemos con esto
-Tiene razón –afirmó Paul- Esta bien. Vos divertite con ella, yo me aguantaré a la vieja aburrida sin chistar.
-¿No pensás decirme nada? –Eva continuaba tratando de sacarle algo a Jenny, que se negaba a hablar
-Ya te dije que no –cerró la revista y el teléfono sonó- ¿Hola? Si...ya te paso...-le dio el tubo del teléfono a Eva- para vos
-Hola ¿quién habla?
-Hola Evy, soy Rich
-Ey, ¿cómo estás lindo?
-Bien! Ehh...quería invitarte a cenar esta noche ¿podés?
-Si, si.
-Ok, a las 8 paso a buscarte
Eva colgó con una amplia sonrisa pintada en los labios y Jenny comenzó a mirarla inquisitivamente
-Era Ringo ¿no?
-¡Si, me invitó a cenar!
-Jeje, cenar...¿y qué mas?
-Ay Jenny como sos
-Escuchame....¿ya pasó algo con...alguno? Vos me entendés a lo que me refiero.
-Si. Con Paul
La cara de Jenny cambió totalmente, ahora los ojos se le habían iluminado y estaba boquiarbierta
-AAAAHHH! ¡¡¡CON PAUL!!! ¡¡¡MI PREFERIDO!!!
-¡Jenny por favor callate! –le tapó la boca
-Está bien...-dijo calmada, pero luego continuó- ¡¡¡quiero detalles!!!
-¿Detalles? ¡Sos una degenerada!
-Bueno, no me cuentes entonces, tendré que imaginarmelo jeje
-Ahora que te dije esto, espero que me digas aunque sea qué te pasó para que estés asi
Jenny largó un bufido y se mordió los labios
-Está bien....otra vez tuve una discusión con Joseph. Y creo que será la última.
-Jenny....¿por qué? –preguntó tratando de ser suave
-Es que...ay, en realidad, no sé que hacer....estoy cansada de ser “la otra” y me dice que ya comenzó con los trámites para el divorcio, que son cosas que lleva tiempo hacerlas, pero nunca pasa nada. Pero es obvio....por mas que su matrimonio sea un fiasco y que ni hijos tengan, que no se vean en todo el día, solo a la noche y a veces, su mujer tiene dinero y gracias a ese dinero él tiene esta revista. En cambio yo....yo no puedo ofrecerle nada...
-Te voy a decir lo que pienso –dijo mientras tomaba las manos de su amiga- creo que te merecés ago mejor que esto
-Eva...yo no soy una santa y lo sabés bien...
-¿Y con eso qué? Sos una buena persona, y te merecés que alguien te quiera bien...pensalo mejor, pero creo que estás en lo correcto: ésta tiene que ser la última discusión. Tenés que cortar con esto, te está haciendo mal.
-Gracias amiga....voy a pensarlo bien
Eva abrió la puerta de su casa, apurada, tenia que bañarse y cambiarse
-¡Anne! ¡Ya llegué! –gritó hacia adentro
Anne salió de su habitación
-¡Hola! ¿cómo va todo?
-¡Muy bien! ¿Y Dante?
-En la casa de la nueva vecina, tiene un niño de su edad y lo invitó a jugar
-Ahh...que bueno. Anne te aviso que esta noche no comeré acá
-Ajá. ¿Vas a salir con el beatle George? –preguntó mas que picara. Eva se sonrojó y largó una risita
-No exactamente...
-Mmm...¿con el beatle Paul?
-Tampoco jaja
-¿John?
-No...
Última opción: Ringo
-¡Si, ganaste!
Las dos rieron
-No quiero ser entrometida pero...¿salís con alguno?
-Ehh...algo así –respondió un poco nerviosa
-Por curiosidad ¿con cuál?
Tomó aire. Se lo diría, Anne le despertaba muchísima confianza
-Mirá Anne...sé que lo que te voy a decir es raro, y quizás te escandalices....si considerás que soy un mal para la moral de tu familia, podés hecharme, la casa es tuya.
-Ay Eva ¿qué decís? ¡Ni que fueras una criminal!
-No, no...es que....no estoy saliendo con uno...estoy con los cuatro
La expresión de Anne cambió. De extrañada pasó a alegre
-Mujer....¡eso quisiera cualquiera! Aunque no entiendo cómo hacés para que entre ellos no se enteren...
-Lo saben. Me dijeron que los cuatro están enamorados de mi y yo la verdad no puedo elegir a uno...así que estamos así
-No sabés cuanto te envidio nena –dijo riendo- ¡todos los beatles, enamorados de vos!
-¿No te molesta?
-¡Ay claro que no! ¿Sos feliz asi?
-¡Si!
-¿Y ellos son felices?
-Si, creo que si
-Y bueno ¿que mal hay en eso? Son felices y no le hacen ningún mal al mundo, no veo que es lo incorrecto. Cada uno hace con su vida lo que quiere
-¡Gracias Anne! –se abrazó a ella -¡gracias por entenderme! Eso si, por favor, no le cuentes a nadie
-No hace falta que lo digas. Pero...mi silencio tiene un precio jaja
-Lo que quieras
-¡Un póster firmado por los cuatro!
Dos horas después, Anne golpeaba la puerta de la habitación de Eva, informándole que habia un auto esperándola. Se miró una vez mas en el espejo, se acomodó la vincha roja que se habia puesto y planchó con sus manos la blusa banca con florcitas rojas y su falda blanca. Bajó apresurada, saludó a Anne y subió al auto
-Hola...estás hermosa –dijo Ringo con una sonrisa, para luego darle un tierno beso
-Gracias...no sabía que ponerme, no sé cómo es el restaurant
Ringo sólo arqueó las cejas y sonrió, y puso en marcha el auto. Viajaron en silencio, hasta que estacionó.
-Bien, ya llegamos –informó con una sonrisa. Eva lo miró, poniendo cara de enojada
-Veo que otra vez me engañaste. La otra vez dijiste que la cena era con todos y no habia nadie y que la comida la habias hecho vos y era comprada. Ahora que íbamos a un restaurant y resulta que es tu casa
-¿Perdón? Que yo sepa la única que dijo la palabra “restaurat” fuiste vos. Yo sólo te invité a cenar, no dije adonde
-¡Maldición! Tenés razón, por esta vez me ganaste –bajó del auto riéndose y entró junto a él a la casa
-Voy a calentar la comida. Porque la compré, pero se enfrió. Espero que no te importe comer comida recalentada
-No Rich, de hecho es aun mas rica jaja
Ringo se fue a la cocina y Eva caminó hacia el comedor, donde vio la mesa arreglada con velas. Sonrió y volvió a la sala. Comenzó mirar las estanterías, llenas de discos.
-Mmm...¿Evis o Jerry Lee Lewis? Tengo ganas de mover los pies –riendo para si misma puso un disco, con el máximo volumen. De inmediato comenzó a bailar “Great Balls of Fire”. Era imposible resistirse a ese tema
-¡Vení Rich! ¡Vamos a bailar!
Ringo apareció enseguida, no le costaba nada dejar todo para ponerse a bailar. Rieron y bailaron, hasta que el tema finalizó, pero Ringo quería mas.
-Sigamos con el disco de Elvis –sugirió Eva- ese tiene “Hound Dog”
-Pavada de tema pediste –comenzaron a bailar, haciendo coreografías locas y partiéndose de risa, pero el tema finalizó para continuar con “Hearthbreak Hotel”. Ringo la acercó a él y la abrazó, para bailar mas que pegados mientras le daba pequeños besos en el cuello.
-¿Sabes qué Evy? Me encanta estar así con vos. Te amo. –se abrazó mas a ella, ocultando su rostro en su pelo
-Yo también te amo, Rich y quisiera estar asi siempre
-Todavía me cuesta creerlo. Que cuatro tipos amen a una mujer, bueno, puede ser común, pero....¿una mujer de cuatro tipos? No sé...
-¡Rich! –dijo separándose un poco- ¿no me creés? ¿No creés que te amo?
-Si, te creo. Es mas, siento que me amás, como nadie me amó. Pero me cuesta creer que también quieras los otros tres....
-Es así, por mas raro que parezca. Pero te pido que no dudes por un momento de lo que siento por vos.
Ringo solo sonrió y le dio un beso largo y dulce. Eva se dejó llevar, aunque notaba como ese beso estaba tomando temperatura. Pero ¿que mas le daba? Lo que le había dicho era la pura verdad, lo amaba y también amaba a los otros. Pero en ese momento se olvidaría de la rara situación que vivía, solo pensaría en él, porque en ese instante estaba con el y nadie mas.
Se separó, solo para mirarlo, y él le tomó la mano y la llevó hasta la escalera, donde subieron, rumbo a su habitación.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Capitulo 30 Caprichos del corazón
Eva entreabrió los ojos pero la luz del día la obligó a cerrarlos nuevamente. A juzgar por la luz, debía ser temprano. Se abrazó mas al pecho de Paul, tratando de seguir durmiendo, pero ya no pudo. Los pensamientos comenzaron a atacarla. La noche anterior había sido lo mas extraordinario que habia vivido. Ya sabía que esa noche la iba a terminar durmiendo con cualquiera de los cuatro. Se escuchaba a si misma diciendo eso y comenzaba a sentir desprecio por ella, eso de “terminar con cualquiera de los cuatro” le parecía horrible, la hacía sentir una vez mas, una groupie. Pero no tenia la culpa de amarlos como los amaba. Aunque ahora....se sentía mucho mas unida a Paul, no sólo por lo de la noche, sino que porque durante todo el día anterior ya sentía una conexión especial con el. Y la noche....bueno, es volver casi al principio, en la noche habia vivido lo mas extraordinario que hubiera pensado. Nunca se habia imaginado sentir esos besos, esas caricias, ese contacto de pieles, ese placer y sobre todo, ese amor. Era algo loco, pero sintió que Paul la amaba, que la amaba de verdad. Quién sabe, quizás después de tanto lío, a quien verdaderamente quería era a él.
Sonrió y se dispuso a tratar de dormir otra vez.
-Preciosa....-Paul comenzó a acariciarle el pelo largo y castaño
-Paulie...-abrió los ojos y buscó los de él, con una sonrisa
-¿Cómo estás? –preguntó ya acariciando su espalda desnuda
-Muy bien, amor –le acarició el pecho
-Perdón
-¿Eh? ¿Perdón porqué Paul? –preguntó levantando la vista, extrañada
-Por haberte robado así la virginidad –respondió con sonrisa traviesa
Eva rió, pero no pudo evitar sonrojarse
-No debo ser la única víctima de tu robo
-No. Pero creeme que cometer este delito me gustó mucho mas que antes. No sé...cosas de la delincuencia...-dijo haciéndose el interesante
-No te preocupes que no irás a la cárcel, señor ladrón. Te conseguiré abogados.
-¿Ah si? ¿Quiénes por ejemplo?
-Bueno... yo misma puedo serlo...-se acercó a su boca y lo besó con pasión
-Eva...-dijo Paul cuando se separaron, mientras le acariciaba el rostro con los dedos- ...no sabés cuánto te amo.
-Lo sé, lo sé. Lo que no sé es si vos imaginás cuanto te amo yo.
-También lo sé.
Y era verdad, cada uno tenía claro qué sentía y qué sentía el otro. Lo que quizás Paul no se imaginaba era que Eva estaba amándolo mas que antes, ahora se sabía perdidamente enamorada de él. Se tentó a decírselo, pero quizás sería un error, lo ilusionaría y después podría terminar lastimándolo y eso era lo que menos quería en el mundo. Además ella conocía que su corazón tenía caprichos, caprichos que le estaban complicando la vida, pero también haciendosela mas hermosa.
-Voy a bañarme –dijo Paul dandole un beso rápido- ¿qué vas a hacer vos?
-No sé, me quedaré acá, esperandote –respondió pícara
-Mmm...me tentás –rió- Ya vuelvo –se puso una bata y se dirigió al baño
Eva se quedó allí, en la cama, con lo ojos cerrados, sintiendo el perfume de Paul, hasta que se quedó dormida.
-Ey, preciosa, es hora de almorzar –Paul sacudía suavemente a Eva, que seguía enroscada entre las sábanas.
-¿Q..que? –respondió somnolienta
-Ya está el almuerzo
-¿Como? ¿Tan tarde es?
-Si, algo. Te dormiste y me dio pena despertarte, te ves hermosa cuando dormís
Lo miró bien, tenía una sonrisa soñadora. Qué hermoso era.
El almuerzo transcurrió divertido, entre bromas y juegos, pero le pareció que los otros tres la miraban distinto, quizás porque sabían o imaginaban lo que habia pasado con Paul. Le dolió, sentía que los traicionaba. Mientras juntaba las cosas de la mesa, siguió pensando en eso, y también en que algún día iba a tener que decidir si o si por uno. O por ninguno. O quizás ellos se aburrieran y la dejaran. De pensar eso le corrió un escalofrío por el cuerpo, que cesó cuando sintió unas manos en su cintura.
-¿Rich?
-¡Muy bien, acertaste!
Se dio vuelta con una sonrisa y le plantó un beso.
-¿Vamos a caminar por ahí? –preguntó risueño
-Vamos. ¿No habrá caballo hoy?
-Pero, tu pierna....
-Tenés razón, lo dejamos para otro día.
Salieron de la casa a caminar por el amplio parque, mientras bromeaban sobre todo e imaginaban locuras.
-¡Ay, no me digas que hay un estanque! –gritó emocionada
-Si ¿por qué tanto asombro?
-¡Decime que hay patitos!
-Si, hay patitos
Corrió hasta el estanque y, efectivamente, habia patitos. Se sentó en la orilla, hipnotizada por los animales.
-¡Son preciosos, bonitos, hermosos, tiernos, adorables!
Ringo reía a mas no poder, pero ella parecía no darse cuenta.
-¡Mirá ese, que chiquito! ¿De qué te reís?
-De tu emoción por esos patos
-Bueno, me gustan...si ya sé, parezco una nena.
-No te preocupes, yo también soy como un nene. Cuando vi esos patos por primera vez tuve exactamente tu misma reacción –dijo mientras la acercaba contra si con un brazo
Eva rió, la verdad no costaba mucho imaginarselo con su misma reacción.
-Como sabía que te ibas a encantar con esos patos, traje esto –sacó de un bolsillo unas galletitas- Tomá, para que les des de comer
Eva sonrió y a él le pareció que era como una niñita asombrada y feliz. Comenzó a tirarles migas a los patos mientras él se recostaba sobre el pasto. Siguió dandoles de comer hasta que se acabaron las galletitas y se dio vuelta para verlo. Sintió algo extraño, nunca habia visto los ojos de él así, tan azules, con el cielo reflejándose en ellos. Sin embargo, vio un dejo de tristeza en ellos.
-¿Estás bien? –preguntó con cierto temor
-Claro –tomó su mano y la hizo recostarse junto a el, ella apoyó su cabeza en su pecho y el comenzó a juguetear con un mechón de su cabello.
Se quedaron en silencio, la verdad es que se sentía muy bien estar así con él.
-Paul nos contó lo que pasó anoche con vos –bastó que dijera eso para que Eva sintiera que toda la magia del momento se desintegrara. Se incorporó.
-Rich...yo....-no sabía que decirle, si darle explicaciones o pedirle disculpas.
-Shhh...no digas nada –le apoyó su dedo índice en la boca- Evy, no tenés que dar explicaciones, ya sabemos como es esto
-Me molesta un poco que Paul se los haya contado –en realidad no le molestaba, le daba vergüenza
-Dijimos que nos contaríamos todo lo que pasara, no tiene que haber secretos. Son extraños pactos que hacemos –dijo sonriendo apenas
Solo suspiró hondo, tenía la sensación de que haberse acostado con Paul le iba a traer complicaciones.
-Evy ¿qué pasa? ¿Te pusiste mal porque te dije que lo sabía? No me molesta....aunque claro, a todos nos hubiera gustado ser el primero....pero eso es algo muy machista, no me hagas caso.
Ella le acarició la cara, mientras él cerraba los ojos. Era tremendamente tierno.
-Estás un poco celoso ¿no?
-Algo. Un poquito. Es imposible no estarlo.
Sonrió y volvió a recostar su cabeza en el pecho de el. Si a la mañana se creía perdidamente enamorada de Paul, ahora también lo estaba de Ringo. Ya sabía: caprichos del corazón.
Pero dijo algo que ni bien terminó de decirlo le pareció que destruía ese momento, le pareció “frase de puta”, aunque a él le sonó a música.
-El próximo sos vos.